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Publicado el 15 de agosto, 2018

Rosario Moreno: La hipocresía en la violación a los derechos humanos

Periodista y Licenciada en Historia UC Rosario Moreno

Tantos que dicen ser defensores de los derechos humanos, ¿por qué no han actuado con ganas en el Sename? ¿Dónde está la Vicaría de la Solidaridad 2.0? ¿Tienen los familiares de las víctimas algún tipo de Comisión Valech, Informe Rettig, indemnizaciones económicas, pensiones especiales? No. Un chileno muerto bajo la tutela del Estado (Sename) debe tener las mismas compensaciones que uno muerto en dictadura.

Rosario Moreno Periodista y Licenciada en Historia UC
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“Por las noches me embadurnaba con mis heces para que no se me acercaran”. “Al llegar oía cómo se repartían a los nuevos: éste para mí”. La cita no es de un preso político, sino que de un es ex niño Sename relatando su método de defensa para no ser violado dentro de una residencia. La vivencia está incluida en el brutal informe del Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.

 

El trabajo demuestra que en nuestro país se violan los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes de manera sistemática y en plena democracia.

 

El informe tuvo su trabajo de campo en enero, en Chile, y fue dado a conocer por autoridades de gobierno en julio. Se trata de un documento corto, 20 páginas, que destroza el sistema de protección de menores en Chile. En él se habla de muertes y torturas que recuerdan el periodo de la dictadura. El trabajo demuestra que en nuestro país se violan los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes (NNA) de manera sistemática y en plena democracia y que, por lo tanto, entre múltiples sugerencias, agrega que se debiera desarrollar un plan de reparación a las víctimas que podría incluir hasta indemnizaciones económicas.

 

El Sename se creó en 1979. Llevamos casi cuarenta años torturando y matando chilenos en silencio, y no cualquier chileno, sino que a los más vulnerables. La ex directora del Sename bajo el gobierno de Michelle Bachelet, Solange Huerta, informó -presionada por el caso Lissette Villa- que entre 2005 y mediados de 2016 habían muerto bajo la tutela de la institución 1.313 niños. La cifra es espeluznante, pero más espeluznante es que ese número está incompleto. Si tomamos en cuenta que el servicio tiene 39 años, y murieron 1.313 en once años, quiere decir, que en promedio han fallecido 119 seres humanos anualmente. Aquello, multiplicado por 39, nos da que 4.641 NNA y adultos han muerto a cargo de esta institución. Esto sin contar las torturas…

 

¿Tienen los familiares de estas 4.641 víctimas algún tipo de Comisión Valech, Informe Rettig, indemnizaciones económicas, pensiones especiales, algún tipo de compensación? No. ¿Las víctimas tuvieron derecho a abogado, a tener una defensa? ¡No! (solo el 32% tuvo oportunidad de hablar con el juez y 31% tuvo un abogado que lo representara, según el informe de la ONU). Y si bien se vislumbra un apoyo importante de la ciudadanía a las reformas que está realizando el actual gobierno, nada nos asegura que no se siga torturando y sigan muriendo NNA en nuestro país.

 

Y la guinda de la torta, Michelle Bachelet, nombrada como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, cuando el mismo organismo nos acaba de informar que en Chile se violan los derechos humanos de los niños y jóvenes que están al cuidado del Estado, el Estado que ella recién administró.

 

¿Dónde están los políticos que tanto critican la violación de los DDHH en dictadura? ¿Dónde están las ONG o movimientos que tanto marcharon, protestaron y lucharon por sus víctimas? Tantos que dicen ser defensores de los derechos humanos, ¿por qué no han actuado con ganas en el Sename? ¿Dónde está la Vicaría de la Solidaridad 2.0? (la Iglesia parece muda). Y la guinda de la torta, Michelle Bachelet, nombrada como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, cuando el mismo organismo nos acaba de informar que en Chile se violan los derechos humanos de los niños y jóvenes que están al cuidado del Estado, el Estado que ella recién administró. Increíble.

 

Es que los niños vulnerables pareciera no importarles; es más potente la política, el lograr réditos económicos, la ideología, y no la vida en general. A modo de ejemplo, según información del Consejo de Defensa del Estado (CDE), el Fisco ha desembolsado -solo en 538 causas detectadas- US$133 millones para víctimas de la dictadura, de US$2.400 millones solicitados, en principio, por 939 causas. Esto sólo entre 1997 a 2017, es decir, debieran existir cientos de casos más con millones de dólares desembolsados.

 

Señoras y señores, si bien la vida es intocable, es distinto perderla por defender un ideal, una doctrina o por cómo sueño un país. En ese periodo, 3.225 chilenos murieron bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Pero en el caso de los niños del Sename, la mayoría ha muerto por existir, por respirar, por querer ser. Y eso, al parecer, no vende, no moviliza.

 

Chile, ¡despierta! Basta con la hipocresía. Los 4.641 merecen que los oigamos a través de los mismos mecanismos que se exigieron por 17 años de dictadura. Aquí son 39 años, en que no sólo hay que mejorar hacia el futuro, sino que también reparar hacia el pasado… y no sería raro, claro, que desde Ginebra, Bachelet -ahora- se interesara por nuestros niños. Eso es parte de la hipocresía.

 

Foto: Cristobal Escobar / Agencia Uno

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