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Publicado el 25 de noviembre, 2019

Sharoni Rosenberg: Chile necesita liderazgos con propósito

Gerente de Sostenibilidad de PwC Chile Sharoni Rosenberg

Todo hace presumir, al igual que como sucedió hace 10 años en Estados Unidos, que esta crisis de confianza deberá ser superada por un nuevo tipo de liderazgo.

Sharoni Rosenberg Gerente de Sostenibilidad de PwC Chile
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El año 2008 Estados Unidos sufrió la crisis subprime en la cual el desplome financiero generó una recesión tras la que miles de norteamericanos perdieron sus ahorros y en muchos casos también sus trabajos. Como resultado, la confianza en los líderes empresariales llegó a su nivel más bajo en 50 años.

Esta crisis de confianza empresarial tuvo implicancias en las decisiones de compra de los consumidores, en las relaciones de los trabajadores con sus jefes, de los inversionistas con la elección de sus proyectos de inversión y, sobre todo, el cuestionamiento del capitalismo como un modelo justo y equitativo para generar riqueza. El lado positivo es que surgió una nueva forma de liderar de las siguientes generaciones. De la antigua forma de liderazgo basada en la ganancia a corto plazo, la necesidad de poder y la importancia del carisma, se mutó a un liderazgo centrado en la sostenibilidad del negocio, la importancia de colaboración para generar grandes cambios y un liderazgo auténtico motivado por un propósito.

Un líder auténtico es aquel que ha encontrado su propósito y, por lo mismo, logra reunir a sus colaboradores en torno a un propósito común, con valores y principios claros, que apuntan a solucionar problemas reales de nuestra sociedad beneficiando a todas las partes interesadas y no solo a unos pocos. El “propósito” es la razón de existir de una persona o una organización. Responde a la pregunta ¿por qué hacemos lo que hacemos? Una pregunta que nos dejamos de hacer por mucho tiempo y que ha generado que tanto los individuos como las empresas hayamos perdido el sentido de lo que hacemos día a día.

La celeridad del trabajo nos llevó a centrarnos solo en lo “que” hacemos, por ejemplo, soy abogado, obrero o pintor, y dejamos de lado lo más importante que es por qué lo hacemos, qué es lo que nos motiva a despertarnos cada mañana.

Según la filosofía milenaria japonesa del Ikigai, todos tenemos un propósito en nuestras vidas, solo que tenemos que darnos el tiempo y espacio para descubrirlo. Como dice Simon Sinek en su teoría de “Golden Circle”, una vez que tenemos claro el “porqué”, el “cómo hacemos las cosas” y el “qué hacemos” fluyen por sí mismos.

Todo hace presumir, al igual que como sucedió hace 10 años en Estados Unidos, que esta crisis de confianza deberá ser superada por un nuevo tipo de liderazgo, en el cual ya no resaltará el mejor de la clase o el más carismático, sino que aquel que logre generar confianza a través de la autenticidad, de su visión global, que persiga los resultados a largo plazo, que genere valor para todas las partes interesadas, pero por sobre todo que sitúe el propósito en centro de su sentir y actuar.

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