Ensayos asuntos públicos es presentado por:
Publicado el 05 de mayo, 2020

Sergio I. Melnick: Las nuevas formas de autoritarismo

Hay que poner atención a los temas profundos que darán forma a la nueva sociedad post corona, y que a los políticos al menos chilenos simplemente no les interesan o no los entienden. Es fundamental estudiar la importancia de los derechos civiles en tiempos de crisis. Podríamos cometer errores irreversibles.

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

En términos literales, estamos viviendo en una nueva forma de autoritarismo que, por cierto y paradójicamente, tiene el amplio apoyo de la población, ya que en principio se le percibe como algo transitorio y necesario. ¿Y si no lo fuera? Esta pregunta no es baladí. Si se nos acoplan los problemas del cambio climático, perfectamente podrían ser permanentes. Mi opinión es que eso vendrá de una u otra manera.

En efecto, hoy tenemos restringidas muchas de nuestras libertades personales más esenciales. Tenemos que solicitar un permiso para ir a comprar o ir a trabajar. Si es afortunado y tiene dos viviendas, simplemente no puede elegir en cual prefiere vivir durante la crisis. Hay militares en las calles y hay toque de queda. Diariamente ocurre el ritual social de algo así como los ‘bandos oficiales’ en que se comunican las nuevas reglamentaciones de la autoridad, y también se definen otras condiciones tan propias de un sistema no democrático, cómo quiénes y cómo deben estudiar, o si pueden ir a sus servicios religiosos. Incluso se regula como pasear a su perro.

Todo esto tiene por cierto una lógica colectiva, pero no deja de ser un sistema de graves limitaciones de las libertades personales. Y lo más grave, no sabemos cuánto puede durar ni que alcances podría tener.

Esto ocurre porque hay enormes asimetrías de datos, información, y conocimiento entre los actores sociales. Por ende, las decisiones individuales, en relación a la crisis sanitaria, efectivamente no resultan las más apropiadas para el conjunto de la sociedad. Esta es una crisis muy severa, es una guerra contra un enemigo invisible e inteligente, y se requiere por lo tanto, como en toda guerra, un sistema de mando centralizado, mirando el bosque más que los árboles. La enfermedad en efecto se contagia entre personas, a la sazón uno de los tantos errores de la OMS al inicio de este gran drama mundial, tema que vergonzosamente tuvo que rectificar. A raíz de un mail de Taiwan del mes de diciembre, el 14 de enero, la OMS señaló que “no hay pruebas de transmisión entre humanos”, cosa que rectificó apenas 10 días después. Esto fue efectivamente así porque la OMS se alineó con la historia China de los mercados vivos y los murciélagos, hoy ya completamente descartada.

Nos acercamos peligrosamente a variantes del modelo que hoy se le llama ‘dictaduras democráticas’. El mejor ejemplo es Rusia, en que Putin, que ya lleva gobernando demasiados años, se prepara para gobernar hasta el 2035; y el peor ejemplo es Venezuela que ha perdido todo decoro. En estos casos que se tratan de vestir las dictaduras como de demócratas, pero no lo son realmente y se apoyan en entidades internacionales como la ONU y otras que les dan apoyo. Hay dictaduras más elocuentes como la cubana, que varios partidos y políticos chilenos califican como ‘otro tipo de democracia’, para ellos mucho más evolucionada. La dialéctica en su versión primitiva, ya sabemos, da para todo.

La complejidad de la sociedad tecnológica, moderna, y global es de tal alcance, que quizás esas asimetrías de información pondrán en jaque la democracia como la conocemos. Por de pronto, la velocidad a la que se mueve la sociedad es muchísimo más rápida que la capacidad de reacción de las democracias tradicionales. Los proyectos de ley se demoran años, son demasiado básicos, y están llenos de errores. Los políticos van siempre detrás de las circunstancias y no siendo capaces de anticiparlas. Sólo piense, por un instante, ¿qué pasa si internet y las telecomunicaciones se detienen en este momento? ¿Qué pasa si no se puede producir agua, electricidad, medicamentos? Para buena parte de la población, la radio y la TV son fundamentales. Son decisiones demasiado cruciales para la sobrevivencia de la sociedad como para que se tomen con criterios políticos en vez de técnicos. Más aún, una buena parte de los legisladores son personas poco preparadas que ni siquiera entenderían los fundamentos técnicos o científicos de los problemas actuales. El andamiaje tecnológico que sostiene la civilización actual es realmente complejo y evolutivo.

De qué manera los grandes motores de inteligencia artificial están monitoreando el comportamiento de los ciudadanos, y controlando los movimientos en cuarentena. Qué pasa con la información de carácter personal. Qué pasa con la tiranía de las estadísticas. Son preguntas sólo iniciales. La nueva ecología digital de medios facilita la difusión de noticias falsas, lo que complica las decisiones técnicas. ¿Será necesario llegar a controlar las redes sociales? Es muy probable que la emergencia en algún momento lo sugiera. Y ¿cómo se tomará esa decisión? ¿Qué pasa si faltan alimentos o remedios? ¿Qué se hace con las elecciones en esta situación? Chile tiene programadas 8 elecciones de alcance nacional en los próximos 24 meses. ¿Es viable? No sólo está el efecto de la pandemia, estará el aún más grave efecto de la economía.

Estas crisis de pandemia pueden ser excusas para expandir el poder de los gobiernos. En Hungría, el Primer Ministro Viktor Orban propuso sin arrugarse una legislación que le permitiría gobernar por decreto. Eso significaría que él solo podría suspender las leyes existentes y extender el estado de emergencia indefinidamente. Algunos piensan que los nuevos ‘carnets’ de salud sólo están anticipando el control social posterior de los vacunados. Pero las vacunas podrían ser muy riesgosas, ya que se están relajando los controles tradicionales. Ni hablar de estas vacunas de tercera generación con efectos genéticos y la posibilidad de acoplarse a chips, que según algunos estarían al alcance de las nuevas redes 5G.

Esto va por cierto a la par del áspero debate de la globalización y las teorías conspirativas, que no es tema de esta columna, pero lo será de una futura. Mi punto es que hay que poner atención a los temas profundos que darán forma a la nueva sociedad post corona, y que a los políticos al menos chilenos simplemente no les interesan o no los entienden.

Es fundamental estudiar la importancia de los derechos civiles en tiempos de crisis. Podríamos cometer errores irreversibles. Wolfgang Merkel ha sostenido que “La emergencia convirtió a los ciudadanos en sujetos”, y no está claro que podamos realmente volver a ser ciudadanos.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

Suscríbete

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

Suscríbete