Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 22 de junio, 2018

Prohibir NO es educar

Formar ciudadanos digitales es responsabilidad tanto de la familia como del colegio, tarea que no se logra por decretos ni leyes. Es tiempo de dejar que los colegios tomen sus propias decisiones respecto a cómo se gestiona la convivencia escolar.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Dentro de tres meses entrará en vigencia la ley que prohíbe el uso de celulares en los colegios franceses. A la luz de esta iniciativa, en mayo de este año, el diputado Osvaldo Urrutia (UDI) presentó un proyecto de ley que prohíbe el uso de celulares en las escuelas chilenas. Se han escuchado voces a favor de la iniciativa, acalorando la discusión, a causa de los casos de ciberbullying que han ocurrido y han sido ampliamente cubiertos por la prensa en las últimas semanas.

Tanto padres como profesores vemos con preocupación la cantidad de horas que los niños y jóvenes pasan frente a una pantalla. Esto es del todo entendible, sin embargo, la discusión está mal enfocada. Por ejemplo, pensemos: ¿Qué pasaría si prohibimos el uso del celular en horario laboral? Considerando que la escuela es un lugar para formar personas, no parece sensato, y sí exagerado, prohibir a rajatabla, por ley conductas que pueden ser reguladas por el Reglamento de Convivencia Escolar. Los colegios cuentan, hoy en día, con la facultad de sancionar el uso inadecuado de los teléfonos celulares si lo estiman conveniente.

Por otro lado, podemos usar un celular tanto para aprender matemáticas como para hacer ciberbullying o para ver una película. El problema no radica en el dispositivo, sino en el uso que los alumnos le dan, porque lo importante y educativo no es prohibir, sino formar personas.

Entregar a un menor de 13 años una herramienta tan potente como un teléfono celular es un acto temerario de exclusiva responsabilidad de la familia. El colegio también debe asumir la formación en el uso de medios digitales y reglamentar el uso de tecnologías dentro de la jornada escolar. Existen muchos colegios que han solucionado el problema del aislamiento social que provoca el uso de celulares en los recreos determinando en sus reglamentos escolares claramente el lugar y momento del día en que se pueden utilizar estos aparatos. Complementario a esto, han abierto espacios de entretenimiento y promueven actividades recreativas que favorecen la convivencia escolar y el desarrollo de habilidades sociales. Esto implica también la formación de los padres y abrir la discusión con los mismos estudiantes y profesores.

Formar ciudadanos digitales es responsabilidad tanto de la familia como del colegio, tarea que no se logra por decretos ni leyes. Es tiempo de dejar que los colegios tomen sus propias decisiones respecto a cómo se gestiona la convivencia escolar y que las familias asuman su rol de primeros educadores. Si los padres regalan un celular a un hijo, deben preocuparse de educar en su uso y promover buenos modelos de conducta.

Soledad Garcés, directora Programa Convivencia Digital

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más