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Publicado el 01 de noviembre, 2019

Rodolfo Vilches: Cancelación de APEC y COP25: Una decisión lamentable, pero prudente

Ex negociador de la Direcon, socio fundador de Velasco, Rioseco & Asociados Rodolfo Vilches

En el contexto de crisis social que vive nuestro país, esta decisión, así como el mensaje hacia la ciudadanía que esto implica, parecía ser la opción correcta y prudente, donde el argumento más básico lo brindaron los hechos ocurridos.

Rodolfo Vilches Ex negociador de la Direcon, socio fundador de Velasco, Rioseco & Asociados
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A sólo semanas de las cumbres de APEC y COP25 -con sede en Santiago-, el Presidente de la República ha anunciado la cancelación de ambos eventos. Cuestión inédita en el caso de APEC; mientras que en el caso de la COP, sólo en 2017 bajo la presidencia de Fiji -y un año antes de su realización- fue modificada por razones económicas llevándose a cabo en Bonn (Alemania).

El mundo observa vigilante la crisis político-social que se desarrolla en nuestro país y su dicotómica expresión, tanto con manifestaciones pacíficas como con violentos disturbios registrados en gran parte de Chile, tomando resoluciones en base a ello. Así daban cuenta de estos hechos expresiones, decisiones y señales diversas que van desde declaraciones personalidades de la cultura y el deporte a nivel mundial, reconocidos líderes latinoamericanos hasta la confirmación de no asistencia al Foro APEC de Vladimir Putin y la cancelación del encuentro parlamentario de Alianza del Pacífico para los días 4 y 5 de noviembre.

En este marco, no podemos desconocer que en el contexto que vive nuestro país, muchas pymes se han visto afectadas. Las revueltas, saqueos y reducción de ventas han generado mermas cuantiosas para el comercio y particularmente para ellas. Según estimaciones de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), se cuantifican en 10.000 los locales afectados y en US$133 millones sólo los costos en pérdidas por saqueos. Lo anterior, se suma a la destrucción de empleos que repercutirán en la vida cotidiana de miles de familias golpeadas por las consecuencias de esta crisis.

Aunque este tipo de empresas a la fecha realizan sólo 1,8% de las exportaciones del país, concentrando el 2,1% del valor total exportado, no podemos omitir otras cifras: representan el 97% del total de firmas en Chile, son precisamente ellas las que generan más del 66% de la fuerza de trabajo de nuestro país y cerca del 70% de las compras de nuestros productos provienen de países APEC. Lo anterior, evidenciaba la importancia que implicaba el desarrollo de esta instancia -así como de su encuentro empresarial CEO Summit-, no sólo para el comercio anexo asociado a estos eventos, sino que también la inclusión de dicho sector al círculo comercial internacional, se hace más que nunca, una prioridad y desafío esencial a materializar.

Efectivamente, el Gobierno ha venido ejecutando un esfuerzo importante para apoyar a este grupo de entidades pues, si de materia comercial se trata, se les ha intentado situar en el centro de la discusión y promoción. Ejemplo reciente es el trabajo concreto en miras de la inserción de dichas materias en los nuevos acuerdos comerciales firmados por Chile, así como la realización de la 8va versión de la semana de la Pyme. Sin embargo, y frente a la crisis descrita, hoy todos los espacios de fomento, promoción y ayuda para ellas, se hacían imperiosos.

APEC era sin duda, una plataforma y vitrina útil, beneficiosa y necesaria para la captación de nuevos mercados, con miras a sortear parte de los desafíos que ha dejado esta crisis político-social, pero por sobre era importante para todos los chilenos y familias poder mover nuestra economía en beneficio de todos los ciudadanos.

Concretar ambos Foros en Chile, no era sólo una cuestión relevante y fundamental desde un punto de vista geopolítico, de credibilidad de nuestra política internacional, sobre la Imagen País y las inversiones, de un compromiso internacional -el cual estábamos llamados a no eludir-, de la articulación con el mundo y entre sus participantes o un anhelo presidencial en convertimos en líderes mundiales en materia económica y de medio ambiental, sino que también, nos encontrábamos frente a un deber país con miles de pequeñas y medianas empresas, así como con las vidas de miles de familias que de ellas dependen.

Sin embargo, no podemos desconocer con ello, que las condiciones para su ejecución en materia de seguridad para los delegados, mandatarios y los propios chilenos y emprendedores participantes, de mayor destinación de efectivos, de logística, transporte y desplazamiento, eran más que desafiantes. Así, en el contexto de crisis social que vive nuestro país, esta decisión -así como el mensaje hacia la ciudadanía que esto implica-, parecía ser la opción correcta y prudente, donde el argumento más básico lo brindaron los hechos ocurridos.

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