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Publicado el 24 de octubre, 2015

Reforma Laboral: “La madre del cordero”

Este tipo de debates se debe realizar tomando en cuenta las distintas realidades del país y sus sectores productivos, dejando fuera el centralismo que parece dominar la discusión en varias de las reformas del gobierno.
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Este ha sido un año de dulce y de agraz para el sector agrícola nacional. Y es que mientras el alza del precio del dólar ha favorecido a buena parte de la agricultura,  específicamente al sector exportador, ello se ha ido matizando con bajas en los valores de comercialización de varios de sus productos “estrella” en los mercados internacionales, algunos por sobreproducción en los mercados de destino (como es el caso de las semillas), y en otros casos, en particular en el sector de la fruticultura, por la aparición de otros países competidores, varios de ellos con menores costos de producción y especialmente de mano de obra.

Sin embargo, el mayor golpe para las expectativas futuras del sector ha provenido desde las propias autoridades de gobierno.

CONTARDO¿La razón? El diseño político de La Moneda ha iniciado una espiral de reformas de diversa índole, dentro de las cuales la Tributaria, la del Código de Aguas y la Reforma Laboral, vienen a afectar directamente al mundo agrícola.

Enfocándonos en la Reforma Laboral, la actividad agrícola en los últimos años ha tendido fuertemente a valorizar la labor de sus trabajadores de temporada. La preferencia de éstos por otros sectores, como la minería o la construcción, unida a la migración hacia las ciudades, ha generado una mayor capacidad negociadora del trabajador, y cada uno ofrece sus servicios por temporada agrícola al empleador que le ofrezca las mejores condiciones, no sólo en paga, sino también en horarios y regalías. De esta forma, obligarlos a sindicalizarse, como pretende la reforma, impediría a los trabajadores poder negociar individualmente y obtener estas mejores condiciones de este pool de agrícolas que se “pelean” por sus servicios.

Por otra parte, el elemento que más preocupa es la eliminación de la posibilidad de reemplazo por huelga. Es fácil imaginarse lo que ocurrirá en el sector frutícola en etapa de cosecha, embalaje y exportación, de tener una huelga indefinida sin reemplazo. No podrá honrar con sus compromisos con los clientes en los mercados externos, ni tampoco con las exigentes necesidades de provisión que exigen los supermercados para comercializar sus productos. Las pérdidas serían incalculables.KAST

O en el sector lácteo. Frente a una huelga sin reemplazo, ¿quién ordeña a las vacas? Las pérdidas de contratos nuevamente acarrearían quiebras y fin de fuentes laborales en un sector donde la mayoría son sacrificadas Pymes que proveen a la agroindustria láctea, que les exige cumplimiento de plazos y calidad del producto.

Y si las consecuencias son tan malas, ¿por qué razón no se escucha el clamor de los dirigentes del agro pidiendo bajar o corregir sustantivamente esta reforma?

La sindicalización del sector quizá permita a dirigentes capturar políticamente estas organizaciones y de esta manera movilizar influencia y muchas veces votos. Por ahí parece estar “la madre del cordero”.

Pero que no haya confusión: no somos contrarios a debatir respecto de políticas públicas que permitan mejorar las condiciones laborales de los trabajadores; lo que decimos es que este tipo de debates se debe realizar tomando en cuenta las distintas realidades del país y sus sectores productivos, dejando fuera el centralismo que parece dominar la discusión en varias de las reformas del gobierno.

 

José Antonio Kast, Diputado.

Francisco José Contardo, Director Ejecutivo ComunicAgro.

 

 

FOTO:JUAN GONZALEZ/AGENCIAUNO

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