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Publicado el 02 de diciembre, 2015

Piñera y su aporte al clima país

Todos los presidenciables pueden aportar a cambiar este ambiente enrarecido, de paralizaciones de proyectos, de falta de inversión por temor a la “incertidumbre”.
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Partamos por lo obvio. Piñera es un hombre que usa y abusa de las “cuñas”. Frases cortas, llamativas, repetidas hasta el cansancio con la misma entonación -una especie de cantito que alarga algunas sílabas- y que parecen ensayadas y muy poco espontáneas. Cómo olvidar su debut como Presidente: “En 20 días hemos hecho más que en 20 años”. Tampoco es un misterio que Piñera está en campaña y quiere ser el abanderado de la oposición. La frase “al próximo gobierno le tocará reconstruir Chile de desastres provocado por la Nueva Mayoría” deberíamos entenderla en ese contexto. Es un adelanto del relato que de aquí en adelante escucharemos reiteradamente. Por lo tanto, las críticas surgidas del Ejecutivo y la coalición oficialista me parecen una sobre reacción, y de paso, una manera de reforzar la estrategia del ex Jefe de Estado

Más allá de la anécdota de una entrevista, lo preocupante, lo de fondo, es que el aspirante a La Moneda -en su afán electoral- parece no medir el impacto que sus palabras pueden provocar al alicaído y, casi depresivo, estado de ánimo que recorre el país, partiendo por nuestras golpeadas elites. Hay un mal ambiente en Chile hoy en día. La palabra incertidumbre se repite a diario, tanto para rechazar todas las reformas políticas que intenta impulsar el gobierno de Michelle Bachelet o para manifestar los temores por el futuro económico y la estabilidad laboral, particularmente en las ciudades que se vinculan a la actividad minera. De hecho, el precio del cobre pasó a constituir una noticia relevante, acapara portadas y es seguido con una ritualidad sorprendente -¿se entenderá que significa una variación + o – de 0,001?-. Es un hecho objetivo también que el mundo está en crisis. El inicio de una guerra en que chocan las visiones culturales, religiosas y de sociedad entre occidente y oriente medio se ve cada vez inminente. Europa se debate entre el miedo a los ataques de ISIS y un pobre pronóstico de crecimiento: 1.6 o 1.7 % para 2016-2017. China dejó de ser el gigante optimista y pese a todos sus esfuerzos no logra dar tranquilidad a los mercados internacionales. Estados Unidos tendrá un PIB de sólo 2,6% en 2016 y dedicará gran parte de sus energías a las elecciones presidenciales que pondrán en el tapete los temas de la inmigración y el terrorismo.

En este contexto mundial, Chile parece no estar tan mal como nos hemos convencido que estamos. Se espera un bajo crecimiento (2,3% en 2016), pero mejor que el resto de la región (promedio será 0,7%). Pero el desánimo le gana a cualquier cifra oficial. Junto al precio del cobre se desplomó también la confianza, credibilidad y la fe en el futuro, gracias a la perversa asociación entre política y negocios; la colusión de las papeleras; el tráfico de influencia y los conflictos de interés. Hasta el fútbol nos tenía guardada una sorpresa de fin de año, pese a que todos sospechábamos que algo olía muy, pero muy mal.

Vuelvo al ex Mandatario. Creo que todos debemos tener cuidado, partiendo por quienes tienen más responsabilidad pública, y evitar seguir reforzando la sensación de caída libre, incertidumbre y depresión. Entiendo que en una campaña electoral se utilizan eslogan o frases para conquistar votos, pero no debe ser a costa del ánimo de las personas. No al menos en este momento. Hoy se necesitan ideas, aportes, llamados a la unidad, incluso un toque de humor que Piñera lo tiene.

No hay duda que el gobierno de Bachelet, hasta aquí, no ha sido exitoso. También es cierto que las contiendas electorales en nuestro país van a cambiar después de los escándalos. Deberán ser más austeras, menos publicitarias, de contacto más directo, más de terreno que de “palomas”… -¡qué alivio!-. Creo que los ciudadanos castigarán a quienes se excedan en gastos y abusen de slogan sin contenido. Me imagino que luego de esta polémica frase, de “lanzamiento de campaña”, Piñera presentará un diagnóstico más realista y también soluciones concretas. En la comentada entrevista, cuando se le pregunta por las medidas que cree ayudarían a “retomar el rumbo”, el ex gobernante responde: “Desgraciadamente son muchas”. Y punto. Nada concreto, pero una buena “cuña”.

Estoy convencido de que Chile está lejos de necesitar una reconstrucción. Y creo que todos los presidenciables pueden aportar a cambiar este ambiente enrarecido, de paralizaciones de proyectos, de falta de inversión por temor a la “incertidumbre” -¿no es que los empresarios conviven con ella-. Basta con ver los dos “paréntesis” que nos han sacado de la depresión este año: el triunfo de la Copa América y la Teletón. Además, señor ex Presidente, se hará un gran favor a sí mismo, ya que todos los proyectos “refundacionales” terminan generando una expectativa inmensa. Y ese sí que es un riesgo para quien aspira a gobernar el país por segunda vez. ¿O no Presidenta?

 

Germán Silva Cuadra, académico Postgrado Escuela de Periodismo y Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica (CEACE), Universidad Mayor.

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

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