Acto 1: abril 2016

En un debate en Canal 13, frente al ex senador PS Camilo Escalona, refiriéndose al fallecimiento del expresidente Patricio Aylwin, el entonces diputado Gabriel Boric señaló: «Pero esto no nos impide evaluar de manera crítica el legado de Patricio Aylwin«. 

Al día siguiente, el mismo hoy Presidente de la República, señaló en la columna “¿Quién define lo posible?”, publicada en The Clinic, que si bien el concepto “en la medida de lo posible” fue pronunciado en el contexto de la demanda por justicia, “es extrapolable a una forma de entender la política”.

Acto 2: julio 2021

En el programa Tolerancia Cero, tras haberse impuesto el entonces diputado Gabriel Boric en las primarias presidenciales, Daniel Mansuy le preguntó si Patricio Aylwin entraba en la -por él denominada- “lista de gigantes” (grandes personajes de nuestra historia política). Ante ello, el diputado evadió completamente el tema, refiriéndose a otros actores. En definitiva, no respondió la pregunta, ni ante la insistencia del entrevistador, señalando, con evasivas, la complejidad histórica del mandato de Aylwin, sin realizar ninguna valoración personal a su figura, reafirmando con ello implícitamente su visión crítica respecto del primer mandatario de la transición. 

Acto Final: octubre 2022

Habiendo celebrado un nuevo aniversario del 5 de octubre de 1988, no se puede olvidar que dicha efeméride fue posible gracias a la visión de don Patricio Aylwin, quien un sábado 28 de julio de 1984, en el hotel Tupahue, fue el primer dirigente opositor en plantear la posibilidad de derrotar a la dictadura mediante un plebiscito, herramienta que la misma constitución dictatorial contemplaba. Esta propuesta fue en su momento muy osada, y le costó múltiples críticas provenientes del resto de la oposición, que la vio como una traición a la idea de derrotar a Pinochet exclusivamente mediante la protesta. Sin embargo, la intuición de Aylwin y su pragmatismo fueron pioneros: entendió que la política no es sólo teoría o discurso, sino cambiar la realidad; con lo cual estableció las bases del camino para derrotar al dictador. 

Las críticas del entonces diputado Boric a Patricio Aylwin, y su forma de entender la política, son muy representativas de la generación que nos gobierna, quienes por años han mirado con desprecio la “política en la medida de lo posible”. Para ellos resulta una actitud despreciable, ya que siempre se han propuesto como norte la política de los imposibles (volver a los años 60: “seamos realistas, pidamos lo imposible”). Durante los últimos 11 años, desde su aparición el 2011, han llenado la política chilena de voluntarismo; como si todo cambio dependiera exclusivamente del anhelo de realizarlo y no existiesen temas altamente complejos, de alta dificultad, que requieren de mucho trabajo. 

La política no es poesía ni literatura: no se trata de teorizar sobre la vida de las personas, se trata de cambiarles la vida y de mejorárselas, en concreto. Quizás no cambiarla tanto como desearíamos, pero cambiarla tanto como sea posible. Esa responsabilidad política, de hacer las cosas con sentido de realidad, lo que quizás no nos deje como “héroes icónicos” o “estrellas de rock”, es un imperativo ético, es un deber moral. Y, en materia de entender la política más allá de la poesía, Patricio Aylwin es un ícono. 

Paradójicamente, no ha existido en estos 30 años mayor reivindicación al gobierno de Patricio Aylwin y su política “en la medida de lo posible” que el gobierno del Presidente Gabriel Boric. A la hora de asumir el poder y ejecutar, la realidad chocó de frente con los discursos teóricos de su generación; siendo los resultados de su gobierno la prueba empírica de que la política real no se trata sólo de voluntarismos, estética y poesía, sino del complejo arte de gobernar. Arte en el cual Patricio Aylwin mostró tanta destreza, en contraste con el actual gobierno.

Probablemente, el mayor recuerdo positivo -hasta el momento- de la vida política del Presidente Gabriel Boric es la firma del acuerdo del 15 de noviembre de 2020, para el cual -como pocas veces- se alejó de su generación. Con dicha decisión, el entonces diputado dejó atrás múltiples desaciertos, como sonreír con la polera de Jaime Guzmán con un balazo; visitar a Palma Salamanca; homenajear al Frente Patriótico Manuel Rodríguez; enaltecer en televisión la desobediencia civil durante la democracia; encarar a militares que gestionaban orden público; votar a favor retiros y permanencia de cierre de colegios ante la pandemia; entre otros. Fue aquella vez, el 15 de noviembre de 2020, cuando el Presidente Boric actuó en “la medida de lo posible”, cuando su figura más se enalteció. Esperemos que lo comprenda, por el bien de su gobierno y de Chile.  

*Andrés Larraín es ingeniero civil.

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