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Publicado el 29 de septiembre, 2018

Rodrigo Navarro: El reto de la flexibilidad laboral en Chile  

Lo que resulta clave hoy no es cuánto se trabaja, sino cuánto se produce. Eso generará un debate para algunos empleadores que tienen el concepto de antaño, según el cual lo que importa es «estar por si acaso».

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El concepto «trabajo» para los millenials tiene relación con buscar el equilibrio entre éste y la vida personal, con el firme objetivo de tener una buena calidad de vida. En contraste con ello, un informe sobre perspectivas laborales de la OCDE del año pasado señala que Chile es uno de los países que más horas trabaja al año entre 38 naciones.

 

En comparación con otros países, en Chile se extiende por 222 horas más la actividad laboral, pero no se visualiza con claridad un aumento en la productividad. ¿Establecemos de manera correcta y eficiente las jornadas de trabajo? Esa es una pregunta que recae de manera más personal a cada uno de los empleadores, que poseen criterios bien distintos al momento de generar una planificación de los objetivos en cada una de las diversas áreas que presenta el abanico laboral para que los profesionales puedan desarrollar sus habilidades.

 

El gran desafío para nuestro país está en generar instancias de desarrollo de conceptos innovadores en cuanto a cómo generar mayor productividad en menor cantidad de horas y con mayor flexibilidad en cuanto a la logística.

 

Resulta válido, entonces, explorar otras medidas que potencien el trabajo a tiempo parcial en cuanto a capacitación y fiscalización. Muchos consideran al teletrabajo el paso siguiente y el gran desafío para nuestro país, pero también el generar instancias de desarrollo de conceptos innovadores en cuanto a cómo generar mayor productividad en menor cantidad de horas y con mayor flexibilidad en cuanto a la logística. 

 

En Estados Unidos son casi 30 millones las personas que trabajan desde la casa al menos una vez por semana, complementando la vida personal con la laboral. En otros países se utiliza esta modalidad por diversos factores; en ellos se implementan planes piloto para monitorear el desarrollo de la iniciativa. Es un fenómeno que va definitivamente al alza y resulta imposible no preguntarse la cantidad de posibilidades que esto acarrea.

 

El trabajador debiera acceder a un contrato de trabajo según el cual tenga los mismos derechos y obligaciones que el resto y evaluar cómo se abordará el sistema de remuneración de feriados o bien, el sistema de protección social para eventuales enfermedades o accidentes.

 

En Chile se ha revelado un informe sobre valoración de beneficios, elaborado por Mercer Chile, que explica el valor de la flexibilidad en horas y lugar de trabajo, transformándose en una de las condiciones más relevantes a evaluar por un trabajador, lo que genera un cambio en la forma de percibir las jornadas laborales por personas de distintas generaciones. Este es otro de los indicadores que la perspectiva o visualización de cómo se establece una jornada laboral está cambiando, probablemente por la forma en que se establecen los vínculos hoy día, donde las herramientas tecnológicas ocupan un lugar predominante, y por una modificación en la visión al respecto. Lo que resulta clave hoy no es cuánto se trabaja, sino cuánto se produce. Eso generará un debate para algunos empleadores que tienen el concepto de antaño, según el cual lo que importa es «estar por si acaso» en vez de valorar una rápida acción, quizás a distancia. Esto implicaría un cambio cultural importante. Esa es una realidad que progresivamente se ha ido presentando, donde la oferta de trabajos free lance o a tiempo parcial se encuentran de forma cada vez más frecuente.

 

El cómo se implementaría un concepto de este tipo en nuestro país resulta un misterio. En primer lugar, el trabajador debiera acceder a un contrato de trabajo según el cual tenga los mismos derechos y obligaciones que el resto y evaluar cómo se abordará el sistema de remuneración de feriados o bien, el sistema de protección social para eventuales enfermedades o accidentes. Son muchas las interrogantes que deberán ser analizadas y debatidas, pero que ya están instaladas de forma cada vez más potente en nuestra sociedad.

 

¿Estamos preparados como sociedad para ir estableciendo nuevas formas de trabajo? Es una pregunta para cada uno de quienes participan de la fuerza laboral, pero que definitivamente las nuevas generaciones están dispuestas a guiar, estableciendo un debate tan necesario para su desarrollo.

 

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