24 horas lleva Gabriel Boric como Presidente de Chile. Proveniente de los movimientos sociales y la política universitaria, promete un cambio de tono frente a la problemática de seguridad. Y la primera medida anunciada el jueves por las nuevas ministras de Justicia e Interior fue retirar las querellas a los “presos de la revuelta”. Miedo, ideología, idealismo, o todas las anteriores, podrían ser los motivos que gatillaron esa decisión. 

Se retirarán 139 querellas con el fin de dar cumplimiento a una promesa de campaña que busca, entre otras cosas, que la Ley de Seguridad del Estado “no sea utilizada para la persecución injusta y desproporcionada”, dijeron las ministras. Ahora, si la persecución es justa o no le corresponde al Poder Judicial sancionarlo. La controversial medida, entonces, podría deberse a otras razones. 

Cuando los actores políticos, y en especial aquellos encargados de la toma de decisiones, comunican sobre las acciones que realizarán, tienen muy claro quién será el receptor del mensaje. En este caso, los movimientos sociales que cobraron fuerza el 18 de octubre de 2019 y que tanto impacto tuvieron en la vida diaria de los chilenos fueron grupos importantes durante la campaña presidencial. 

Pareciera entonces que el receptor del mensaje serían los “presos de la revuelta” y todos quienes se identifiquen con ellos, incluido el PC, partido político que no digamos está en contra del uso de la violencia. 

Hasta aquí pareciera que la ideología podría ser un motivo importante para apoyar a esos “presos” que, dicho sea de paso, están detenidos por haber cometido delitos graves y no por sus ideas. Sin embargo, mantener unido al pacto Apruebo Dignidad es un desafío en el que el Mandatario no puede fallar. No hay que morder la mano que nos da de comer, decía el dicho, y si aquellos “manifestantes” generaron un frente unido que le permitió llegar a La Moneda, alguna señal habrá que dar. 

Tampoco queremos gatillar la molestia de esos grupos. De a poco han enviado mensajes al joven líder. Rayaron las paredes de La Moneda chica apoyando el indulto y se han visto algunos carteles amenazando con que “llegó marzo”. Tal vez hay algo de miedo. El recién llegado no va a querer que los famosos viernes en la Plaza Italia retomen la fuerza de hace algunos años, y menos en un contexto donde anunció retirar los cercos del Palacio de Gobierno. 

También hay quienes argumentarán idealismo por parte de las nuevas autoridades. Para muchos el diálogo y la cooperación no son suficientes para solucionar las problemáticas de seguridad. Las acciones tienen consecuencias y los sacrificios siempre son medidos. Es mejor lidiar más adelante con emprendedores decepcionados que enfrentarse ahora a manifestantes molestos con ánimos de cobrar favores. 

Quienes hoy llegan al gobierno, deberán emplear todos los medios del Estado, incluso el legítimo uso de la fuerza, si realmente quieren avanzar en la paz social. La piedra angular son las normas que nos rigen. Nada justifica socavar el Estado de Derecho.

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