Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 21 septiembre, 2020

Pilar Molina: El desbande de los organismos del Estado

Periodista Pilar Molina

No deja de llamar la atención que el Ministerio Público, con el desprestigio que tiene, aparezca buscando la responsabilidad penal, el dolo para ocultar información, en un área tan sensible y especializada como puede ser el manejo de una pandemia.

Pilar Molina Periodista
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

¿Sálvese quién pueda o parte de la crispación política está llevando a organismos del Estado a actuar contra el gobierno y otras instituciones del Estado?

La semana pasada fue el Contralor, que sin explicar por qué cambia el criterio, decidió indagar la responsabilidad administrativa de siete generales de Carabineros en la gestión del control del orden público posterior al estallido de violencia. Algo inédito que el organismo contralor no ha sabido explicar.

Esta semana le tocó al Ministerio Público. Un día después que el Frente Amplio presentara una acusación constitucional contra el exministro Jaime Mañalich, la Fiscalía filtró a la prensa una investigación iniciada por la querella presentada por el senador Navarro y la Comisión Chilena de Derechos Humanos contra el Presidente de la República y su exministro de Salud, buscando establecer su responsabilidad penal por los fallecidos por Covid-19.

Lo que resulta curioso es que se filtren imputaciones contra el exministro cuando se trata de una investigación desformalizada donde él ni siquiera ha sido citado a declarar. Es más, el fiscal Regional Metropolitano Centro Norte, Xavier Armendáriz, incluye declaraciones que podrían comprometer al médico, pero excluye aquellas que niegan cualquier manejo interesado de los datos.

Solicitando a la Corte Suprema acceso a la información que el Ministerio de Salud ha negado, por la ley de protección de datos de los pacientes, Armendáriz establece que Mañalich implementó un sistema “sui géneris para la recolección de datos esenciales para la correcta gestión de la pandemia”, acusando que se trató de información incompleta sobre la cual se tomó la decisión de decretar o no decretar cuarentenas, lo que pudo influir en las muertes por el coronavirus.

Es bien fácil opinar sobre resultados conocidos y como si hubiera una plantilla de decisiones correctas para tener el mínimo de contagios y muertes que el exministro no aplicó, como era su deber. La verdad es que no hemos sabido de una fórmula eficiente, salvo la de clausurar la isla, como lo hizo Nueva Zelandia, o el férreo control chino y coreano de los movimientos de los ciudadanos, ambas estrategias con graves costos no sanitarios.

Mañalich ha entendido esta persecución suya como parte de la estrategia de la oposición de descalificar cualquier acción del gobierno, acusando a sus ministros y autoridades, que es lo que llevó a ideologizar el modo de enfrentar la pandemia. Es cierto que en un momento se produjo una diferencia con la información al público de 31 mil casos activos, pero es el propio jefe de Epidemiología, Rafael Araos, el que declaró a la Fiscalía que Mañalich le ordenó elaborar un plan para regularizar el conteo. Este último fue aprobado por el ministro antes de dejar la cartera.

Y lo más importante, que no está en la filtración de la Fiscalía, es que esa diferencia de casos activos la detectó el Minsal y que fue el propio ministro el que pidió a la Contraloría auditar el sistema de registro del ministerio. Tal vez quiso que un organismo independiente le diera el visto bueno al sistema para evitarse un posterior reproche político, civil, penal o administrativo, mismo eximente que puede estar buscando ahora el fiscal Armendáriz.

No deja de llamar la atención que el Ministerio Público, con el desprestigio que tiene, aparezca buscando la responsabilidad penal, el dolo para ocultar información, en un área tan sensible y especializada como puede ser el manejo de una pandemia. No había ningún país preparado para enfrentar esta peste. En el caso de Chile, no había una institucionalidad estadística efectiva, muy pocos laboratorios hacían PCR (hoy son 150) y multiplicar la capacidad hospitalaria por cuatro impidió que tuviera que tomarse la polémica decisión de “la última cama”. Más aún, cuando a pesar de todas las desconfianzas en el manejo de las cifras de las autoridades sanitarias que sembraron Espacio Público o la presidenta del Colegio Médico, Chile no tendrá que explicar un exceso de muertos este año, como deberá hacerlo la mayoría de los países vecinos y de Europa. Y las diferencias son de varios miles o decenas de miles.

Hoy podemos estar muy alto en número de contagios (por más tests PCR) y muertos en relación a la población, pero será el tiempo el que reordenará quién manejó mejor o peor la pandemia y no el Ministerio Público imputando dolo.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

Suscríbete

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

Suscríbete