El giro hacia la minoría

Una de las primeras reacciones del gobierno ante el rechazo de los dos proyectos de retiro de fondos previsionales en la Cámara fue restarle importancia. Este tipo de medidas no estaba en el programa, por lo que nada importante se había perdido. Sin embargo, Presidente y ministros se emplearon a fondo para alinear a sus bancadas. Cuando esto ocurre, poco importa cuánto se dijo al respecto en el programa. 

Es cierto que el Ejecutivo partió fijando como posición el no perseverar en los retiros, pero el desenlace no tuvo nada que ver con su acción ante los diputados. Lo que frenó el retiro de fondos no fue una estrategia gubernamental, sino el choque de dos populismos que lograron anularse. Fue un resultado, no un propósito.

En paralelo, la ministra vocera tomó posición en un debate entre senadores y convencionales por las atribuciones del Senado. Sin necesidad imperiosa de hacerlo, la vocera alinea a La Moneda a favor de la decisión del pleno de la Convención e impele a los senadores a no sostener defensas corporativas. Por esta vía las relaciones se resienten. 

Apenas iniciado el segundo mes de gobierno, la administración Boric está completando un movimiento que se evidencia en las encuestas: busca consolidar su apoyo en la izquierda, pero no está intentando sumar o consolidar otros apoyos que le permitirían ser mayoría.

¿Me permite usted que me oponga?

El senador Juan Antonio Coloma ha señalado que “el gobierno quiere avanzar hacia un poder total”, un poder “que no tenga contrapeso”. A eso se debería que sus partidarios en la Convención Constituyente se dediquen a debilitar el Poder Judicial y el Senado, que siempre han sido contrapesos del Ejecutivo.

Existe una especie de necesidad en la derecha de explicarse el comportamiento de sus adversarios atribuyéndose el propósito de buscar la hegemonía completa, una siniestra motivación por el control político completo. Los mismos que no consiguen un orden mínimo en el Parlamento para apoyar sus iniciativas, están tan completamente ordenados en la Convención como para atentar contra las principales instituciones de la República en su beneficio. Aparentarían ineptitud en un lado, para hacer de las suyas en el otro.

Bien puede ocurrir que la derecha esté percibiendo el panorama político a través de sus propios temores. Ve amenazas porque está debilitada y se asusta fácil.

La derecha no está encarando las conversaciones políticas con un exceso de personalidad. Guillermo Ramírez, subjefe de la bancada UDI, había señalado: “No tenemos ninguna duda de que los problemas se van a generar al principio y después vamos a tener que enfrentar a un gobierno bien organizado”. La jefatura gremialista muestra una convicción mayor de la que en el propio Ejecutivo tienen de sí mismos.

Gobernar es parchar

Las encuestas muestran una tendencia a la pérdida de respaldo de la administración Boric. El camino que se está siguiendo no es el de la concentración del poder, sino el de su pérdida progresiva y rápida. El gobierno parece retroceder en el apoyo conseguido en segunda vuelta, no así respecto la adhesión de izquierda. Está perdiendo periferia moderada.

En primera vuelta, Boric obtuvo menos de la mitad de los votos que acumuló en la segunda oportunidad. El gobierno parece ir en dirección a sostenerse en su núcleo duro, lo que significa desilusión en sus adherentes recientes.

El equilibrio inestable entre las dos coaliciones oficialistas se está mostrando más inestable que equilibrado: integrados en el gobierno, coordinados a nivel de partido y confrontados en la Convención.

En la Convención Constituyente no es que las dos coaliciones de gobierno estén en proceso de ensamblaje, más apropiado sería decir que entienden las tareas del actual período de gobierno de manera distinta y se ha llegado a un punto en el que eso es evidente. En el debate sobre la permanencia del Senado y las atribuciones de la segunda cámara se ha declarado una diferencia abierta.

A poco andar, muchos se preguntarán cómo es que se comparte un mismo gobierno cuando lo usual es presentarse divididos al votar.

*Víctor Maldonado es analista político.

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