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Publicado el 04 de octubre, 2015

Revolución social en el Central Park

Desde hace tiempo que el mundo de la innovación social hace uso de los eventos del espectáculo para movilizar a las masas, a través de cautivantes voceros y personajes cool. Yo los aplaudo.
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¿A quién no le darían ganas de ir a un concierto gratuito donde toque Pearl Jam, Beyoncé y Coldplay? Además, por el hecho de asistir, estarías ayudando a derrotar la pobreza en el mundo.

Eso pasó el fin de semana pasado en Nueva York, cuando 60.000 personas asistieron al Global Citizen Festival en el Central Park. Un evento que tiene por objetivo terminar con la pobreza en el mundo para el año 2030 y que se ha convertido en una tradición neoyorkina. Este año, no sólo contó con impresionantes bandas, sino que además con oradores como Michelle Obama, la Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, y taquilleros actores como Leonardo DiCaprio.

La pillería, diría uno, es que para ganarse las entradas hay que darse el trabajo de transformarse en un agente de cambio global. Suena desmesurado, pero estos gringos te hacen sentir que no cuesta nada convertirse en uno. Sólo tienes que tomar acciones concretas que están al alcance de un clic, como twittear sobre terminar con la poliomielitis en el mundo o escribirle un mail a la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia para que genere políticas de higiene y sanidad en los países más pobres. También puedes llamar por teléfono a senadores y autoridades políticas para exigirles que tomen cartas en el asunto. Bastante radical, ¿o no? De esta forma, el concierto se transforma en un movimiento social al activar a la ciudadanía exigiéndoles que para ganar sus entradas reclamen a sus líderes acciones específicas para terminar con la pobreza.

Desde hace tiempo que el mundo de la innovación social hace uso de los eventos del espectáculo para movilizar a las masas, a través de cautivantes voceros y personajes cool. Yo los aplaudo. Cómo no va a ser impactante escuchar en su discurso de aceptación del Oscar, a una Patricia Arquette que lucha por la igualdad salarial entre hombres y mujeres. O en los últimos Emmy, a la increíble Viola Davis exigiendo más roles protagónicos para mujeres negras. Fíjense bien, estos eventos hace rato dejaron de ser un espectáculo para premiar a las mejores películas o series. Hoy son una instancia para reivindicar -de manera taquillera- los problemas sociales.

Chile no está lejos de esa realidad. Este mes, el Festival Internacional de Innovación Social (FIIS) se tomará Santiago durante cinco días para movilizar a la ciudadanía a ser agentes de cambio. Este año, el invitado especial será Patch Adams, pero habrá más de 80 oradores que describirán cómo están transformando el mundo. Todo esto se llevará a cabo en paneles, charlas, un sunset speech y, por supuesto, el broche de oro será un concierto de rock.

 

Gracia Dalgalarrando, Máster en Políticas Públicas, Universidad de Columbia.

 

 

 

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