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Publicado el 29 de octubre, 2015

Primer balotaje: los peronistas nuevamente definirán una elección en la Argentina 

No es poco lo que está en juego, no sólo para ese país, sino para la región que aguarda ansiosa el resultado final de este año electoral, donde lo esperado y anunciado por las encuestas no se dio.
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El domingo pasado el país vecino tuvo elecciones presidenciales con tres principales opciones: Scioli, encarnando la continuidad de los Kirchner; Macri, político que arrancó con su carrera luego de la crisis del 2001 y que gobernó dos veces la Ciudad de Buenos Aires; y Massa, ex kirchnerista, peronista, devenido en ferviente opositor.

Los resultados según todas las encuestadoras daban a Scioli como ganador con una diferencia de entre ocho y 10 puntos. Pero nada de eso pasó: seis horas hubo que esperar para que desde el Poder Ejecutivo dieran las primeras tendencias oficiales. El partido de Macri había perdido solo por menos de 3% respecto a Scioli y además había ganado la provincia de Buenos Aires (40% del electorado a nivel nacional) y varias intendencias claves del conurbano. También tuvo excelentes resultados en importantes distritos como Mendoza, Córdoba, Capital Federal y Santa Fe. Massa hizo una buena elección con el 21% de los votos del padrón.

Este resultado significa una nueva elección: balotaje entre Scioli y Macri. Primera vez que Argentina tiene que definir su Presidente mediante este sistema. Y acá la situación se pone compleja, porque ambos presidenciales tienen menos de un mes para utilizar todo tipo de estrategia para seducir al electorado, principalmente de Massa (conformado en su mayoría por peronistas que se alejaron de los Kirchner en estos últimos años) y de los partidos de izquierda, para convertirse en el elegido y gobernar los próximos años.

Scioli se refirió ayer a través de las redes sociales diciendo que su estrategia será seguir “Siendo más Scioli que nunca”. Muchos pensaron que se despegaría de la Casa Rosada, pero no, se muestra junto a su compañero de fórmula Zannini (hombre de confianza y amigo personal de los Kirchner) e insiste en que el 22 de noviembre se elegirán dos opciones: la continuación del “modelo” o la agenda de Macri, a quien lo pone como un neoliberal y siempre dejando ver que en Argentina solo pueden gobernar los peronistas.

Eso sí, algo ha cambiado con este resultado para Scioli: quiere debatir con Macri antes del balotaje mientras que en las elecciones presidenciales no lo había hecho (los otros candidatos sí se reunieron en lo que fue el primer debate presidencial en la Argentina). El otro punto importante es que Scioli dijo que está abierto a escuchar las ideas de Massa y que respeta su agenda, cuando hasta el domingo era su enemigo. Scioli sabe que tiene que seducir a los peronistas de Massa para obtener un resultado favorable y a la vez no perder el apoyo de los kirchneristas “duros”.

Mauricio Macri se muestra cauteloso en los medios, pero en su entorno y en gran parte del país se siente que será el nuevo Presidente. Inclusive los mercados se mostraron optimistas con un buen crecimiento en la bolsa y tranquilidad internacional. Mientras tanto, Macri sigue con su discurso más armonioso y menos confortativo que los Kirchner, que buenos resultados le ha dado, y dispuesto a tender puentes con Massa y los partidos de izquierda. Él sabe que muchos votos no fueron por él, sino en contra del modelo de los Kirchner, y se agarra de eso para darles tranquilidad con la promesa de que no se van a arrepentir de haberlo votado. Usa su gestión en la Ciudad de Buenos Aires como arma y también la necesidad de muchos argentinos de estar en un clima menos bélico… y el electorado el domingo lo votó.

Massa no dio su apoyo explícito a ninguno de los dos candidatos, aunque en su discurso del domingo dejó ver que tiene ganas de llegar a un acuerdo con Macri diciendo que la gente quiere un cambio. Habrá que esperar a ver cómo resultan las negociaciones. Massa pedirá mucho porque sabe que tiene en sus manos un tesoro invaluable para Macri: asegurarse la elección.

Hay que resaltar que en un país marcado y dominado por el peronismo, Macri hizo un importante acto de campaña en la Ciudad, donde inauguró un monumento al General Perón. Allí se mostró, pocos días antes de las elecciones, con representantes sindicales y varios personajes históricos del partido. El otro acercamiento claro fue elegir cerrar su campaña en Córdoba, provincia gobernada por un peronista del espacio de Massa. Se ve que le fue bien con esta acción ya que allí sacó un 54% de los votos.

Argentina se enfrenta a su primer balotaje. Una nueva elección, otro mes de campaña y nuevas estrategias de ambos lados para ver quién ganará y será el Presidente por cuatro años con opción a reelección. No es poco lo que está en juego… no sólo para ese país, sino para la región que aguarda ansiosa el resultado final de este año electoral, donde lo esperado y anunciado por las encuestas no se dio.

Lo que sí queda claro es que, una vez más, Argentina tiene el destino de sus manos en los votos del peronismo. Ellos serán, en definitiva, los que decidirán si quieren seguir con la continuidad de los Kirchner o darle espacio a Macri y su colación con radicales y peronistas más moderados.

 

Inés de Elizalde, Licenciada en Comunicación Social.

 

 

FOTO: VÍCTOR SALAZAR M. /AGENCIAUNO

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