Recientemente, en un debate televisivo, la ex constituyente Patricia Politzer señaló que, ahora que terminó la Convención Constitucional, los chilenos tendremos la oportunidad de separar al artista de la obra, a propósito de la mala evaluación que tiene la Convención y la posibilidad de analizar en su mérito la propuesta de nueva constitución.

Independientemente de que la paradoja del análisis general entre si la calidad personal del artista afecta a su obra o no está sujeta a diversos matices y puntualidades, es importante distinguir que, en este caso puntual, el de la convención constitucional, no solamente es importante el resultado sino también al proceso le asignamos una relevancia mayor.

En otras palabras, no solamente hay que quedarnos con el borrador presentado, sino también la calidad del proceso en que este se discutió y las condiciones en que se produjo ese debate.

Es por lo anterior que, para comprender a cabalidad la propuesta de nueva constitución, no solamente se requiere leer el tenor literal del texto presentado, también es relevante tener en consideración las cosas que la convención constitucional rechazó y no quiso que formaran parte del texto final, así como también las discusiones que se dieron durante el proceso para utilizar como fuente de interpretación la historia de las normas constitucionales.

Un segundo punto a propósito de lo planteado por la ex constituyente Patricia Politzer, es que el mismo argumento que ella señala dejó de ser ocupado hace bastante tiempo por parte de la izquierda. Porque siguen intentando poner el debate actual en el eje Pinochet o no. A tal punto que señalan que votar por el Apruebo es dejar atrás la constitución de Pinochet.

Si es verdad lo que dice Patricia Politzer, no se entiende por qué parte importante de la izquierda ignora el contenido de la constitución actual, que lleve la firma del ex presidente Ricardo Lagos, o que haya sido reformada en múltiples ocasiones, porque saben que electoralmente les conviene asociarlo al clivaje de hace 33 años.

Esta estrategia está resultando tener tropiezos importantes, especialmente cuando diversas figuras de la centroizquierda, que se opusieron al gobierno militar, otros que aún no nacían durante ese período, se están oponiendo también a este proyecto en particular, no tan solo por su contenido, sino también por un proceso insuficiente y muchas veces partisano, que prefirió llevar agua para su molino y no pensar en el país de los próximos años.

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