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Publicado el 20 de agosto, 2015

Relaciones entre vecinos

Bolivia y Chile deben ser los únicos dos países del continente que no tienen relaciones entre sí, por voluntad política de uno de los dos.

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La reapertura de embajadas en La Habana y Washington pone fin a muchas décadas de distanciamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos. El  Canciller de Cuba visitó Washington para la reapertura y el Secretario de Estado John Kerry hizo lo mismo hace pocos días. Es visible la buena voluntad reinante y la acogida favorable que las nuevas relaciones formales, casi 57 años después de la ruptura, han tenido en la opinión pública de ambos países, vecinos separados por un estrecho de menos de 150 kilómetros.

Ello permite esperar que las siguientes conversaciones, que sin duda vendrán muy pronto, sobre los muchos temas pendientes después de más de medio siglo de antagonismo, rindan pronto sus frutos: como ha dicho Raúl Castro, no es posible hablar de «normalización» mientras persista el bloqueo. Pero los avances de los últimos seis meses son más de los alcanzados en los 55 años precedentes y eso es reconocido ampliamente en la región y en el mundo.

Podría argumentarse que este paso de la hostilidad a la buena disposición fue casi imperceptible desde el punto de vista puramente formal: al fin y al cabo, las sedes de lo que ahora son embajadas ya existían hace muchos años, aunque bajo el nombre de Secciones de Interés. Lo único que cambió fue que ya no hay una presencia suiza en ellas, que era por lo demás imperceptible. Los Jefes de la Sección de Intereses ahora pasaron a Encargados de Negocios y -si los senadores del Lobby Cubano no los paran- luego serán embajadores. Si de conversaciones se trataba, había reuniones periódicas sobre temas migratorios y seguramente sobre asuntos de seguridad, aunque de manera reservada y discreta.

También quedó demostrado que, en estos tiempos, el tener buenas relaciones no significa guardar silencio respecto de los temas pendientes o de la situación de cada país: el canciller Rodríguez no se guardó la exigencia del fin del bloqueo y de la devolución del territorio cubano de Guantánamo. El Secretario Kerry hizo presente el deseo de los Estados Unidos de que Cuba transite hacia la democracia. Como dijo el Presidente Obama en la reciente Cumbre de las Américas en Panamá, los países pueden dar su opinión sobre asuntos de principios; lo importante es que no pretendan intervenir en los asuntos internos de otros.

No es el debate ni las formalidades lo que convierte la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos en un hecho tan trascendente, probablemente la principal noticia para América Latina en lo que va corrido del 2015. Es el carácter que imprime al diálogo entre los países la existencia de relaciones. Los vínculos diplomáticos cambian el tono y la disposición de los países entre sí, generan un nuevo clima de confianza y aumentan sustantivamente la voluntad de encontrar entendimientos. Las relaciones diplomáticas son la condición natural entre naciones civilizadas que tienen intereses sobre temas comunes, aunque a veces ellos puedan ser contrapuestos. Más aún cuando esas naciones comparten una frontera o una gran cercanía entre sí. Y aunque en otras regiones del mundo persisten situaciones en que no existen relaciones diplomáticas, dadas situaciones de conflicto recientes, en el continente americano esta es la condición normal entre todos los estados.

Por eso es importante y positivo que Bolivia, por ejemplo, esté dando los pasos necesarios para normalizar plenamente sus relaciones con Estados Unidos, volviendo a enviar embajadores de ambas partes. Esas relaciones siguen existiendo, como ocurre también entre Estados Unidos y Venezuela; pero ahora se entiende que, para un mejor diálogo, deben tener un nivel de embajadores.

En estas condiciones, la única situación anómala que persiste en la región es la que existe entre Chile y Bolivia.

Bolivia y Chile deben ser los únicos dos países del continente que no tienen relaciones entre sí, por voluntad política de uno de los dos. Es posible que haya alguna isla del Caribe y alguna nación del sur que no las tengan; puede que ellos, dado su tamaño y lejanía, no las requieran. Pero entre países que son vecinos y tienen tanto en común, hay que ir a los conflictos del Medio Oriente o a la frontera entre Rusia y Ucrania para encontrar estos resabios del pasado. Cuando hay guerra o gobiernos militares, ello ocurre con más frecuencia. Entre naciones democráticas, que viven desde hace muchos años en paz entre sí, ello ya no debería ocurrir. Hoy lo normal son las relaciones diplomáticas incondicionales entre los países. Kerry expresó su deseo de  cambios políticos en Cuba; Rodríguez exigió el fin del bloqueo. Pero ninguno de los dos pretendió demorar el restablecimiento de relaciones con esos pretextos.

Bolivia y Chile tienen una frontera de poco menos de mil kms de extensión, migración y comercio relevantes entre ellos, lazos étnicos y familiares relevantes, lazos culturales valiosos y antiguos; todo lo cual crea una relación bilateral densa y compleja que requiere intercambios permanentes.

Todo ello es tan evidente que ha dado lugar a la existencia de Consulados Generales, atendidos por funcionarios de alto nivel, que han ocupado, antes y después, cargos de gran relevancia en la diplomacia o el gobierno de sus países. Pero el Cónsul es como el Jefe de la Sección de Intereses; no se espera que atienda asuntos políticos, mucho menos que negocie temas delicados.

Todo esto explica por qué tantas veces distintas autoridades chilenas, el ex Presidente Ricardo Lagos, el Canciller Heraldo Muñoz, yo mismo cuando fui Canciller, hayamos insistido en nuestra disposición a restablecer de manera formal las relaciones diplomáticas que Bolivia rompió unilateralmente hace varias décadas, en 1978. Chile nunca ha puesto condiciones y nuestra oferta reciente no exige ninguna condición, ni siquiera el retiro de la demanda presentada en La Haya.

Esperamos tranquilos el fallo de esta cuestión trascendente, sin que ello nos lleve a desconocer la realidad: Bolivia es nuestro vecino y siempre lo será. No existen lazos diplomáticos entre nuestros países hace más de 37 años; ¿tendremos que esperar 20 años más para normalizar la gestión de nuestros intereses comunes?

 

José Miguel Insulza, Foro Líbero.

 

 

FOTO: FLICKR

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