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Publicado el 18 de enero, 2019

Rosa Madera: La economía al servicio del medio ambiente

Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta" Rosa Madera

Sabemos que las empresas a menudo son percibidas como fuerzas destructivas del medio ambiente, pero sabemos que también son modelos poderosos de cambio.

Rosa Madera Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta"
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Chile nunca ha sido líder en el desarrollo de mejores prácticas de protección del medio ambiente, conservación y educación medioambiental, pero el trabajo de capacitación y defensa de muchas de las organizaciones sociales de Chile está empujando en la dirección correcta.

Sabemos que las empresas a menudo son percibidas como fuerzas destructivas del medio ambiente, pero sabemos que también son modelos poderosos de cambio. A través de la filantropía ambiental estratégica pueden beneficiar la situación de nuestro entorno al aumentar su eficiencia y difundir el mensaje verde, y ésta incluso puede ser útil para distinguirlas de sus competidores. La clave es poner la economía a trabajar para el medio ambiente.

En Chile hubo un antes y un después del filántropo y empresario Douglas Tompkins. Él apoyó en forma pionera diversas causas ambientales: la defensa del bosque nativo, la promoción de la agricultura orgánica, el cuestionamiento a la salmonicultura industrial, entre otras iniciativas. Y no solo dio apoyo financiero a muchas organizaciones, sino además aportó ideas estratégicas claves.

Hasta hace poco hubo dificultades para reunir datos convincentes sobre la gravedad de los problemas ambientales, lo que generó incertidumbre sobre la necesidad de actuar. Sin embargo, la comunidad científica ha alcanzado un nivel de consenso sin precedentes sobre los problemas y está proporcionando al público una evidencia exhaustiva sobre el estado actual del planeta.

Existe poca información sobre el «mercado» de las organizaciones sociales en Chile, especialmente acerca del desempeño y los resultados de las mismas. Una situación así inhibe a los donantes en cualquier sector, pero se amplifica en el ambiental. Muchos financistas, incluidos los filántropos más jóvenes, quieren donar a organizaciones benéficas del medio ambiente, pero se sienten retenidos por la incertidumbre sobre las formas más eficaces de hacerlo. Está claro que se necesita más trabajo en red. La ministra de Medio Ambiente lo dijo recientemente en un seminario sobre filantropía medioambiental en el CEP: “Falta una institucionalidad que permita una relación virtuosa, colaborativa e innovadora entre el sector publico y la sociedad civil para la protección y la gestión de las áreas protegidas y el cuidado de la biodiversidad del país”.

Resolver problemas ambientales lleva tiempo, pero con pocas fuentes de financiamiento se tardará más. El apoyo a la infraestructura medioambiental, así como a la actividad en el terreno, mejorará el desempeño del sector. Importante por ello es promover la colaboración, el intercambio de conocimientos y el diálogo entre los inversores/filántropos y las organizaciones.

 

 

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