No recuerdo otro gobierno cuyos personeros se dedicaran a opinar, sin estar conscientes que representan al Estado y son autoridades públicas. Creen que tienen licencia para decir lo que se les cruza por la mente. ¿O Gabriel Boric no se dio cuenta que como Presidente estaba responsabilizando a las forestales de la tragedia de los mega incendios cuando el viernes 10 habló de la necesidad de una “regulación distinta” para el sector?

Por supuesto que los personeros omiten las primeras causas, como son los incendios intencionales por parte de grupos que incluso atacan a los brigadistas que buscan sofocar el fuego. Como esa realidad divide al oficialismo, prefieren seguir sin verla. Desatada la tragedia, en vez de enfrentarla en forma profesional, estas autoridades opinólogas optan por buscar culpables que siempre encuentran, curioso, en la empresa privada. Las forestales, responsables de los incendios del sur, las inmobiliarias, según el Mandatario, sospechosas de aprovecharse de los siniestros en Valparaíso; los malls, de los asaltos por grupos con armas de guerra, suma y sigue, las concesionarias, de las encerronas en las autopistas.

¿No se dio cuenta el Mandatario que apuntando a las forestales había roto el fair play y la colaboración público-privada que tanto había destacado en la reunión con los principales gremios el 5 de febrero? Pauteados o no, lo siguieron sus ministros del Trabajo, hablando de “nuevo pacto” con el sector forestal, el de Agricultura, que planteó la urgencia de ponerle un royalty; el ministro de Economía, que no lo descartó, y hasta el subsecretario del Interior salió a retrucar al Fiscal Nacional, quien señaló que en la actual investigación, “la industria forestal es víctima de estos hechos”. Manuel Monsalve, para agitar más los ánimos, opinó que “la víctima es el país” y también acusó a los empresarios, sin nombrarlos, de arrogantes.

Tanta opinión, sin embargo, se les volvió como contrafuego, porque los gremios devolvieron el golpe, apuntando la responsabilidad en los incendios a “un problema de gestión de seguridad pública”, como aseveró el titular de la Sofofa. Es decir, al factor intencionalidad que las autoridades omiten en sus opiniones, pero que relatan las experiencias de Conaf y el Ministerio Público, además de Carabineros. 

Pero lo que movió al gobierno para terminar la polémica que había instalado, es que Juan Sutil colocó en el centro la falta de prevención por parte de las autoridades: “Yo los hago responsables de la propagación en exceso por falta de reacción oportuna y no se tapa con una polémica como el royalty a las forestales”, acusó. Añadió a radio ADN que “la ocurrencia de los incendios son más o menos lo mismo en cantidad de números. La diferencia es la incapacidad de parte del gobierno”. Hasta citó las palabras de la alcaldesa de la comuna más afectada, quien recrimina al Ministerio del Interior actuar tardíamente e ignorar su petición de declarar estado de catástrofe cuando se iniciaron los incendios en Santa Juana en diciembre.

El ex titular del principal gremio empresarial no es cualquiera tampoco y eso lo sabe el Ejecutivo. Porque aunque no fue invitado al cambio de mando, él ni ningún empresario, ha tenido la mejor colaboración con La Moneda, incluso desarmándole el paro de los camioneros. Recién entonces, la ministra del Interior salió el miércoles a parar la opinología sobre cambiar el trato con el sector, asegurando que esta administración no contempla agregar un royalty a las forestales, el que tampoco corresponde, agregó, porque se trata de recursos renovables privados.

Pero la falta de contención oral del oficialismo ya hizo el daño. Los incesantes llamados del mismo Presidente a postergar las críticas hasta después de la emergencia, habían sido acogidos por los políticos y los empresarios. Así, no hemos visto los puntos de prensa de la oposición para denunciar “la poca ayuda y tardía” que era la acción favorita de los que hoy detentan el poder Ejecutivo frente a cada catástrofe durante el gobierno de Piñera. 

Pero La Moneda, con su frivolidad declarativa abrió las compuertas y hasta el diputado Andrés Jouannet (Amarillos) apuntó a la responsabilidad política del Presidente en que no estuvieran listos para combatir el fuego dos aviones Hércules C-130 de la Fach.  “Aquí no hubo prevención”, acusó.

Boric consideró esa imputación como un intento de sacar provecho político, pero al final no pudo impedir adelantar la discusión sobre las responsabilidades. Y aquí hay mucho material, no solo porque él partió de vacaciones ignorando la gravedad de los siniestros, que lo obligaron a devolverse, sino que hay despidos de equipos expertos que merecen explicaciones, como del director de la ex Onemi, quien tuvo 10 años de experiencia en siniestros. El interino de la actual Senapred, según ha trascendido, no constituyó la mesa de prevención ni ejecutó los recursos para arrendar aviones y helicópteros de manera preventiva. Tampoco fue reforzada Conaf y personal clave en materia de incendios fue despedido por este gobierno.

A mediados de diciembre se habían registrado 95 incendios que auguraban una situación difícil y así se lo hicieron ver a partir de agosto a los diputados la Conaf, la Corma y el propio Ministro de Agricultura.  Pero es más fácil opinar y buscar después culpables en el sector productivo que planificar la acción del Estado para prevenir tragedias.

*Pilar Molina es periodista

Pilar Molina

Periodista

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