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Publicado el 15 de octubre, 2018

Pilar Molina: Progresistas: ¡Prepárense para un Bolsonaro!

Periodista Pilar Molina

Los denominados progresistas están sembrando la aparición de un Bolsonaro en Chile si continúan por la senda de bloquear las propuestas del gobierno frente a los problemas reales.

Pilar Molina Periodista
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A la izquierda no le gusta Jair Bolsonaro, quien tiene todas las chances de convertirse en el próximo presidente del país más poderoso de América Latina, Brasil. A la derecha tampoco, pero al menos sintoniza en algo con él, su preocupación por recuperar la economía, la falta de inversión y crecimiento y la cesantía, usando las herramientas del sistema capitalista de libre mercado y no del híper Estado benefactor y deficitario. La izquierda reprocha al unísono las frases del candidato que permitirían calificarlo de misógino, racista, homofóbico, militarista y cruel. La derecha coincide con que sus juicios son inaceptables, aunque sean de antaño, y que existe un gran signo de interrogación sobre cómo se va a conducir en temas como es el respeto e incorporación de las mujeres o el de la delincuencia (¿reforzando policías o también armando a los privados?).

 

Pero la descalificación de Bolsonaro como populista de ultra derecha, en la óptica del llamado progresismo, es muy simplista. Y no advierte que el ex militar y diputado es una respuesta ante la falta de reacción del mismo izquierdismo frente a la corrupción de Lula, Dilma, el Partido de los Trabajadores, la inseguridad que se traduce en 64 mil homicidios al año, la economía alicaída que dejó en el aire a los millones de brasileros que salieron de la pobreza y a los 13 millones que no tienen empleo. ¿O piensan nuestros progresistas acaso -en su faceta de Nueva Mayoría, Convergencia Progresista o Frente Amplio-, que casi 50 millones de brasileros eligieron a Bolsonaro en primera vuelta porque odian a las mujeres y a los homosexuales, quieren matar a los delincuentes, eliminar a los negros y son golpistas? ¿De dónde salieron esos 50 millones que no son mulatos ni negros, como la mayoría del país, no son mujeres y no tienen gays en sus entornos, por decir lo menos?

 

Los herederos del socialismo y el marxismo tampoco quieren respuestas del sistema democrático en Chile frente a nuestros problemas locales.

 

Lamentablemente, los herederos del socialismo y el marxismo tampoco quieren respuestas del sistema democrático en Chile frente a nuestros problemas locales en materia de seguridad, salud, laboral, previsional, tributaria, entre otras. Qué más claro que frente al proyecto de Aula Segura han levantado argumentos del tipo que ya vimos en el primer período de Sebastián Piñera: que “no resuelve el problema de la violencia de la sociedad”, que “no es una respuesta integral”, etc., etc., etc. Entonces, como no es todo, mejor sigamos con nada; en vez de usar la mayoría que tienen para efectivamente lograr que los colegios tengan herramientas para suspender de inmediato, y posteriormente expulsar con el debido proceso, a estos estudiantes que más parecen delincuentes que alumnos. Hoy eso no es posible y dejar la sanción de los violentistas en manos de la persecución penal, otra propuesta “progre”, es lo mismo que nada como señal al interior de los colegios, donde minorías llevan años ejercitándose en la violencia ante la impunidad. ¿A quién beneficia esa degradación?

 

En materia previsional, sabemos desde la reforma de 2008 que el 10 por ciento de cotización no alcanza para obtener una pensión acorde con los ingresos durante la vida activa, pero allí estamos… El último gobierno chuteó la obligación de los independientes de cotizar y el actual volvería a establecer una tabla de gradualidad. Y podría asegurar que la oposición se prepara para no dejar pasar esta reforma, ilusionada con una movilización social, quizás recordando cuando la gente se volcó a las calles al grito de “No + AFP” después de los abusos con las pensiones de Gendarmería (los “jubilazos”). ¿Los progresistas van a usar el tema contra el gobierno o buscarán corregir el problema de fondo, que los bajos montos ahorrados (por pocas cotizaciones en el tiempo y por cortos años) no permiten pensiones adecuadas y que al Estado no le alcanza para todos?

 

Y sigamos con otra dificultad mayor. Todos admiten que la reforma tributaria tiene que ser reformada de nuevo. Con la anterior crecimos menos que nunca desde 1990, hubo cuatro años de inversión negativa y no aumentó la recaudación como se esperaba. El mayor impacto lo vimos en la escasa generación de empleo privado con previsión social. ¿La izquierda querrá amarrar a este gobierno a continuar con lo mismo, de manera de obtener igual resultado, que ya se probó malo?

 

Los denominados progresistas están sembrando la aparición de un Bolsonaro en Chile si continúan por la senda de bloquear las propuestas del gobierno frente a los problemas reales.

 

Y continúan los pendientes. Hay casi 3 millones y medio de chilenos en el sistema privado de salud, según datos de la Superintendencia del ramo. Hay fallos de la Corte Suprema y del Tribunal Constitucional, desde 2010, que obligan a legislar porque han prohibido cobrar por riesgo, impedir que entre una afiliada a Fonasa con un hijo con labio fisurado (preexistencia) o que suba la prima cuando una mujer ingresa un nuevo niño al sistema.  En su primer mandato, Piñera mandó un proyecto en 2011 para ordenar y mejorar las isapres y se lo torpedearon.El gobierno siguiente no hizo nada en materia normativa y seguimos sin definir quién debe pagar por la solidaridad en un sistema privado de seguro de salud, teniendo claro que el Estado sólo financia más del 60 por ciento del presupuesto de Fonasa, pero da cero pesos a los privados.

 

La reforma laboral de Michelle Bachelet también dejó un enredo jurídico con temas que dejó abiertos (como la definición de servicios mínimos) o se negó a normar (grupos negociadores) después del veredicto del Tribunal Constitucional. ¿Los progresistas preferirán continuar con la judicialización de la relación de los trabajadores con la empresa donde trabajan? ¿O estarán dispuestos a facilitar que los problemas se resuelvan en la compañía en una era en que las personas somos progresivamente reemplazados por robots más baratos, productivos y fáciles?

 

Al menos con los niños del Sename y los problemas en la Araucanía se observa una mayor disposición. Pero los denominados progresistas están sembrando la aparición de un Bolsonaro en Chile si continúan por la senda de bloquear las propuestas del gobierno frente a los problemas reales. Si logran impedir las soluciones, en su beneficio, al menos, no irá.

 

 

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI /AGENCIAUNO

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