Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 01 de junio, 2020

Pilar Molina: ¿Seguir buscando acuerdos?

Periodista Pilar Molina

Sebastián Piñera será el responsable de cómo se terminen distribuyendo las pérdidas producto de esta pandemia. Y puede ser importante para él no agrandar las pérdidas constituyendo una nueva instancia que devenga en un juicio adverso constante a su gestión económica y social.

Pilar Molina Periodista

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Con el manejo de la pandemia, el Presidente recién comienza a recuperar la aprobación en sectores que votaron por él. Y no es menor el riesgo que corre con el nuevo acuerdo al que ha convocado a la oposición para enfrentar los estragos del coronavirus desde los ejes de la protección social, la reactivación económica y el marco fiscal. 

El intento partió mal. Los presidentes de los partidos de la oposición entraron alegando que el Presidente no es “confiable”, que “el Gobierno tiene que escuchar”, “reconocer sus errores” y frases que suelen repetir. Y aunque afirman que quieren participar en el acuerdo, al término de la primera reunión por internet, el viernes, con los ministros de Interior, Hacienda y Desarrollo Social, exigen la salida del ministro de Salud. Es cierto que las declaraciones de Jaime Mañalich (más de una) han sido desafortunadas, pero sacar a quien ha conducido al país por el peligroso desfiladero de la pandemia ad portas de enfrentar un abismo cuyo fondo nadie conoce, es descabellado. 

El gobierno tiene que evaluar bien si será un paso o un traspié esta negociación a la que convocó. El riesgo que corre es que el acuerdo vuelva a convertirse en una pérdida para él y para el país. Sus adversarios no capitalizaron nada directamente del Acuerdo Nacional para la Paz y Nueva Constitución del 15  de noviembre, pero La Moneda tampoco. Ésta apoyó iniciar un proceso para tener una nueva Constitución, tal como clamaban sus adversarios que, sin embargo, no dieron ninguno de los pasos que podríamos interpretar como necesarios para instaurar la paz después del 18 de octubre. No sólo continuaron mostrándose mayoritariamente ambiguos frente a la violencia en las calles y transformaron este problema en el de las violaciones a los derechos humanos por parte de Carabineros y, finalmente, La Moneda, sino que tampoco le han apoyado la mayoría de los proyectos de la agenda de seguridad. Y los que sí lograron transformarse en leyes (como el que endurece las penas por el saqueo), fue con votos que se cuentan con una mano. Y como si fuera poco, protagonizaron una seguidilla de interpelaciones y acusaciones contra los ministros y, sin ninguna consideración con el acuerdo “de paz” que firmaron, aprobaron una acusación constitucional contra el ex ministro del Interior y contra el Presidente. Esta última apenas se rechazó gracias a que hubo sólo 7 votos de la oposición que se restaron.

Entonces creían que el animal estaba herido y era el momento perfecto para carnearlo. Algo parecido podrían llegar a creer ahora si continuamos con los contagios y los muertos por covid-19 a un peak que trastorne todas las precauciones que se han tomado para que responda el sistema de salud. 

El hecho de acotar el tema a cuánto gastar en protección social y reactivación económica y con qué estrategia fiscal de gasto puede facilitar el acuerdo. Como también que los partidos sentarán a la mesa a quienes integran las comisiones de Hacienda del Congreso y economistas afines. Eso suponía que volverían a valorar el expertirse o la técnica (y no sólo el anhelo político), pero al día siguiente ya estaban precisando los parlamentarios que ellos querían protagonizar la discusión, sin intermediación de los expertos que pueden consultar.

Lo acotado del objetivo tampoco excluye su complejidad. La controversia ya la hemos visto en la discusión previa entre los economistas. Se trata de cuánto gastar y con fondos de qué origen (reasignación, deuda, ahorros de Chile, nuevos impuestos); en cuánto tiempo (porque es distinto un plan a 4 meses que uno abierto a que la pandemia no se cierre nunca), y cuáles serán los instrumentos para hacer las transferencias a las personas y a las empresas o para reactivar la economía. 

Vimos a un grupo de economistas instando a contraer deudas por U$15 mil millones. Y a otro grupo, convocado por el Colegio Médico, proponiendo gastar los US$12 mil millones depositados a marzo en el Fondo de Emergencia Económica Social (FEES) en un plazo de 18 meses. Ese fondo de ahorro, sin embargo, contra el que muchos instaron a girar para saldar “la deuda social” después del 18 octubre, ya perdió 2 mil millones que Hacienda giró para financiar las medidas anunciadas en abril. 

No será fácil tampoco acordar cuál es la renta básica adecuada para las familias aquejadas, porque el gobierno ha debido enfrentar la misma crítica de “insuficiencia” para todas las medidas que ha levantado para ayudar a las personas (Ingreso Mínimo Garantizado, Bono Covid, Ingreso de Emergencia, ley de Protección del Empleo) o a las empresas (crédito con garantía Fogape). Algunos han sido mucho más generosos con las platas públicas que lo que fueron cuando tuvieron responsabilidades en cargos en el Estado.

Lo importante es que el que asumirá la responsabilidad por estos gastos es el actual gobierno. Por mucho o por muy poco. Por reactivar dejando unos pagos de intereses astronómicos o por no lograrlo. Sebastián Piñera será el responsable de cómo se terminen distribuyendo las pérdidas producto de esta pandemia. Y puede ser importante para él no agrandar las pérdidas constituyendo una nueva instancia que devenga en un juicio adverso constante a su gestión económica y social.  

Las dos semanas de plazo que se ha fijado la comisión negociadora actúan en su favor. Si se convierte en una plataforma para continuar minando la confianza en la autoridad, podrá eliminarla rápidamente. Si, en cambio, se constituye en un grupo valioso para arrancarle vidas a la muerte y pobreza al bienestar, gana Chile. Y con ello, también la oposición.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete