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Publicado el 09 de octubre, 2015

Presupuesto chungo

La decepción vino al día siguiente de la cadena nacional de la Presidenta Bachelet, cuando comenzamos la revisión en detalle el proyecto de Ley de Presupuesto 2016, que no es austero, ni está sintonizado con las prioridades de los chilenos.
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Todas las semanas me dispongo a elegir algún tema edificante para compartir con ustedes en esta magnífica tribuna, de entre los tantos que dan vueltas en el Chile de hoy. Y todas las semanas, invariablemente, el gobierno me obliga a suspender mis divagaciones, porque da sorpresas o toma decisiones que me es imposible dejar pasar.

Muchos de quienes vemos con preocupación la fiesta que se está dando el gobierno de la Nueva Mayoría con la billetera fiscal desde marzo de 2014, nos tranquilizamos cuando el ministro de Hacienda anunció hace un mes que el Presupuesto del próximo año tendría un “crecimiento moderado del gasto” para reducir el déficit fiscal y enfrentar la débil situación económica por la que atraviesa Chile (producto principalmente de las malas decisiones que se siguen tomando en La Moneda); y que los recursos irían a las “prioridades que se sientan para el ciudadano”.

La decepción vino al día siguiente de la cadena nacional de la Presidenta Bachelet, cuando comenzamos la revisión en detalle el proyecto de Ley de Presupuesto 2016, que no es austero, ni está sintonizado con las prioridades de los chilenos, ni tampoco reduce el déficit fiscal, que la actual administración ha casi sextuplicado (de un déficit efectivo de 0,6% que dejó el gobierno del ex Presidente Piñera a un 3,3% actual).

Para empezar, el gobierno de la Nueva Mayoría sigue aumentando escandalosamente para el próximo año las contrataciones en el aparato público. De acuerdo al INE, desde marzo de 2014 a la fecha se han contratado cerca de 100 mil nuevos funcionarios, porque se pretende así frenar la cifra de desempleo que probablemente habría superado el 7%. De los 5.500 millones de dólares que se suman al total del Presupuesto 2016 respecto del 2015, más de 1.100 millones de dólares serán para la contratación de personal y para el aumento de las remuneraciones en el sector público (21,1%, uno de cada 5 pesos).

Solo la Secretaría General de la Presidencia, un ministerio eminentemente político, que no ejecuta programas ni entrega subsidios, pasará de 294 funcionarios (entre planta, contrata y honorarios) durante el gobierno de Sebastián Piñera, a casi 700 para 2016. Francamente vergonzoso.

En cuanto a las prioridades que estableció el gobierno para distribuir el Presupuesto, la lista de sorpresas es larga y abultada.

Por ejemplo, el ítem “Estudios para una nueva Constitución” figura en las partidas de tres ministerios -Interior, Secretaría General de Gobierno y Secretaría General de la Presidencia- con un monto total de 2 mil 836 millones de pesos ¡Más de 4 millones de dólares para estudiar una Nueva Constitución! Y eso no es todo: entre los tres ministerios se autoriza a contratar a 239 personas por un monto cercano a los 1.000 millones de pesos, cuyas funciones desconocemos, pese a que ya cuentan cada uno con sendas Divisiones Jurídicas y de Estudio con un ejército de abogados especializados en todas las materias, entre ellas las constitucionales.

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Otro ejemplo, aún más indignante porque contradice el discurso de la Presidenta Bachelet y el propósito para el cual se impuso el año pasado una reforma tributaria. El Presupuesto 2016 recorta la mitad los recursos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) para inversiones (básicamente la compra y/o construcción de jardines infantiles), pasando de 260 mil millones de pesos que tiene para este año a 127 mil millones. Lo que sí aumenta son los gastos en personal (un 26% más) y se dobla el presupuesto para “vehículos” y para “equipos informáticos”.

En síntesis: menos inversión para la formación inicial de los niños más vulnerables y más gasto en autos, computadores, personal, etc. Y eso que la JUNJI es la institución encargada de la educación preescolar, en donde se origina la igualdad de oportunidades; y que la Nueva Mayoría insiste hasta la saciedad en el slogan de la “educación pública, gratuita y de calidad”.

Y un tercer ejemplo de cómo evalúa las prioridades el gobierno. Para los Liceos Bicentenario el gobierno destina cero pesos para el 2016. De esa manera, la retroexcavadora termina con la política iniciada durante el gobierno anterior, que creó en regiones clones del Instituto Nacional y del Liceo Carmela Carvajal, a los que cientos de niños de escasos recursos con rendimiento académico de excelencia postulan cada año, porque son un puente seguro a la educación superior.

Esta muestra del Presupuesto de la Nación que propone el gobierno para el próximo año refleja el grado de chunga que está dispuesto a sostener con propósitos electorales, a costa de los recursos que millones de chilenos generamos con nuestro trabajo y con los que contribuimos al tesoro público.

Como dijo la Presidenta de la República, cada día puede ser peor.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile.

 

 

FOTO: PRESIDENCIA.

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