Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 09 de enero, 2019

Rosa Madera: Cuando menos no es más

Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta" Rosa Madera

Las organizaciones sin fines de lucro necesitan contar con fondos para gastos operativos generales, de manera de tener una infraestructura fuerte que les permita crecer. Los inversores sociales o donantes deben saberlo y apoyarlo para así tener un diálogo abierto sobre cómo usar la inversión.

Rosa Madera Fundadora de Empatthy, conductora del podcast "Empatía que Impacta"
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Un círculo vicioso deja a las organizaciones sin fines de lucro (OSFL) escasas de apoyo para que puedan funcionar como instituciones sólidas y servir a sus beneficiarios. Este círculo comienza con las expectativas poco realistas de los financistas acerca de cuánto es el costo de operar una OSFL y sigue con la tergiversación que hacen las mismas organizaciones de sus costos con el fin de tener costos operativos bajos, escatimando en sistemas vitales muy necesarios para cumplir su misión.

La mayoría de las fundaciones donantes prefieren dirigir sus fondos programáticos al apoyo de servicios directos que apoyen al beneficiario final: el desayuno al abuelo, la clase de apoyo al niño, capacitar a la  emprendedora. Sin embargo, sí existen fundaciones -y, por suerte, cada vez más- que otorgan recursos para cubrir los gastos administrativos u operativos de una organización. En inglés, éstos se conocen como overhead o general operating costs.

Cuando me preguntan qué porcentaje del presupuesto operativo se debe destinar a costos administrativos, digo que no existe un estándar, pero la práctica indica que éste varía según la estructura y alcance de las operaciones de cada organización. Sin embargo, caso a caso se pueden ver puntos de referencia para establecer el porcentaje óptimo de gastos operativos dentro de una organización bien administrada.

Es verdad que vemos informes engañosos. Muchas organizaciones no lucrativas no reportan correctamente los gastos generales en formularios de impuestos y en materiales de recaudación de fondos por miedo a que les tilden de gastadores. Además, los donantes tienden a recompensar a las organizaciones con los costos operativos más livianos y, por supuesto, está la presión por cumplir. Por ello vemos cómo los líderes de OSFL se sienten con el deber de satisfacer las expectativas de sus financistas, destinando lo menos posible a gastos generales y reportando tasas de gastos generales menores a las reales.

Pero está muy claro que las organizaciones que construyen una infraestructura robusta, que incluye información sólida, sistemas de tecnología, sistemas financieros, capacitación en habilidades, procesos de recaudación de fondos y otros gastos generales esenciales tienen más probabilidades de éxito que aquellos que no lo hacen.

Al proporcionar a las organizaciones un soporte operativo general, éstas pueden hacer concesiones entre las áreas de inversión. A la vez esto permite un diálogo más abierto entre la organización y el financiador sobre cómo se puede y se debe usar la inversión.

Frecuentemente encontramos que nuestros clientes están de primeras de acuerdo con la idea de mejorar la infraestructura y aumentar su capacidad de gestión cuando uno les explica que con este apoyo se cumple con la misión y se generará recursos a posteriori. Además, los líderes en las OSFL están avanzando decididamente hacia la creación de una cultura en la que se fomente un crecimiento saludable. Desarrollan estrategias que reconocen explícitamente las necesidades de infraestructura para ser más efectivos y proporcionan a los financiadores mejores formas de medir el desempeño del programa. Un compromiso colectivo de todos los niveles de la organización, incluido el personal directivo y el directorio es una poderosa palanca. Una conversación sobre los costos para lograr resultados (y cómo las inversiones en gastos generales pueden reducir esos costos) puede ser mucho más significativo.

Los inversores sociales o donantes deben apoyar cada vez más a las organizaciones con fondos operativos generales (es decir, fondos no restringidos). Hemos visto un gran beneficio al proporcionar a las organizaciones un soporte operativo general. En particular, hacerlo permite a las organizaciones hacer concesiones entre las áreas de inversión y permite un diálogo más abierto entre la organización y el financiador sobre cómo se puede y se debe usar la inversión.

Vemos graves consecuencias para la capacidad de una organización de tener impacto cuando no tienen la infraestructura necesaria para mejorar o incluso mantener los estándares de prestación de servicios, y, con la ampliación de la cobertura, el personal lucha por “hacer más con menos”. En esta última instancia, son los beneficiarios quienes más sufren.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: