La Comisión Experta tiene que entregar su propuesta de Constitución antes que se reúna el Consejo Constitucional cuyos integrantes acaban de ser elegidos. Y al hacerlo no podrá perder de vista la mayoría que habrá en el Consejo.

La Comisión -recordémoslo- aprobó en general por unanimidad un texto que dejaba solo unos pocos puntos pendientes. Parecía haber un gran consenso. Pero, al momento de la presentación de enmiendas surgió otro panorama. El número de enmiendas -más de novecientas- y su contenido, pusieron de manifiesto que lo que existía era un consenso engañoso y que las discrepancias entre sus integrantes eran de gran calado. Era, pues, necesario votarlas y adoptar decisiones.

Deliberadamente, sin embargo, la Comisión Experta decidió posponer la votación en particular de las enmiendas y del articulado de su propuesta hasta después de la elección de los consejeros constitucionales. Esta elección ya se efectuó el pasado domingo y su resultado, que probablemente ha sorprendido a más de algún experto o experta, los coloca ante un escenario que, quiéranlo o no, restringe sus opciones.

En efecto, en el Consejo Constitucional no habrá un empate como el que existe en la Comisión entre integrantes de izquierda y de derecha. La ciudadanía dijo otra cosa. El Partido Republicano, con una mínima presencia entre los expertos, por sí solo casi llega a la mayoría en el Consejo Constitucional, y unido a Chile Vamos o Chile Seguro, como se prefiera llamar a la derecha (UDI, RN y Evópoli), supera los tres quintos que le permitirá adoptar acuerdos en el Consejo. 

En cambio, la posición de la izquierda en el Consejo Constitucional es minoritaria. Al no haber alcanzado elegir al menos los dos quintos de sus integrantes no contará con el número de votos que le permitiría rechazar en el Consejo una norma constitucional, posibilidad que, en cambio, sí tendrán los consejeros republicanos que, por sí solos y sin tener que contar con otros votos, podrán ejercer un veto.

De lo dicho resulta que los expertos, al elaborar su propuesta de Constitución -siempre que tengan la voluntad que ella sea acogida-, están forzados a mirar la composición del Consejo Constitucional. Si llegaran a aprobar en la votación particular enmiendas inspiradas en el texto que surgió de la Convención Constitucional y que fuera rechazado en el plebiscito de salida del 4 de septiembre del año pasado, ellas no tienen posibilidad alguna de ser acogidas por los consejeros constitucionales.

No le queda, entonces, otra salida a la Comisión Experta que aprobar un texto en la línea del que había aprobado en general, cuando todavía parecía existir un consenso entre sus integrantes y que ahora debiera recomponerse. Pero esa propuesta, de darse, no tiene asegurada su aceptación en el Consejo Constitucional, ya que los dos quintos de consejeros constitucionales republicanos podrían impedir su aprobación en caso que no les satisfaciera.

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Raúl Bertelsen

Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de los Andes

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