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Publicado el 17 de junio, 2019

Pilar Molina: No es fácil ser oposición

Periodista Pilar Molina

Los tiempos no son buenos para el Presidente Piñera. Pero la debilidad de un sector político no se traduce en la fortaleza del otro, porque la oposición no capitaliza la pérdida de adhesión al gobierno y enfrenta además a un oficialista disparado y el buen posicionamiento de líderes de Chile Vamos.

 

Pilar Molina Periodista
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El gobierno ha perdido adhesión, es una realidad. Un castigo por una mezcla de peores resultados económicos respecto a expectativas exacerbadas y mal manejo en temas puntuales sensibles. El punto es si este retroceso de 12 puntos porcentuales de adhesión y los 11 puntos adicionales de desaprobación (última encuesta CEP) los está cosechando la oposición.

No es fácil ser oposición. En abril de 2015, al cabo del primer año del segundo período de Michelle Bachelet y cuando la mandataria ya había sufrido el mazazo de Caval y el puñetazo del financiamiento irregular que llegó a La Moneda de la mano de su ministro del Interior y otros colaboradores, la oposición tampoco se beneficiaba de la crisis en el oficialismo. En ese sondeo del primer aniversario, antes que ella cambiara a su gabinete, apenas se mencionaban dos opositores en el ranking de los top 10. El primero, Sebastián Piñera, estaba a seis puntos de Isabel Allende que encabezaba el listado, pero con una buena valoración que apenas alcanzaba al 45%. Y entonces, un insignificante 12% aprobaba la forma en que la Alianza desarrollaba su labor, y cómo no, si estaban todos los políticos cuestionados.

Pero la tendencia de los resultados hoy no produce ningún optimismo a la actual oposición. Nadie le está haciendo el peso a Joaquín Lavín, que cruzó la barrera del 50%. Desde 2014 que nadie alcanzaba una evaluación tan positiva como el 56% que se anotó en el último sondeo de mayo del CEP. Además, cinco de los siete personajes políticos mejor evaluados son del oficialismo, cuatro de los cuales tienen el perfil de alcalde (Manuel José Ossandón) o se desempeñan como tales (Lavín, Cathy Barriga y Evelyn Matthei) y mejoran su evaluación. Y, por si fuera poco, debe ser la primera vez que una ministra de Educación está en los primeros lugares (Marcela Cubillos), lo cual le promete futuro esplendor.

Pero mientras los liderazgos en Chile Vamos se encumbran, los de la oposición siguen la curva inversa. En la ex Nueva Mayoría la situación es dramática. Entre los 10 mejor evaluados, en noviembre, había cuatro de izquierda (Michelle Bachelet, Heraldo Muñoz, Carlos Montes y Lagos W) y en el último sondeo, sólo Alejandro Guillier y Bachelet alcanzaron a entrar en el cuadro de honor, ella cayendo (4 puntos) y él conservando el mismo 31% de evaluación positiva.

Los dirigentes del Frente Amplio pueden festejar que dejaron sin narrativa a la izquierda tradicional, pero parecen estar alejándose de convertirse en alternativa de gobierno.

En el Frente Amplio celebraron porque les fue mejor que a sus compañeros de ruta opositores. Y valoraron el liderazgo que le reconocen a sus figuras por sobre las de la ex Nueva Mayoría. Pero de los tres del Frente Amplio que están en el cuadro de honor, el mejor posicionado, Giorgio Jackson, retrocedió marginalmente y la ex candidata presidencial de este conglomerado, Beatriz Sánchez, también cayó (-3 puntos). El tercero, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, no ha sido medido antes. Pero sí hay datos para comparar la evolución de Gabriel Boric y el diputado perdió 9 puntos porcentuales respecto a la última medición. Fue el segundo que más cayó, descendiendo desde el cuarto lugar al número 13.

Los dirigentes del Frente Amplio pueden festejar que dejaron sin narrativa a la izquierda tradicional, pero parecen estar alejándose de convertirse en alternativa de gobierno. Menos, cuando mirado desde los presidenciables no se ve ninguno haciendo peso para acortar la ventaja con Lavín. EL primero de la lista, Jackson, no tendrá la edad requerida en 2021. Y si nos vamos al piño de la ex Nueva Mayoría, el presidente del PPD, Heraldo Muñoz, se desplomó como el que más (12 puntos) y Lagos W también bajó (3 puntos). En el Partido Socialista, su presidente, Alvaro Elizalde, desciende (4 puntos) y aunque no tenemos con qué comparar el 26% de buena evaluación de José Miguel Insulza, ese porcentaje no lo convierte en una promesa para salvar a su sector.

En resumen, los tiempos no son buenos para el Presidente Piñera. Sólo podría volver a salirle el sol si Trump detiene la guerra comercial con China y logra crear el clima adecuado para que la oposición le apruebe las reformas estructurales que son esenciales para que la economía recupere su capacidad de crecer más. Pero la debilidad de un sector político no se traduce en la fortaleza del otro, porque la oposición no capitaliza la pérdida de adhesión al gobierno y enfrenta además a un oficialista disparado y el buen posicionamiento de líderes de Chile Vamos.

Si la oposición sigue haciendo lo mismo, debiera obtener más de lo mismo. Quizás sea el momento de revisar si le conviene continuar negando hasta la idea de legislar las reformas; de imponer como condición para aprobar los proyectos de La Moneda que hay que impedirle a los chilenos elegir el destino del fruto de su trabajo (el 4%); insistir en las acusaciones constitucionales contra los ministros y, en fin, encrispar los ánimos políticos al máximo nivel, pensando que así perjudican al gobierno.

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