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Publicado el 21 de junio, 2017

¿Por qué no te callas?

Todo el argumento de Ossandón sobre la conspiración en su contra no pasa de ser un delirio, o tal vez su imaginación le juega malas pasadas. ¿Existirá la posibilidad de una demanda colectiva por las injurias del senador?
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Para quien se ha auto erigido como el baluarte de la moral y de las buenas prácticas tiene que haber sido demoledor enfrentar la pregunta que se le hizo durante el debate radial del día jueves 15 de Junio.

“Yo tengo las manos limpias”; “Puedo meter las patas, pero no las manos”; “Yo no sé eludir impuestos, porque no lo he hecho”.

Las frases anteriores han sido parte de la campaña y franja electoral de Manuel José Ossandón. Las repite incansablemente, sembrando  dudas no sólo sobre la honestidad de sus adversarios políticos, sino que además lo hace atacando persistentemente a sus ex colegas de Renovación Nacional, a los integrantes de Chile Vamos, parlamentarios, periodistas y empresarios. Todo esto, sin jamás presentar prueba alguna. Ha salpicado la honra de muchísimas personas sin que nadie le haya puesto un párele.

“La voy a demandar”. “Si quieren que renuncie a mi fuero, lo haré”. “Detrás de todo esto hay gente del comando de Sebastián Piñera y lo vamos a comprobar”.

“Claramente este señor Gana, hizo mucho dinero durante el Gobierno de Sebastián Piñera”. Si Ossandón dice no conocer al empresario, entonces, ¿cómo le consta que hizo mucho dinero durante el Gobierno anterior de Piñera? ¿Y cómo podría él probar que sus ingresos tienen relación alguna con el ex Presidente?

“El señor Ramiro Mendoza es parte del comando de Piñera, lo que es una vergüenza”. ¿Qué tiene que ver Ramiro Mendoza en este entuerto?

“Yo voy a demandar el lunes al señor Juan José Gana Fernández (…) Contraté al mejor penalista de Chile, cueste lo que me cueste”.  ¡No se escucha, padre!

Mientras duró la pataleta de Ossandón, usando frases inconexas salpicó a diestra y siniestra a cuanta gente pudo recordar. Muchos de los aludidos se preguntarán qué culpa les cabe para haber sido atacados con tal virulencia y qué pruebas tiene el senador para formular cada una de sus acusaciones.

Estando entre los aludidos, el viernes pasado en radio Bío Bío me acusó de haberlo insultado en mi programa de radio en la época de su candidatura senatorial, cuando él competía con Laurence Golborne. Eso es imposible, ya que el mencionado programa radial existe desde agosto de 2015, dos años después de esa elección. Tanto los insultos que señaló como la ocasión a la que se refiere son falsos. Si su acusación en mi caso es infundada, ¿cuántas de las otras acusaciones que él hace a terceras personas podrían también serlo?

Ayer en La Segunda aseveró que, según informes de Extranjería, el empresario Juan Jose Gana está fuera de Chile desde marzo. Eso también es falso, dado que yo pude entrevistarlo el día del debate, encontrándose él en Chile ese día.

Todo el argumento de Ossandón sobre la conspiración en su contra no pasa de ser un delirio, o tal vez su imaginación le juega malas pasadas. ¿Existirá la posibilidad de una demanda colectiva por las injurias del senador, de parte de todos quienes hemos sido atacados con sus mentiras?

Era esperable verlo reaccionar con firmeza ante una denuncia o ante un ataque, pero no ante una pregunta. La respuesta requería de criterio, estatura y de buenas razones. En lugar de responderla con argumentos sólidos, optó por la victimización y las acusaciones falsas.

Que finalmente Ossandón no haya presentado una querella contra el empresario denunciante da cuenta de que no era coser y cantar. Después de todo, nadie dijo que la boleta hubiera sido emitida por Ximena Ossandón, sino que por una hermana. Esto explica por qué la diligente búsqueda del SII haya concluido que esta hermana, al menos, no es la involucrada.

Quizás después de una buena ducha fría y del esmerado consejo de su abogado, llegaron a la conclusión de que la memoria de Ossandón podía ser frágil y que, de ser cierta la denuncia, tendría mucho que perder si las facturas o las boletas de honorarios salieran a la luz pública.

Le concedo a Ossandón que el empresario debe dar la cara y demostrar las pruebas que sustentan su versión, pero no porque no lo haya hecho hasta ahora los hechos dejarían de ser ciertos. Si la honra del senador ha sido mancillada, entonces que presente la querella y se atenga a las consecuencias.

Mi impresión es que ni el ex Presidente Piñera, ni Felipe Kast, ni la porfiada fuerza de los hechos lograrán acallar a Ossandón. Sólo lo podremos hacer los ciudadanos el día 2 de julio al depositar nuestros votos en la urna.

 

Gonzalo de la Carrera C., ingeniero comercial UC, conductor de “Directo al grano” en Radio Agricultura, analista político

@carreragonzalo

 

 

FOTO: MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

 

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