Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 23 de septiembre, 2019

Pilar Molina: Financiamiento campaña de Bachelet: ¡Cero sorpresa!

Periodista Pilar Molina

Es un hecho que la campaña de Bachelet II, a pesar de ser la más millonaria en la historia de Chile, quedó con deudas. Y es este saldo el que contribuye a financiar la multinacional brasilera y también, en Chile, Ripley, como afirmo en mi libro «Michelle Bachelet 2014-2018: Detrás de la derrota».

Pilar Molina Periodista
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Muchos argumentos se han usado para negar la afirmación de que OAS contribuyó a la campaña de Michelle Bachelet. La exmandataria puso en duda la oportunidad de la declaración y personeros del bacheletismo apuntaron a una persecución del Presidente Jair Bolsonaro en contra de la actual funcionaria de las Naciones Unidas por haberse pronunciado en contra la violación de los derechos humanos en Brasil.

La verdad es que esta denuncia no sorprende ni es nada nueva. A fines de enero de 2017, la revista Veja dio a conocer la declaración compensada de Duda Mendonca. El publicista del PPT, declarando dentro del caso Lava Jato, relató lo mismo: que OAS había contribuido clandestinamente a la campaña de Bachelet. Mencionaba también el reportaje que Lula da Silva había viajado a Chile en noviembre de 2013, y se había reunido con la entonces candidata; un mes después, OAS se adjudicaba, dentro de un consorcio y al final del mandato de Sebastián Piñera, la licitación para construir el Puente Chacao.

Cuando se allanaron las oficinas de OAS en Chile, en febrero de 2017, aparecieron las boletas a la constructora carioca de Giorgio Martelli, hombre clave en la recolección de fondos para las campañas de Bachelet. Y ya se sabía que que el ex presidente de OAS, Leo Pinheiro, había ofrecido una nueva declaración que incluía el financiamiento de la abanderada socialista a cambio de una rebaja en su condena de 16 años dentro del caso Lava Jato. La Fiscalía chilena solicitó seis veces información a Brasil y la fiscal Ximena Chong incluso viajó el año pasado a buscar la declaración de Pinheiro, pero éste guardó silencio. Recién dos viernes atrás la Corte Suprema Federal brasilera ratificó el acuerdo de “delación premiada” y Pinheiro podría hablar ahora. No es un personaje menor en la trama, ni hay que tomar a la liviana sus dichos, porque fue su acusación la que le valió la condena y actual reclusión a Lula da Silva, ex Presidente de Brasil.

En la reciente declaración, el alto ejecutivo ratificó que su constructora temía que, de ser electa, Bachelet pudiera echar atrás la licitación del Chacao; que los 101 millones de pesos fueron pagados para saldar la deuda de campaña de la abanderada de la Nueva Mayoría; que ese monto lo había solicitado Lula da Silva; y que la contribución se hizo “por medio de un contrato ficticio firmado con la empresa de Martelli y asociados”. Como se observa, no hay nada nuevo, sólo comprobaciones y reiteraciones de hechos ya conocidos. Es un hecho que la campaña de Bachelet II, a pesar de ser la más millonaria en la historia de Chile, quedó con deudas. Y es este saldo el que contribuye a financiar la multinacional brasilera y también, en Chile, Ripley.

No hay sorpresas con OAS y tampoco con que en el PPD estén hablando los senadores Guido Girardi y Jaime Quintana de traer de regreso, ojalá a competir por un escaño a diputado, a Rodrigo Peñailillo.

De hecho, fue la contribución de esta tienda del retail la que le dio un giro a la persecución de los aportes ilegales a la política. En 2016, Los fiscales Carlos Gajardo y Pablo Norambuena tenían declarando como imputados y listos para ser formalizados a una serie de empresarios que habían rectificado los aportes “sin contraprestaciones efectivas”, a instancias del SII, de modo de darle una salida administrativa a los aportes ilegales a la política. Los fiscales usaron esas declaraciones para sentar en el banquillo a otras empresas que, como Penta, habían aportado a los candidatos de derecha. Los nombres de esas otras compañías las había dado un boletero de Lavín y Délano, que a su vez había emitido facturas a otras sociedades. Una de ellas era Ripley y el espíritu persecutor del Ministerio Público se derrumbó cuando se publicaron los mails en que el gerente corporativo Lázaro Calderón (que estaba imputado) aparecía autorizando una orden de compra a nombre de Giorgio Martelli para pagar un trabajo a la agencia de publicidad Credo.

En ese caso, el trabajo en que había intermediado Martelli había sido un supuesto informe de coyuntura que hizo la empresa publicitaria para Ripley. En el caso de OAS, el intermediario era el mismo Martelli, pero el trabajo de respaldo era un mapa turístico de Chiloé que habría elaborado el geógrafo y operador político que fue condenado en junio de 2017 como autor de delito tributario por el financiamiento irregular de la campaña Bachelet II a través de la empresa Asesorías y Negocios que crearon para recibir los aportes políticos irregulares de SQM y empresas Copec.

Lo más interesante es que Martelli reconoció ante la Fiscalía haber actuado como nexo entre Ripley y el proveedor de campaña Credo a instancias de Jorge Rosemblut (conocido recaudador de la exmandataria) y admitió que “esta operación podría haber tenido que ver con financiamiento para la campaña presidencial de Michelle Bachelet (2013), pero no me consta tampoco…”.  También se supo (y está publicado y no desmentido en el libro “Michelle Bachelet 2014-2018: Detrás de la Derrota”, de mi autoría) que Calderón había recibido la petición de aportar directamente de Rodrigo Peñailillo y había accedido a contribuir con un tercio de lo que le solicitaban para saldar la deuda de campaña (los $50 millones a Credo que había rectificado el retail).

Este caso, tal como está descrito en el mencionado libro de ediciones El Líbero, marcó el fin de la persecución penal del financiamiento ilegal de la política, quedando circunscrito a Penta y SQM, luego de sucesivos instructivos del fiscal Nacional y el SII.

No hay sorpresas con OAS y tampoco con que en el PPD estén hablando los senadores Guido Girardi y Jaime Quintana de traer de regreso, ojalá a competir por un escaño a diputado, a Rodrigo Peñailillo. El exministro del Interior fue clave en la trama del financiamiento ilegal de Bachelet II e incluso boleteó para SQM junto a todo el equipo más próximo a la expresidenta, pero después de cuatro años en Estados Unidos, a donde partió a estudiar inglés, el temporal ya amainó y nunca más fue requerido después de declarar dos veces como imputado en la Fiscalía.

Ya todo se olvidó. Pero, ¡no digan que hay alguna sorpresa!

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: