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Publicado el 07 de diciembre, 2015

Redefiniendo el éxito

Hace mucho que nuestra vida profesional se mezcló con la personal. Así que es mejor pensar en cómo afrontar esta situación y celebrar a aquellas empresas e iniciativas que apuntan a mejorar nuestra calidad de vida.
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Chile es el quinto país de la OCDE que más horas trabaja. En 2014 un trabajador promediaba 1.990 horas laborales al año. Aproximadamente 200 horas más que la media del resto de los países. Si bien los números parecen mostrar un espíritu laboral incansable, este esfuerzo no se refleja en los niveles de productividad. Ahí caemos al final de la tabla ubicándonos en el penúltimo puesto entre 38 países, sólo superados por México. Paradójicamente los países con menor carga laboral como Alemania, Noruega o Dinamarca encabezan el listado de mayor productividad. ¿Dónde está la trampa?

Sería ingenuo pensar que mantener un frenético ritmo laboral nos saldría gratis. Las enfermedades ocasionadas por el exceso de trabajo son cada vez más frecuentes y las licencias médicas han aumentado exponencialmente en el último tiempo, impactando la vida de miles de personas y la productividad de las empresas. Debemos tomar conciencia de que estamos híperconectados con las tecnologías, sobreexigidos por las responsabilidades y desconectados con la realidad de lo que verdaderamente queremos y buscamos. Pero la sociedad chilena no es la única en resentir los efectos de largas jornadas laborales. Un estudio de Harvard demostró que el 96% de los gerentes de empresas se sienten colapsados y tan sólo en China el 75% de los trabajadores aseguró estar más estresado que el año anterior.

Pareciera ser que sólo hay una solución: la búsqueda del bienestar como pilar de la cultura. Aunque por siglos el poder y el dinero han sido los motores del mundo, hoy la sociedad tiende a buscar el bienestar. Los parámetros del éxito están bajo revisión. Nos hemos dado cuenta que nuestro capital más importante es el humano y que ninguna abultada cuenta bancaria puede superar eso. Los gobiernos piensan en cómo incrementar la felicidad de sus ciudadanos y mejorar su calidad de vida. De la misma forma, las empresas deberían tomarlo como un desafío ético que beneficia tanto a sus empleados como a su propio negocio.

Desde hace algún tiempo diversas empresas han implementado políticas para mejorar la calidad de vida de sus empleados, promoviendo tanto su cuidado físico y mental como su integración y desarrollo personal. Por ejemplo, Boston Consulting Group tiene como lema que el éxito viene de la mano de cuidar a sus empleados y entre distintas iniciativas cuentan con un informe que identifica a los trabajadores que han estado sobreexigidos. Asimismo, la promoción no está atada a la cantidad de horas trabajadas. Lucy Brady, madre de tres niños, fue nombrada socia de la oficina de Chicago mientras trabajaba part-time. Otro ejemplo es la cadena de supermercados Safeway que calculó en un billón de dólares los gastos en salud de sus empleados. Cuando descubrieron que el 70% de esos gastos eran producto de los malos hábitos de salud, empezaron a ofrecer incentivos para mejorarlos, como aplicar descuentos en el seguro de salud para los no fumadores. El resultado no sólo fue empleados más saludables, sino que una empresa más productiva.

La meditación, actividad física y los momentos de descanso en el trabajo son claves para el éxito de las grandes empresas. Lo que antes era visto como algo esotérico, hoy es la base para entender la nueva forma de trabajar. El Huffington Post tiene dos salas de siesta donde los empleados pueden descansar para poder trabajar de manera eficiente. La propia Ariana Huffington promueve las reuniones caminadas, ya que asegura que surgen más ideas al tener los pies en movimiento. Hay empresas que incentivan a los trabajadores a interactuar entre ellos, reunirse cara a cara e incluso restringen el envío de mails internos. En todos estos casos, la productividad se ha elevado y el estrés ha disminuido.

Las nuevas generaciones estamos más conscientes de la necesidad de estar bien y en equilibrio. Pocos se motivan por ganar plata a cualquier costo o trabajar para alguien que sólo quiera enriquecerse. Buscamos mucho más que una oficina con bonita vista y una cuenta abultada. Distintas compañías han logrado unir el desarrollo profesional con la inquietud de un trabajo que tenga un impacto positivo. La norteamericana Catchafire conecta de manera eficiente a profesionales dispuestos a trabajar gratis en su ámbito de expertise con fundaciones que necesitan servicios concretos de estas personas. En Chile, Pegas con Sentido hace headhunting de profesionales para quienes quieran impactar con su trabajo de manera positiva.

No es de extrañar que la principal razón de por qué hombres y mujeres no quieran acceder a altos cargos es por el estrés que supone, según lo constató un estudio de McKinsey. Muchos siguen hablando del balance entre la vida profesional-personal como si ambas realidades estuvieran separadas. Como si al llegar a la casa no tomáramos el celular para revisar los mails o contestar un mensaje del trabajo. Hace mucho que nuestra vida profesional se mezcló con la personal. Ya no es posible distinguir una realidad de la otra, así que es mejor pensar en cómo afrontar esta situación y celebrar a aquellas empresas e iniciativas que apuntan a mejorar nuestra calidad de vida. Partamos por trabajar en empresas que le den sentido a nuestras vidas. Seguro nos sentiremos más felices y exitosos.

 

Gracia Dalgalarrando, Máster en Políticas Públicas, Universidad de Columbia.

 

FOTO: NADIA PÉREZ/AGENCIAUNO

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