Al Gobierno, además de administrar el Estado, le corresponde resolver problemas. Efectivamente hay varios de arrastre, como la necesidad de embalsar más agua para enfrentar la sequía o recuperar el crecimiento de antaño. Pero esta administración de seudo adolescentes ha agudizado dificultades anteriores, como el conflicto mapuche o la migración ilegal, y hay muchos nuevos desafíos. Sólo caben los más urgentes e inmediatos en esta columna. Deseo fervientemente que el Presidente y sus coaliciones díscolas puedan resolverlos en su segundo año en el poder:

1. Hacerse cargo de la crisis en educación escolar, con los 50 mil niños que no regresaron a clases este año, sumándose a los 227 mil fuera del sistema educativo. Que haya un plan especial y millonario para ellos y para recuperar la brecha de aprendizajes que produjo la pandemia y que tendrá consecuencias desastrosas. De no haberlo, estos niños tendrán menos herramientas para construir su futuro y habrá más desigualdad. Evitarlo empieza por hacer el diagnóstico que hasta ahora, inexplicablemente, eluden hacer. 

2. Que el Gobierno deje de titubear (tironeado por sus propias coaliciones) frente a los temas de seguridad y vaya de frente a luchar contra la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado que se han convertido en el principal problema de los chilenos. No más anuncios retóricos, ni acuerdos de seguridad que eluden los temas cruciales y con un Presidente que luego indulta a condenados por saqueo, intento de matar un PDI, quemar una iglesia y una oficina del Registro Civil. Hay poca confianza en las autoridades y tienen escasa credibilidad. Si no se esfuerzan en ser coherentes, las frases como “me levanto y acuesto pensando en el tema de la seguridad” o “seré como un perro para perseguir la delincuencia” serán un mal chiste y repetido.

3. El Gobierno ha avanzado frente al conflicto mapuche. Ya no habla de Wallmapu y aplicó la Ley de Seguridad Interior al insurgente Héctor Llaitul, pero sigue enfrentando con una actitud débil los atentados en la macrozona sur. Como si todavía creyera que entregar tierras va a devolver la paz y disminuir las pretensiones de autonomía de los grupos armados que desafían al Estado. Si no sabe qué hacer, que busque ayuda experta.

4. Que cambie la actitud doble frente a la migración ilegal. No puede continuar prometiendo expulsar a los delincuentes que ingresan ilegalmente, mientras las expulsiones no alcanzaron a las 20 el año que termina. Lo grave es que nadie le cree que no regularizará a los clandestinos que batieron todos los récords de ingreso en 2022 y que han provocado el auge de la delincuencia extranjera en el norte. 

5. Ojalá adecúe sus reformas refundacionales a la realidad que en 2023 estaremos en estanflación, con alta inflación y decrecimiento económico. Aunque le duela renunciar a sus proyectos refundacionales (con las mismas ideas rechazadas en el plebiscito), debiera moderar sus pretensiones recaudatorias en la reforma tributaria, las que deprimirán aún más la actividad. Asimismo, debe allanarse a buscar un acuerdo previsional que más que buscar destruir las AFP, apunte a los verdaderos factores que hay que corregir para mejorar las pensiones.  

6. A pesar del cambio de ministra de Salud, las listas de espera en el sector público no ceden y no se observa ninguna prisa por hacerse cargo del problema generado a las isapres por fallos de la Corte Suprema que pueden terminar afectando severamente también a los usuarios del Fonasa. Ya hay tres isapres, las que representan casi la mitad de los cotizantes, que han iniciado un proceso arbitral como inversionistas extranjeros, ante la pasividad de esta administración para viabilizar su continuidad después de dos años de pérdidas siderales y continuos cambios en las reglas del juego.

7.  Que lleve a buen término el proceso constitucional entendiendo que éste no debe responder al Frente Amplio y al Partido Comunista, sino a todos los chilenos, que aspiran a condiciones mínimas que les permitan poder desarrollar sus proyectos personales en paz y con libertad.

8.  Puesto que el Presidente reconoció el mérito de “en la medida de lo posible”, que entienda en el 2023 que Chile será más pobre y desigual cuando termine su mandato si no prioriza crear las condiciones para volver a producir riqueza. Los acuerdos por WhatsApp de sus funcionarios de confianza para bajar mega proyectos de inversión y empleo por consideraciones políticas no van en esa línea.

*Pilar Molina es periodista

Pilar Molina

Periodista

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