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Publicado el 15 de julio, 2018

Prudencia, virtud desechada por la izquierda

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

Siguen los ecos por la carta de apoyo a Lula, firmada, entre otros, por la ex Mandataria Michele Bachelet, por los presidentes del Poder Legislativo y por varios parlamentarios de izquierda. ¿Se olvidaron que las relaciones exteriores son asunto de Estado?

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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En la semana que termina, no sólo el campeonato mundial de fútbol nos brindó sorpresas. También lo hizo la izquierda, aunque muy negativamente, al decidir enviar una carta a la justicia brasilera titulada “Declaración en defensa de la democracia en Brasil y del Presidente Lula”. En ella, los firmantes, con una atrevida arrogancia, ponen en duda todo el proceso y la posterior condena al ex Mandatario, declarando que éstos están “privados de un sustento jurídico consistente”. Y no sólo eso. La jactancia de los signatarios continúa apelando al Poder Judicial de Brasil “para que garantice el pleno respeto a la Constitución”, permitiendo que el enjuiciado, sentenciado y encarcelado ex Presidente sea candidato a la Presidencia.

Queda la sensación que se sentían al debe con el encarcelado ex Presidente, porque no hay que olvidarse que éste le prestó apoyo a Bachelet para su segunda candidatura a la Presidencia.

En esta acción de la izquierda, sorprenden negativamente varios hechos. El más grave de todos es la imprudencia cometida por Michele Bachelet. Ella actualmente es la presidenta del programa para Salud de la Familia, la Mujer y el Niño de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, como tal, debiera abstenerse de intervenir en temas de política interna y contingente de los países miembros. En segundo lugar, como ex mandataria, sabe perfectamente bien la importancia que revisten para Chile las relaciones con Brasil. Enrarecer las mismas, poniendo en duda la legalidad en el actuar de su institucionalidad jurídica, para exigir a continuación una determinada actuación a la justicia de ese país, es de una irresponsabilidad inaceptable por el potencial daño a las relaciones internacionales de Chile.

El mismo nivel de irresponsabilidad recae también en el Presidente del Senado, Carlos Montes, segunda autoridad del país, y en la Presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández, pues al firmar dicha delaración no pueden pretender que lo hacen a modo personal, dejando su investidura de lado, como si de cambiarse de ropa se tratare, ambos parlamentarios son los que presiden el Poder Legislativo de la nación, por lo que resulta muy insensato que estén interviniendo en la política interna de Brasil, generando ruidos innecesarios a nuestras relaciones bilaterales.

Dicho lo anterior, cabe preguntarse, ¿qué motivó a la izquierda chilena a formular, firmar y enviar esta rimbonbante “Declaración en defensa de la democracia en Brasil y del Presidente Lula”? Queda la sensación que se sentían al debe con el encarcelado ex Presidente, porque no hay que olvidarse que éste le prestó apoyo a Bachelet para su segunda candidatura a la Presidencia, en 2013, grabando primero un video en su favor y después viniendo personalmente a Chile para apoyarla. Bachelet resultó electa y fue la gran aliada de la delfín política de Lula, Dilma Rouseff, posteriormente destituida de la Presidencia por el Congreso brasilero. Pero esa visita no fue aséptica para Lula, porque tres años más tarde, en enero de 2016, la prensa publicó que en la ocasión que visitó Chile, en 2013, habría recibido pagos en forma irregular por parte de OAS, del orden de los US$ 200.000, situación que estableció la justicia brasilera y forma parte del actual proceso contra el ex mandatario. Y lo mismo ocurrió en otros países.

Lo lamentable es que con sus acciones no sólo intervinieron en la política interna de Brasil, sino que se inmiscuyeron en temas que le competen a nuestra política exterior, sin estar facultados para hacerlo.

Lula podrá ser el referente más importante para la izquierda latinoamericana, pero está condenado y encarcelado por actos de corrupción y lavado de dinero debidamente probados por la justicia brasilera. Que la ex mandataria, los presidentes del Poder Legislativo, parlamentarios en ejercicio, ex ministros, ex diplomáticos y artistas varios pretendan convertirse en tribunos supremos de la justicia de Brasil, representa un acto de imprudente soberbia, al querer, desde Chile, darle lecciones a su Poder Judicial sobre sus fallos y sobre lo que debe o no debe hacerse con Lula, como condición de hacer respetar la Constitución. ¡Vaya que altanería!

La prudencia implica sensatez, cautela, buen juicio, moderación, y quienes la ejercen lo hacen desde la virtud de saber elegir entre lo que está bien y lo que está mal, para seguir o alejarse de aquello. Esta intervención en los asuntos internos de Brasil representa todo lo contrario a la prudencia; es decir, es un acto insensato, de errado jucio, carente de toda moderación, y quienes lo ejercieron demostraron no saber elegir lo que era correcto de lo incorrecto. Lo lamentable es que con sus acciones no sólo intervinieron en la política interna de Brasil, sino que, al autoasignarse la representación de los demócratas chilenos, se inmiscuyeron en temas que le competen a nuestra política exterior, sin estar facultados para hacerlo.

Imperdonable por parte de una ex Presidente e imperdonable también de las dos más altas autoridades del Poder Legislativo, pues, les guste o no a estos dos últimos, representan al Senado y a la Cámara de Diputados de Chile las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Si pretendieron hacerlo como simples ciudadanos, lo que les correspondería haber hecho es haber previamente renunciado a sus cargos y recién después, estampar su firmas en este imprudente documento.

Con esta intervención, queda claro que la prudencia fue desechada por la izquierda, ya que consideró más importante defender a un condenado por corrupción y lavado de dinero que preguntarse antes de hacerlo, si le causarían o no problemas a nuestra diplomacia y por ende a las relaciones internacionales de Chile. Juzgue usted.

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/ AGENCIAUNO

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