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Publicado el 19 de diciembre, 2018

Rosario Moreno: Pacto migratorio y el deber ético

Periodista y Licenciada en Historia UC Rosario Moreno

Lo que apoya la mayoría no significa que sea bueno o correcto…, es un deber ético no haber firmado el pacto migratorio, porque si bien dice no ser vinculante, nos habríamos comprometido a cumplirlo. Es curioso que el texto, diga 86 veces la palabra compromiso y 15 veces la palabra deber. Esto podría tener efectos jurídicos en tribunales internacionales. Al estar fuera, estamos resguardando a Chile y a los mismos migrantes.

Rosario Moreno Periodista y Licenciada en Historia UC
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Mientras usted lee estas líneas, en Nueva York se está ratificando el pacto migratorio de la ONU, al cual Chile no adhirió. Personeros de la oposición han dicho que no haberlo firmado es haberse puesto en la otra vereda de la historia; o aislar a Chile y quedarnos fuera del concierto internacional… una especie de huérfano que va a vagar solo por el desierto.

A todas aquellas personas que tienen tanta ansiedad de que Chile hubiese adherido el pacto (y a cuanto tratado internacional hay), o andan asustados porque vamos a perder amigos, les tengo la buena noticia que no haber adherido es positivo para los chilenos y para los migrantes que lleguen a nuestro país. Estimados, lo que hace la mayoría no significa que sea bueno, es solo lo que hace la mayoría. Y es así como nos hemos llenado de tratados, muchos de dudoso interés para nosotros y que otras veces -incluso- nos han jugado en contra. Es tanto, que el Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra -hoy- revisando la pertinencia de tanto papel que hemos firmado. Recuerden, menos es más.

Australia, desde 1945 a la fecha ha dado la bienvenida a 7,5 millones de extranjeros y hacia 2015 se estimaba que 28,2% de la población de ese país era inmigrante.

En el caso específico del pacto migratorio, de ser tan bueno, ¿por qué uno de los países ícono de la inmigración también se negó a firmarlo? Estamos hablando de Australia, que desde 1945 a la fecha ha dado la bienvenida a 7,5 millones de extranjeros y hacia 2015 se estimaba que 28,2% de la población de ese país era inmigrante, siendo la cifra más alta en comparación a la mayoría de los países de la OCDE. ¿Se va a aislar Australia por no firmar? ¿No llegarán más migrantes? ¿Pasará a ser el malo del barrio? Por supuesto que no.

¿Y por qué no firmó? Según sus autoridades, porque el pacto es «inconsistente con nuestras políticas bien establecidas y con el interés de Australia». Agregaron que su país «ya alcanza» los objetivos de una migración segura, ordenada y regular y que el acuerdo «entraría directamente en conflicto con principios importantes que han sustentado nuestro enfoque exitoso (en materia migratoria)». Agregaron que el pacto “no distingue adecuadamente entre las personas que ingresan ilegalmente y las que llegan a través del camino correcto, en particular con la asignación de asistencia social y otros beneficios“.

¿Claro o no?

En el gobierno de Michelle Bachelet II, 700 mil personas ingresaron como turistas, de las cuales miles tenían la clara intención de quedarse en forma irregular, o engañados por verdaderas mafias de tráfico de personas; se entregaron 45 mil documentos falsos y a marzo de este año los migrantes irregulares llegaron a los 250 mil. Si bien esta no fue una razón para no firmar, sirve de contexto cuando las políticas de Estado no se han hecho bien.

El pacto no establece una clara diferencia entre migrante y refugiado y migrantes regulares e irregulares, lo que perjudica a los extranjeros que quieren venir a comenzar una nueva vida, a ser un aporte al país, cumpliendo con nuestra legislación.

¿Y por qué el gobierno chileno decidió no adherir? Luego de analizar los argumentos, además de estar de acuerdo con las razones esgrimidas por La Moneda, creo que es un deber ético no adherir a él ya que incentiva la inmigración irregular al fomentar el trabajo informal y otorgar acceso a pensiones sin reunir los requisitos (como dice Australia también). Tampoco es clara la diferencia entre migrante y refugiado y migrantes regulares e irregulares, lo que perjudica a los extranjeros que quieren venir a comenzar una nueva vida, a ser un aporte al país, cumpliendo con nuestra legislación. En fácil, se castiga a los migrantes que quieren hacer las cosas bien y a nuestra población más vulnerable. Se nivela para abajo.

Es un deber ético no adherir a él, porque nos quita libertad e independencia, le habríamos entregamos soberanía jurídica a otros, y por la que tanto hemos luchado. El pacto establece nuevos deberes para el Estado y promueve la suscripción a nuevos tratados bilaterales y regionales, limitando el cómo resguardar nuestras fronteras (a quién y en qué condiciones se ingresa a nuestro territorio y a quiénes se les otorga beneficios).

Es un deber ético no adherir a él, porque si bien dice no ser vinculante, al firmarlo nos habríamos comprometido a cumplirlo. Es curioso que el texto, diga 86 veces la palabra compromiso y 15 veces la palabra deber. Esto podría tener efectos jurídicos en tribunales internacionales.

Por eso y más, ¿no es mejor que sea Chile, soberanamente, quien decida quién es sujeto de ingreso y quién no? Bienvenidos los inmigrantes, todos tenemos a más de alguno en la familia, somos mestizos, pero los que lleguen, que cumplan con las leyes de nuestro país.

¡Ah! Y para los que creen que no firmando el pacto nadie va a querer ser amigo de nosotros, les cuento que el próximo año se celebrará en Chile la cumbre de la APEC (reúne a las 21 economías del Asia-Pacífico que representan más de dos tercios de la población mundial). Además, en 2020 nuestro país será la sede de la Cumbre COP-25, donde se buscará avanzar en el cambio climático y calentamiento global. ¿Es bastante no?

FOTO: AGENCIA UNO

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