Los sucesivos retiros han generado efectos sobre la estructura y profundidad del mercado de capitales, así como sobre la trayectoria del consumo de las familias y la consiguiente inflación. Sin embargo, el efecto redistributivo ha sido analizado en menor cuantía y si bien hay grandes números que nos permiten esbozarlos, sobre todo cuando los retiros son exentos de impuestos, es necesario tener un detalle más profundo.

Al respecto, un interesante estudio de Elisa Cabezón, directora ejecutiva de Perspectivas -un observatorio de pensiones y mercado laboral– en base a “Historia de Afiliados y Pensionados”, HPA, realiza una simulación sobre el destino que tendría un quinto retiro de fondos previsionales para cada grupo socioeconómico, por un monto total de US$16.700 millones.

Para ello se subdivide la población en 5 grupos, en donde cada uno de ellos representa el 20% de la población residente en Chile, esto es chilenos y extranjeros viviendo en nuestro país. Cada grupo se denomina quintil; el primero representa el 20% más pobre de la población, mientras que en el otro extremo, el quinto quintil es representativo del 20% más rico. Esta denominación es de uso habitual en políticas públicas y es así como la gratuidad en educación superior llega hoy día hasta las familias incluidas en el tercer quintil.

Pues bien, si se retiran US$16.700 millones desde los fondos de pensiones, el primer quintil recibiría cerca de US$567 millones, equivalentes al 4% del retiro total, mientras que el quintil más rico obtendría US$6.363 millones, esto es, el 37% del retiro total. Es decir, si se realiza el quinto retiro universal, el quintil más rico obtendrá 11 veces más dinero que el quintil más pobre. Este fenómeno se produce porque en el quinto quintil es más frecuente encontrar trabajadores formales y hogares con mayores ingresos, por lo cual esta política pública de los retiros exhibe una alta ineficiencia, ya que beneficia en menor proporción a las familias más pobres, en donde varias de ellas ya no tienen saldo en sus ahorros previsionales.

Ahora bien, siendo una política pública que beneficia en mayor proporción al quinto quintil, sus efectos impactan a toda la población, como es el caso de la inflación, que daña en mayor proporción a los más pobres que perciben de manera nítida la pérdida de poder adquisitivo. Por ello, no debe sorprendernos que en las recientes encuestas el tema inflacionario ocupe los primeros lugares en las preocupaciones de la ciudadanía, con el consiguiente impacto sobre la aprobación gubernamental.

A partir del primer retiro, que se aseguraba sería el único, la puerta quedó abierta y es así como tenemos ahora tanto una moción parlamentaria como un proyecto de ley del gobierno para un quinto retiro, mientras que otras cuatro iniciativas ya esbozan el sexto. Lamentablemente, aquellos que hoy deben enfrentar los retiros hace poco tiempo atrás fueron quienes los alentaron y desoyeron las advertencias de todos los expertos.  

*Tomás Flores es economista.

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