Winston Churchill, primer ministro inglés, sostuvo que “intentar mantener buenas relaciones con un comunista es como cortejar a un cocodrilo. Cuando abre su boca, no puedes decir si está intentando sonreír o preparándose para engullirte”. Nada más gráfico y real para describir la política de varios candidatos de izquierda respecto a su futura política de pensiones, que pasa por sostener vehementemente el fin de las AFP.

Aunque la candidata Provoste patrocinó una ley para nacionalizar los fondos de pensiones en el pasado, ahora sostiene que sólo terminará con las AFP, coincidiendo con la propuesta del Sr. Boric, y que en el futuro los aportes de los trabajadores serán administrados por un Ente Estatal, de los cuales se destinará una parte a un ahorro individual y otra a un sistema de reparto. Ahora bien, el problema con la actual política de pensiones es que los ahorros acumulados en las cuentas individuales de muchos trabajadores no alcanzan para una pensión digna. Por lo tanto, la solución a dicho problema pasa por aumentar ese ahorro, y la dificultad es cómo lograrlo. Una alternativa es que el Estado efectúe transferencias directas para complementar la pensión de la cuenta individual, a cargo de los impuestos generales, muy similar a lo que hace la actual PBS (Pensión Básica Solidaria), y otra es que los trabajadores activos destinen una parte de sus ingresos para ayudar a los jubilados, lo que se conoce como sistema de reparto.

Tanto el reparto como aumentar la PBS son independientes de las AFP, cuyo único rol, establecido por ley, es rentabilizar los ahorros de los trabajadores, pues no está en su mandato ejercer ningún tipo de acción para que éstos aumenten la cuantía de sus aportes mensuales. En la función de rentabilizar los ahorros, las AFP han hecho un excelente trabajo, donde la rentabilidad obtenida destaca a nivel mundial por su magnitud. Es más, como lo prueban los tres retiros aprobados por los políticos, los dineros existían y estuvieron a disposición de las personas en un cortísimo plazo. No quiero ni imaginar qué hubiera pasado con los retiros si el Estado administrara dichos ahorros.

¿Por qué entonces el encono de ciertos políticos con las AFP? Difícil de explicar, pero puede ser porque muchos ignoran cómo funcionan los mercados financieros. No hay que olvidar que un destacado constituyente, a propósito del primer retiro de las AFP, sostuvo en un Tweet que dichos fondos no existían. Por otra parte no son pocos los que, entendiendo el modelo de pensiones, en forma malintencionada culpan a las AFP del problema, pues ven en ello una oportunidad para hacerse con la administración de dichos ahorros, lo cual les es muy conveniente para captar con esos recursos la voluntad de voto de los trabajadores, ya sea transfiriendo directamente mejores pensiones a sus partidarios, o invirtiendo en proyectos con alta rentabilidad social y electoral, pero de baja rentabilidad financiera, como sería invertir en empresas estatales deficitarias, u obsoletas, manejadas por políticos o sus operadores.

Si ponemos a operadores políticos a cargo de la administración de nuestros ahorros previsionales, las decisiones de inversión no serán en base a la lógica de rentabilidad/riesgo que rige en el ámbito financiero, sino que la de como maximizar el caudal de votos para el partido al que pertenezco, salvo que el Ente tenga carácter jurídico independiente, y dudo que lo establezcan de esa manera pues no sería “rentable” políticamente hablando. Los comunistas y socialistas radicales entendieron que ser dueño del activo no rinde frutos como lo demuestran todos los experimentos de los últimos cien años, sin embargo, apoderarse de una parte significativa del flujo que estos generan puede ser más duradero.

Creer que el Estado proveerá o financiará pensiones dignas es de un candor limítrofe, pues no hay recursos para ellos, salvo que el Estado se endeude aún más de lo que ya está para financiarlo. Y esto último también tiene un límite, como lo demuestra la realidad de muchos países europeos. En última instancia, la culpa no es del político ignorante o mal intencionado que ofrece propuestas irrealizables, es la gente que le cree y le otorga su voto. Respeto a aquellos votantes que quieren cortejar con cocodrilos, y se compran las pomadas de la igualdad y de la solución estatal, allá ellos.  Creo que una gran mayora de chilenos, que creemos en la libertad de elección y en la posibilidad de retener el fruto de nuestro esfuerzo, queremos tener la posibilidad de elegir quién administre nuestros ahorros previsionales. En lo personal no quiero que el Estado administre mi ahorro previsional, y mientras más alejado de los políticos, mejor para materializar una pensión digna. Los políticos anti-AFP no le están sonriendo a los millones de ahorrantes previsionales, más bien se preparan para engullir sus ahorros.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta