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Publicado el 03 de agosto, 2018

Reivindicando el “chorreo”: crecimiento y equidad sí van de la mano

Cuando los representantes de la ex Nueva Mayoría plantean que no están dispuestos a revertir los avances en equidad del gobierno anterior, habría que preguntarles en concreto a qué se refieren, ya que respecto a la distribución de ingreso fueron muy escasos.

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Si hay una idea que se ha repetido hasta el cansancio en los últimos años es que si bien Chile ha crecido en las últimas décadas, ese crecimiento no llega a todos y sólo favorece a un grupo privilegiado de altos ingresos. ¿Le suena conocido? Fue casi el leit motiv del segundo gobierno de Bachelet. Pues bien, esa idea es completamente FALSA si miramos los números. No sólo el crecimiento de estos años ha llegado a todos, sino que además ha llegado en mayor magnitud a los sectores de menores ingresos. Incluso más, entre 2010 y 2013, en que el país creció a una tasa promedio superior a 5%, los deciles inferiores de ingreso mostraron mejorías muy significativas en comparación con los deciles altos, mientras que en el período siguiente, entre 2014 y 2017, con un crecimiento del PIB inferior a 2%, los ingresos crecieron menos y en forma más pareja, sin un avance importante en términos de equidad. En otras palabras, el programa de reformas de Bachelet fue contrario a su objetivo central: reducir la desigualdad, y esto producto de descuidar el crecimiento, que ha mostrado ser la mejor herramienta para el logro de ese objetivo.

Los resultados de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2017, recientemente publicada por el INE, permiten hacer una comparación con bastante detalle de dos períodos: 2010-2013, con un crecimiento promedio del PIB de 5,3%, y 2014-2017, en que el PIB creció a una tasa promedio de 1,7%. En el primer lapso, el ingreso promedio per capita por hogar, incluyendo las transferencia del Estado, aumentó un 24% real acumulado (corregido por inflación), mientras que en el segundo período aumentó un 15% real, mostrando el efecto del menor crecimiento de la economía. Si analizamos ahora las cifras por deciles de ingreso, entre 2010 y 2013 el 10% más pobre de la población aumentó su ingreso per capita en un 56% real, mientras en el 10% más rico aumentó sólo un 7% real, dándose como resultado una mejoría importante en la equidad.

Otra forma de medirlo es comparando los niveles de ingreso entre ambos extremos, a través del denominado índice 10/10. En 2010 el ingreso per capita del 10% más rico era 19,8 veces superior al del 10% más pobre, número que se reduce a 13,6 veces en 2013. Si miramos ahora la evolución del ingreso por deciles entre 2014 y 2017, el 10% más pobre tuvo un aumento de su ingreso per capita de 20% real (menos de la mitad del que había registrado en el período anterior) mientras que el 10% más rico vio un aumento de su ingreso de 12% real, superior al del lapso 2010-2013 ¡El 10% más rico estuvo mejor en términos de ingreso en el gobierno de Bachelet que en el de Piñera! De esta forma, el índice 10/10, se redujo en forma muy moderada, de 13,5 veces en 2014 a 12,6 veces en 2017.

En definitiva, el primer gobierno de Sebastián Piñera tuvo mejores resultados en términos de equidad que el segundo gobierno de Bachelet, lo que se explica fundamentalmente por el mayor crecimiento de la economía. Cuando los representantes de la ex Nueva Mayoría plantean que no están dispuestos a revertir los avances en equidad del gobierno anterior, habría que preguntarles en concreto a qué se refieren, ya que respecto a la distribución de ingreso fueron muy escasos.

Si a través de la misma encuesta tratamos de indagar las causas de la importante mejoría del 10% más pobre en el primer período, se puede decir que son las empresas más que el gobierno las que contribuyen a reducir la desigualdad, a través del aumento de asalariados privados. En efecto, entre 2010 y 2013, los jefes de hogar con ocupación formal en el primer decil aumentaron en casi 40 mil, mientras que entre 2014 y 2017 fueron algo menos de 700 los nuevos puestos de trabajo asalariados para los jefes de hogar del primer decil, situación que es incluso algo peor en el segundo decil. Podemos decir entonces que, para contribuir a la equidad, necesitamos inversión y dinamismo en el sector privado. Finalmente, no se trata de chorreo, sino de favorecer directa y dignamente a los sectores más pobres con un trabajo formal.

María Cecilia Cifuentes, directora ejecutiva Centro de Estudios Financieros, ESE Business School, Universidad de Los Andes

 

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO

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