Marzo de 2021, detienen a dos mexicanos por presuntas operaciones del Cartel de Sinaloa en Chile. Mediados de julio, se incautan en Paraguay armas provenientes de nuestro país. A fines de dicho mes se decomisa en Iquique un cargamento de vehículos que escondía las piezas para armar 30 fusiles de guerra. La primera semana de agosto se informa sobre la formalización de los dos mexicanos.

La enumeración de acontecimientos relacionados con contrabando y drogas en Chile es larga. Cada día se conoce de alguna balacera, decomiso o enfrentamiento que pone a la población en riesgo. Pero ¿qué tienen en común estos últimos incidentes y cómo impactan al país?

Los mexicanos, así como las armas, entraron a Chile cruzando sus fronteras. Ya sea por puertos habilitados o por pasos ilegales, entran y salen del país distintos productos y personas. Así, nuestra larga frontera terrestre y marítima plantea un desafío adicional. ¿Cómo la aseguramos en un mundo abierto y globalizado?

La interconexión mundial es cada vez más intensa, al mismo tiempo que las fronteras son cada vez más porosas. Infinitos intercambios se desarrollan en ellas, transformándolas en una herramienta de conexión global que posiciona al país en la red internacional de relaciones y comercio.

En el caso chileno es la macrozona norte la que presenta las mayores debilidades. Prácticamente toda la droga incautada puede relacionarse de alguna manera con esa gran región. Lo incautado en Santiago entró por el norte. Lo que iba a salir por Valparaíso también. Hasta algunos cargamentos destinados a la zona roja del conflicto mapuche pueden relacionarse con esa área.

En el norte, nuestra frontera es larga, con grandes alturas, desiertos, fuertes cambios de temperatura y paisajes propicios para entrar y salir burlando los controles. Así, el narcotráfico en esa zona desarrolla sus propias dinámicas y no puede analizarse como una amenaza aislada. Debe observarse de manera integrada con otros desafíos como la migración, trata y tráfico de personas y armas.

Las amenazas en frontera son multifactoriales y están íntimamente relacionadas. Por ejemplo, donde las agencias de control ven migración y narcotráfico, los carteles ven dinero: cruzar migrantes irregulares a cambio de llevar droga. La frontera se incorpora a una red de contactos entre carteles y mafias alrededor del mundo. Esa red es la que debemos combatir buscando evitar que crucen las amenazas.

No es coincidencia que Chile sea mencionado en la incautación de armas en Paraguay, que nuestro país haya sido el destino de las piezas de fusiles provenientes de Estados Unidos ni que los mexicanos se hayan instalado en Iquique. Cuando hablamos de dinámicas de fronteras, todas están relacionadas. Pero ¿por qué el interés por Chile?

La cocaína sigue siendo un negocio muy lucrativo y los herederos del Chapo lo saben. Vecino de dos productores, cercano a un tercero y con una intensa integración con el comercio internacional, Chile representa una oportunidad para los grandes carteles de la droga. El oro blanco llega al país, desde ahí sale hacia Europa, se distribuye a través de los Países Bajos y llega a miles de consumidores en ese continente. Algo similar sucede en Asia a través de Oceanía.

La frontera y posición en el Pacífico es nuestro principal activo, pero al mismo tiempo una gran vulnerabilidad. Reconocer esto es el primer paso. Un trabajo integrado entre agencias de seguridad y control fronterizo el segundo. La inteligencia, la clave.

Debemos aprovechar nuestra integración internacional protegiéndola con una respuesta en red para asegurar los beneficios de la globalización. No tenemos que pensar en fronteras cerradas, sino que en fronteras seguras.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta