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Publicado el 5 enero, 2021

Rosario Moreno: DDHH: Desafíos para la nueva Constitución

Periodista y Licenciada en Historia UC Rosario Moreno

El “dogma” de que solo el Estado puede violar los DDHH ya no se sustenta en la realidad ni en la jurisprudencia internacional. Chile tiene una gran oportunidad: analizar y discutir el concepto en la convención constituyente y dejar en claro que organismos intermedios de la sociedad también deben promoverlos, porque a su vez también los violan.

Rosario Moreno Periodista y Licenciada en Historia UC
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El 29 de noviembre recién pasado se realizó un inédito referéndum en Suiza donde su población debió decidir si las multinacionales de ese país debían ser o no responsables de violar los Derechos Humanos. El apoyo a la iniciativa obtuvo una estrecha mayoría individual (50,7% a favor y 49,3% en contra), pero fracasó, porque la mayoría de los cantones del país se opusieron.

Aquí en Chile, existen una serie de querellas en contra del Estado por supuesto abuso de los derechos humanos post 18-O. Es más, algunas apuntan a personas del gobierno como el presidente Sebastián Piñera; pero no existen querellas en contra de los grupos de violentistas o partidos políticos de extrema izquierda que supuestamente podrían haber instigado a la violencia y que habrían violado, así, de manera sistemática los derechos humanos de gran cantidad de chilenos que han perdido propiedad privada, no han podido circular libremente, etc.

Desde que existe el Estado moderno, ha sido especialmente la Organización de la Naciones Unidas (ONU) la que nos ha encaminado a que es el Estado el que puede violar los derechos humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 es muy clara en destacar que “considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre…; LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades”.

Aquí se aprecian claras contradicciones. Si bien dice -primero- que son los Estados los que deben respetar los DDHH, luego agrega que no solo las naciones deben esforzarse, sino también los individuos e instituciones a que promuevan el respeto a los derechos y libertades. Desde el momento que se incluye a estos dos actores adicionales, se está reconociendo -implícitamente- que tanto individuos como instituciones, además de los Estados, pueden no cumplir con este esfuerzo o violarlo, y por tanto podrían violar los DDHH.

Asimismo, en la misma declaración se destaca el concepto de dignidad humana como un elemento intrínseco del ser humano y que cuenta, además, con derechos humanos. Entonces, si la dignidad es un elemento intrínseco al ser humano y de ella emanan sus derechos, ¿por qué solo el Estado puede violar los derechos humanos? ¿Solo por un acuerdo entre Estados o porque realmente es así? Si yo, como persona, cuento con derechos intrínsecos a mi persona, ¿los podría violar cualquiera o no? ¿Qué diferencia hay para la persona si es el Estado el que lo tortura o una institución? ¿Va a ser por eso menos tortura, le va doler menos, más?

Tanto la dignidad como los derechos humanos son inherentes al individuo por el solo hecho de ser. Son características esenciales que no se pueden arrebatar. Se pueden violar, atropellar, etc., pero no robar, porque la persona dejaría de ser persona. Por lo tanto, además de los Estados, agentes intermedios de la sociedad también pueden violar los derechos humanos, y más relevante aún, es que esto se debe, más allá de una razón técnica-burocrática, a una más bien ética-filosófica, en que el destinatario de la violación de DDHH es el ser humano, por lo cual éste es afectado en su dignidad independiente de quién comete el acto. Si la violación la comete el Estado o una ONG, o la Iglesia, o una empresa, el daño es el mismo hacia la esencia de la persona. Por lo anterior, urge un cambio de paradigma en torno a este tema, porque las explicaciones de que los DDHH los viola solo el Estado están quedando estrechas.

La jurisprudencia internacional ha fallado en ocasiones diciendo que empresas transnacionales o grupos guerrilleros han violado los derechos humanos, pero ¿por qué tanta resistencia de la ONU y otros entes internacionales de no aceptar que los agentes no estatales también pueden violar los derechos humanos? Lo contesto con la siguiente pregunta: ¿Qué ocurriría a nivel de geopolítica y derecho internacional si abiertamente se reconociera que los DDHH (su promoción y violación) no solo fueran exclusividad del Estado, sino que de todo organismo intermedio de la sociedad? Sin duda las consecuencias vendrían de diversos ángulos, partiendo por el dejar de reconocer que el Estado es la unidad política nacional por excelencia, es decir, cambiaría el paradigma de organización política de los últimos siglos. Luego, el tema económico. ¿Quién se hace cargo de la promoción de los DDHH y quién cancela los dineros comprometidos por la violación de éstos? ¿Cómo aunar criterios mundiales e internacionales? Sin duda es una vorágine de cambios que hacen pensar que mantener el statu quo es más práctico y menos enredoso.

Pero a la vez, como la realidad es más fuerte que la teoría, esta última ya no está siendo creíble y el desafío es, entonces, incorporar un nuevo concepto de derechos humanos, partiendo por la Constitución de los países, para luego abarcarlo a nivel global. Y es aquí donde Chile tiene una gran oportunidad: analizar y discutir el concepto de DDHH en la convención constituyente y aceptar que la realidad se está viniendo encima: agentes no estatales u organismos intermedios de la sociedad también deben promover los DDHH, porque a su vez también los violan, y los violan porque cualquiera de estos actos bombardean la esencia misma del ser humano: su dignidad y derechos humanos básicos, que no conocen de diferencia de autores al ser violados, porque objetivamente son violados en sí, independiente del agente que lo realice.DDHH: desafío para la nueva Constitución

  1. Eugenio Lagos Baquedano dice:

    Totalmente de acuerdo Rosario! La izquierda ha sostenido, apoyada en su socia la ONU, que el único que puede violar los DDHH es el Estado, a excepción de los Estados comunistas, claro está. En esto no cabe mas que admirar la astucia de la izquierda y la facilidad con que han convencido a periodistas y “rostros”, especialmente televisivos, que se suman al coro de las denuncias y avalan cuanta noticia falsa empieza a circular.

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