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Publicado el 07 de octubre, 2015

Republicanos

Creer que la crisis de confianza se va a solucionar con un mayor número de parlamentarios o que la participación ciudadana aumentará con la elección de intendentes sin poderes efectivos, es no comprender el momento político que vive el país.
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El domingo pasado en una entrevista a La Tercera dimos a conocer “Republicanos”, una nueva plataforma política que pretende impulsar transformaciones en nuestro país y decir cosas que muchas veces se dejan de lado en el debate público. Esperamos contribuir a una coalición de centroderecha moderna, diversa socialmente y enfocada en los problemas que a los chilenos les importan. Lo hacemos desde la juventud en la convicción de que todos debemos aportar a una sociedad más libre y justa.

Para esta nueva etapa somos conscientes de la centralidad que las ideas deben tener en cualquier proyecto político. En ese sentido, los republicanos nos declaramos partidarios de ciertos principios fundamentales que promoveremos en el debate público, desde una óptica ciudadana y con el sentido común de los chilenos.

Creemos en la dignidad de cada ser humano, y por eso con la misma fuerza que defendemos el derecho a la vida lo haremos para que todos puedan llevar la mejor vida posible. Sabemos que este tema no se agota en el aborto, sino en cómo desarrollamos una sociedad más humana que acoja a todas las personas: permita nacer al niño, apoye a su madre y le de las mejores oportunidades para surgir a lo largo de su vida.

Los republicanos queremos empoderar a la sociedad civil, sabedores que la fuente de la vitalidad social se encuentra en las personas y en sus instituciones, en su empuje y en su emprendimiento. Es necesario limitar el poder político y traspasar más responsabilidades a las comunidades locales, especialmente a las comunas.

También acabar con el centralismo del Estado, traspasando el foco a las regiones, para que Chile tenga diversos polos de desarrollo y nunca más los camioneros u otros trabajadores tengan que venir a Santiago para ser escuchados por el gobierno.

Al mismo tiempo, se debe poner fin a la cultura de irresponsabilidad gubernamental en el uso de los recursos públicos. Es natural que los chilenos nos indignemos con situaciones tales como los millonarios sueldos de los múltiples asesores de gobierno, la pérdida de más de 300 millones de dólares en la mantención de yacimientos mineros no rentables o bien aumentar el número de diputados y senadores con un millonario costo adicional. En momentos en que se anuncia que no se podrán construir todos los hospitales prometidos a los chilenos, esto es simplemente inaceptable, porque demuestra las prioridades equivocadas y es una verdadera burla a los más pobres.

Al igual que el poder político, el poder económico también debe ser limitado. En ese sentido, se debe mantener los pilares que han generado progreso y han permitido sacar a parte importante de la población de la pobreza. Somos partidarios de una economía libre y de una sociedad de emprendedores, que vea en el esfuerzo de miles de personas un espacio de libertad y el motor del desarrollo. En ese sentido, urge asegurar condiciones de libre competencia, que promueva la pequeña y mediana empresa, amplíe y potencie las oportunidades laborales, con especial acento en los jóvenes y en las mujeres. Hoy, esto se ve perjudicado tanto por la reforma tributaria como por una reforma laboral que solo buscan acrecentar el tamaño del Estado y la burocracia, así como la influencia de grupos de interés.

Estas son algunas de las ideas que constituyen el núcleo del proyecto republicano, sumado a otros temas como una educación libre y de excelencia, la importancia de la familia y una salud digna, entre varias otras preocupaciones.

Para nadie es una sorpresa que la política no pasa por un buen momento, como lo desmuestran sostenidamente diversas encuestas de opinión. Se debe recuperar la confianza y construir puentes entre la política y la ciudadanía. Para ello es necesario, entre otras cosas, acabar con la elitización de la discusión pública, que se aparta demasiado de las verdaderas necesidades del ciudadano común.

Debemos centrar nuestras preocupaciones en lo que a los chilenos les importa. Creer que la crisis de confianza se va a solucionar con un mayor número de parlamentarios o que la participación ciudadana aumentará con la elección de intendentes sin poderes efectivos, es no comprender el momento político que vive el país.

En estas circunstancias, los republicanos esperamos contribuir a que los chilenos se interesen y participen en política, desde sus preocupaciones y con un profundo sentido de responsabilidad social. Así lo haremos, con nuestra diversidad social, sentido generacional y convicción.

 

Julio Isamit, Coordinador General Republicanos.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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