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Publicado el 02 de junio, 2019

Sergio Merino: Más allá del «compliance»

Presidente de USEC Sergio Merino

Si algo nos dejó el debate sobre la Doctrina Friedman y el estudio sobre las empresas con impacto social, es que ha llegado el momento de asumir que la sociedad tiene altas expectativas del rol de las empresas, que va más allá de la sola rentabilidad. Ese rol pasa por velar por el mayor desarrollo de los colaboradores y sus familias, contribuir al progreso de la comunidad que las recibe, y promover la creación de riqueza y la superación de la pobreza a través del trabajo.

Sergio Merino Presidente de USEC
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Durante las últimas semanas hubo un interesante y siempre contingente debate sobre el objetivo último de las empresas, centrado esta vez en la llamada Doctrina Friedman, que postula que el único fin de éstas es generar rentabilidad para sus accionistas cumpliendo con la ley, sin hacer trampas ni cometer fraudes. Y hace muy poco se conoció un estudio sobre el auge de las llamadas “empresas con propósito” o con “impacto social”, que en Chile explican el 1,7% del PIB y en Latinoamérica el 6%, ofreciendo unos 10 millones de empleos.

Estos dos temas ponen de relieve el tremendo impacto positivo que pueden y deben tener las empresas en la sociedad. Si miramos en detalle lo que se habló sobre el fin de la Doctrina Friedman y revisamos el estudio, hay algunos aspectos que merecen aclararse y una propuesta de cambio de perspectiva respecto de las empresas que nos parece puede ser un aporte a la discusión.

Hay consenso en que la utilidad es imprescindible para la mantención de la empresa en el largo plazo, pero no existe el mismo consenso cuando afirmamos con igual claridad que ella no es suficiente ni es el objetivo último de la empresa; sin embargo, limitar el accionar de la empresa a lo que la ley no prohíbe no es un estándar ético aceptable, entre otras consideraciones porque las normas siempre actúan con rezago (y por esta razón, conductas que antes eran permitidas o aceptadas hoy no lo son) y porque no es posible que el legislador se ponga en todos y cada uno de los conflictos que pueden enfrentar las empresas.

Consideramos que es un error pensar que la sola búsqueda de la rentabilidad (cumpliendo fielmente con la ley y sin hacer trampas ni cometer fraudes) tendrá como efecto automático la contribución de la empresa al bien común. Esto no es automático, y la empresa debe hacer un esfuerzo adicional para transformarse en un agente de cambio de la sociedad, incorporando a todos sus stakeholders en sus decisiones.

Bajo ese punto de vista, proponemos una nueva perspectiva sobre el asunto. No es lo mismo hablar de responsabilidad social que de rol social de las empresas. La responsabilidad es algo que uno asume libremente –por lo que libremente también puedes dejarla. Esa libertad ya no es una opción para las empresas, pues la sociedad ya no lo acepta. En cambio, si hablamos de rol, nos referimos a una posición que uno desempeña en conjunto con otros, a una misión o tarea dentro de un marco más amplio, y si uno lo abandona o no quiere cumplir ese rol, perdemos todos.

Un peligro latente es que la responsabilidad social empresarial pueda derivar en un maquillaje, un lavado de imagen, un agregado opcional que las empresas despliegan para poder hacer su negocio (porque su negocio es otro); y se le considera, en definitiva, como un costo. Pero si hiciéramos un listado de las cosas positivas por las que la sociedad valora a las empresas, veríamos que son razones substantivas e independientes del giro o rubro en el que se desempeñen.

Si algo nos dejó el debate sobre la Doctrina Friedman y el estudio sobre las empresas con impacto social, es que ha llegado el momento de asumir que la sociedad tiene altas expectativas del rol de las empresas, que va más allá de la sola rentabilidad. Ese rol pasa por velar por el mayor desarrollo de los colaboradores y sus familias, contribuir al progreso de la comunidad que las recibe, y promover la creación de riqueza y la superación de la pobreza a través del trabajo.

La perspectiva que ofrecemos en USEC es asumir que el éxito de la empresa no está “adentro” de ella, sino que se juega en contribuir al éxito de la comunidad que la sustenta.

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