Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 22 de agosto, 2015

Política, Rock y Renovación

La política parece llena de bandas en declive. Es una buena oportunidad para que nuevos grupos busquen su propio estilo y tengan vocación de masividad.

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Los Rolling Stones cumplieron 50 años tocando juntos. Hace unas semanas Mick Jagger cumplió 72 años. Lo increíble: suenan mejor que antes, siguen siendo vitales, aún son capaces de innovar y aumentan su número de fanáticos año a año. Su fórmula, seguir haciendo rock que trascienda al tiempo: innovador, vigente y masivo. Seducen a padres y abuelos. Una digna vigencia. Son un caso excepcional en un mar de bandas que han sabido disolverse antes de entrar en decadencia o que siguen lucrando con algunos de sus integrantes y siendo un triste remedo de sí mismas (miren el caso de Creedence, Guns and Roses o Sex Pistols). La regla general parece ser que las bandas de rock deben decidir si desaparecer para vivir en el recurdo o mantenerse vivas dando recitales para un reducido grupo de fanáticos que se conforman con el abúlico gesto de algún integrante que hace covers de sí mismo. A todos nos gustaría que todas bandas fueran como los Rolling Stones, pero lo cierto es que lo suyo es excepcional: las que siguen tocando son un triste recuerdo de lo que alguna vez fueron..

¿Qué tiene esto que ver con la política? Mucho. Los partidos políticos chilenos se parecen a esas bandas en decadencia y no a los viejos Rolling Stones. En el Chile de hoy siguen tocando las mismas bandas o partidos que los últimos 40 años y la verdad, lo hacen mal. Casi ninguno ha sabido mantener su vigencia. La mayoría se ha conformado con hablarle sólo a su pequeño grupo de fanáticos incondicionales que viene votando por ellos desde lo 80’s y repetir covers de sus viejos temas. Viven de su pasado seducidos por el fervor de su pequeño lote de groupies.

La Nueva Mayoría tiene un grave problema, no sabe qué repertorio va a tocar –realismo o renuncia- ni qué músicos saldrán a escena. La verdad no hay ni siquiera acuerdo de tocar juntos: creyeron que bastaba una vocalista carísmatica (Michelle Bachelet) y el recuerdo de un pasado glorioso para llenar el estadio. Todos con un pésimo diagnóstico de su audiencia: creían que bastaba con volver a interpretar el estribillo del “Estado” para recuperarla: hoy las graderías se ven casi vacías. Cada partido sigue cantándole a los mismos de siempre: gente que ya no compra discos y son minoría en la sociedad chilena. Pero como grupos que viven de la memoria, les siguen vendiendo chapitas de sus ídolos (Frei y Allende) y repitiendo sus discursos. Así como no se llenan estadios sólo tocando covers, no se convoca a la mayoría de los chilenos repitiendo la misma monserga de siempre (Estado versus Privados, Democracia versus Dictadura, Izquierda versus Derecha). Son una banda pasada de moda: sus temas de antes no son los temas del presente. Ni pensar en un repertorio futuro. Es cierto que en ese mundo cultural aún existen líderes excepcionales capaces de llamar la atención: Lagos es una especie de Mick Jagger con los Rolling Stones disueltos, sigue sonando bien a pesar de su edad: parece moderno y con más visión de futuro que todo su entorno. Su verdadero problema es que cada día tiene menos banda con quién tocar y para ser justo, ni los miembros de su tribu lo quieren escuchar.

Los partidos de la Alianza son un grupo lleno de un pasado con poca gloria. Son lo que se llama una banda “one hit wonder”: ganaron una elección en los últimos 40 años, sin un tema propio más que “el cambio”, pero pretenden hacernos creer que con eso basta para volver a dar un concierto. Son una vieja banda que trajo nuevos integrantes –PRI y Evópoli- para hacer la misma música que propone el líder de la banda: la incombustible UDI. Aquí, lisa y llanamente no existe renovación ni vocación de masividad. Su intento de volver a tocar con Piñera es extraño: no lo hizo bien ni como líder de banda ni como vocalista carismático en su propio gobierno, ni alcanzó nunca realmente la masividad. Este sector vive su propio drama: le seduce la idea de ser una banda de nicho. Me cuesta creer que así pueden volver a ganar una elección.

El panorama no es bueno. La política parece llena de bandas en declive. Es una buena oportunidad para que nuevos grupos busquen su propio estilo y tengan vocación de masividad. Así ha empezado a suceder desde la izquierda con partidos como el PRO o Revolución Demócratica, desde la centroderecha con Evópoli y desde el centro con Amplitud, Fuerza Pública y Red Liberal. De las bandas clásicas hay pocas con verdadera vocación de renovación: parecen sólo dispuestas a hacer matices en la interpretación. Está por verse cuántos de ellos llegan a llenar estadios e innovar para marcar a una nueva generación. Lo que sí queda claro es que es tiempo de cambiar para que la política recupere su capacidad de seducción. Al menos por este lado ya varios nos cansamos de seguir esperando que algunos vuelvan a sonar como los Stones. Con muchos hemos decidido generar nuestra propia banda (Fuerza Pública) para forzar la renovación. Esperamos que algunos líderes sean capaces de seguir este ritmo para no terminar siendo un nostálgico remedo de sí mismos. Aunque resulte exótica la comparación, hoy es tiempo de una nueva política rock.

 

Sebastián Sichel, Abogado.

 

 

FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar: