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Publicado el 19 de agosto, 2019

Pilar Molina: Política opositora: Mientras peor el país, mejor

Periodista Pilar Molina

Seguramente, muchos estarían dispuestos a reconocer con su almohada que prefieren que las cifras en Chile continúen empeorando con tal de regresar a La Moneda. Aunque sea a costa de que retrocedan los mismos que en el discurso dicen querer beneficiar. En realidad esa no es política, es politiquería.

 

Pilar Molina Periodista
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Fue casi impúdico observar cómo la oposición tomó como una oportunidad política la derrota de Mauricio Macri en las elecciones primarias presidenciales en Argentina. No pudieron disimular su satisfacción con el mal resultado porque se apuraron en igualar las promesas de crecimiento del gobernante argentino con las de Sebastián Piñera, haciendo comparables ambas situaciones. Hicieron todo tipo de advertencias y vaticinios, augurando que, como Macri perdió por incumplir, lo mismo ocurrirá con el Presidente Sebastián Piñera (más bien, con el candidato de Chile Vamos).

Entusiasmándose, los senadores DC hicieron un punto de prensa el martes para emplazar al Ejecutivo sobre el incumplimiento de sus promesas; el presidente del PPD, Heraldo Muñoz, inicialmente dijo que, en términos políticos, la situación de ambos países era distinta, pero con las horas se activó y terminó advirtiendo que “el gobierno tiene un fantasma al otro lado de la cordillera. La economía chilena está sana, pero no son los tiempos mejores que se anunciaron”. En el PS olvidaron sus divisiones internas y falta de liderazgo y se entusiasmaron con lanzar nuevas candidaturas presidenciales al calor del fracaso de Macri y el exiguo 1.3% que creció la economía en junio. Además de Insulza, Pacheco y la eterna candidata “salvadora” (Michelle Bachelet), surgió con nuevos bríos la de Oscar Landerretche y emergieron rostros femeninos como Maya Fernández y Paula Narváez. Mientras, su presidente, Alvaro Elizalde, celebraba conclusiones optimistas esta semana: “Macri se comprometió en campaña, al igual que el Presidente Piñera, a tener un crecimiento sostenido en la economía, y los resultados están siendo malos, más malos que en Chile, hay que decirlo, pero da cuenta que cuando los presidentes no cumplen su mandato, lo que comprometieron con los ciudadanos, obviamente la ciudadanía apuesta por opciones distintas”.

Bien “wishful thinking” resonaron las frases de los líderes opositores. Es cierto que el crecimiento de este año no alcanzará probablemente el 3% y más, como habían anticipado el Presidente y su ministro de Hacienda, pero concluir de eso que “los tiempos mejores” que fueron prometidos en la campaña no llegaron, es mucho decir.

El crecimiento de Chile el primer semestre fue bajo, es cierto, pero ese 1,7% es equivalente a la cifra anual promedio que creció la economía durante los cuatro años de la administración socialista anterior. Sólo el año pasado el país se expandió al doble del ritmo anual durante el período de Bachelet. Es cierto que los empleos creados son menos que los proyectados, pero los 174 mil con contrato de trabajo desde el inicio de este gobierno a mayo pasado más que duplican el promedio anual del mandato de la Nueva Mayoría (85.650).

Y si bien La Moneda está ahora conteniendo las expectativas que antes avivaba, ya conscientes que los tiempos no vienen expansivos, comparar a Chile con Argentina es para llorar… pero por los chilenos. La herencia de los Kirchner-Fernández (2003-2015) fue un clientelismo brutal que financiaron elevando el gasto público del 23 al 41 por ciento del PIB. Macri no pudo enmendar el descalabro y los analistas coinciden en que el desfonde económico superó a la corrupción de Cristina, que enfrenta hasta acusaciones de asesinato al fiscal que la investigaba. Después de subir las tarifas en un 800 por ciento, una inflación acumulada en su período del 180%, combinando inflación con recesión (lo peor), y un 32 de la población en la pobreza, nadie esperaba que Macri pudiera ganar a la lista de la dupla Fernández-Fernández.

Nada más lejano del panorama chileno el nivel de corrupción institucional en el vecino país y de la dupla peronista que puede volver al poder. Ni nada más distante de nosotros que la situación económica crítica allende que ha llevado a devaluar el peso en un 100 por ciento en un año.

Lo terrible es ver que en política todo sirve, no importan los medios ni los malos deseos para el país, si ello facilita a los adversarios volver al poder. Seguramente, muchos estarían dispuestos a reconocer con su almohada que prefieren que las cifras en Chile continúen empeorando con tal de regresar a La Moneda. Aunque sea a costa de que retrocedan los mismos que en el discurso dicen querer beneficiar. En realidad esa no es política, es politiquería. Sobre todo cuando no se tiene respuesta para cuánto más mal estaríamos si fuera la administración anterior a la que le tocara enfrentar la actual crisis internacional producto de la guerra comercial entre las dos potencias mundiales y principales socios de nuestro país.

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