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Publicado el 03 de agosto, 2019

Paula Schmidt: Sir Winston, conservadurismo comunista y camisetas celestes

Periodista y Licenciada en Historia Paula Schmidt

El Partido Comunista chileno actual me asombra por su capacidad de encantar, provocar y generar debate público. Algo tiene. ¿Qué será?

Paula Schmidt Periodista y Licenciada en Historia
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Tiempo atrás, un connotado médico me explicó que el éxito de sus diagnósticos provenía del hecho que no existían enfermedades, sino enfermos, ya que sus más de 40 años de ejercicio profesional le habían demostrado cómo la ciencia, a pesar de los avances, era sobrepasada, todos los días, por la complejidad que encierra cada ser humano.

En política, por ser una actividad tan ancestral y humana como la medicina, se podría decir que ocurre un fenómeno similar. A pesar de que existen ordenamientos y organizaciones de variada índole, cada una sujeta a sus principios, hasta el día de hoy, incluso para quienes la ejercen, sigue siendo muy difícil descifrar cómo cada cual experimentará, internalizará y pensará sobre política, ya que el abanico da para todos los gustos.

La sociología contemporánea ha determinado que vivimos en una “era líquida”, por lo que hoy más que echar tierra sobre el pasado se le disuelve. Sin embargo, licuar a la política es casi imposible, porque su esencia, al igual como sucede con la medicina, proviene de la insondable especie humana y hasta que ésta no desaparezca por completo seguirán existiendo adeptos, feligreses y fanáticos de todo tipo que le seguirán rindiendo culto y manifestarán las mil y una formas que posee para atraer, empapar o sugestionar, aunque sea de manera inconsciente, a las personas.

Esta semana regresé a Santiago para leer en la prensa que el gobierno lleva días dándose vueltas de carnero para explicarle al país de manera simple un asunto engorroso, como es su proyecto de reforma laboral. ¿Por qué tanto caldo de cabeza? Por la competencia de un partido que, a pesar de que no supera el 2% de representatividad en el Parlamento, había logrado acaparar (una vez más) gran atención sobre su proyecto para reducir las jornadas semanales. Es así como Karol Cariola y Camila Vallejo salieron obedientes a las calles para repartir folletos y explicar en un lenguaje digerible no sólo para los transeúntes, sino también para las cuñas de los noticieros, la orden del partido. No puedo omitir el detalle de ambas luciendo con mucha gracia unas poleras de una tonalidad celeste tipo “millenial tuitero”. Color bastante más amigable, debo decirlo, que el rojo tradicional de su casa matriz. Es que el PC sí que sabe, ya que dudo que el Honorable Teillier o el “alcalde de lo popular” Jadue, incluso portando las mismas camisetas, habrían logrado convulsionarle tanto el ambiente al Ejecutivo.

El Partido Comunista chileno actual me asombra por su capacidad de encantar, provocar y generar debate público. Algo tiene. ¿Qué será? ¿Una combinación de tenacidad, arrojo e inteligencia? Todo eso y algo más, ya que, por lo menos en Chile, el ateísmo de Marx ha sabido sortear los cambios, crisis y liquideces de nuestra política y es así como “La Jota” (Juventudes Comunistas) congrega la mayor militancia de jóvenes en el país. Un lujo en política, ya que son precisamente las nuevas generaciones las que se alejan de ese mundo que perciben como aburrido, atávico y poco interesante. Sin embargo, al parecer, a los comunistas eso no les pasa. A ellos, no, ya que logran desafiar esa popular frase que reza, “si no eres de izquierda a los 20, no tienes corazón. Pero si lo sigues siendo a los 40, es porque no tienes cabeza”. No obstante, basta observar las movilizaciones, protestas y manifestaciones que van de la mano con la izquierda chilena más dura para darse cuenta de que se invirtieron mucho más que 40 horas semanales para mantener encendida la llama de su eterna lucha social.

¿Por qué digo que los comunistas son los más conservadores de todos? Porque a pesar de que sólo existe un puñado de naciones comunistas (aunque no es menor que China lo siga siendo) y la historia ha comprobado que el comunismo fracasa socialmente, empobrece económicamente a una nación y atenta contra la libertad, los comunistas perseveran, muchos de ellos conservando la misma energía que tenían a los 20, se adaptan a las circunstancias y, lo más importante, logran que una parte de la sociedad preste oído a sus mensajes, aunque no fidelice en un 100%.

En política, para lado y lado, ser conservador y sin pelos en la lengua es difícil, por lo que la transparencia, aunque incomode, se agradece ya que por lo menos otorga alguna claridad para saber si está de acuerdo o no. El nada-nada amigo de los comunistas, Winston Churchill, expresó que para sobrevivir en política son más importantes las actitudes que las aptitudes. ¿Estaría pensando en cómo enfrentar el férreo conservadurismo comunista?

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