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Publicado el 10 de agosto, 2018

Paula Schmidt: A los que se creen Ministro de Hacienda o Economía

Periodista y Licenciada en Historia Paula Schmidt
Si queremos que nos vaya bien, el esfuerzo debe ser en conjunto. No esperar que otros asuman toda la responsabilidad. Eso es fácil, cortoplacista y autocomplaciente. Totalmente lo opuesto al comportamiento de las naciones desarrolladas.
Paula Schmidt Periodista y Licenciada en Historia
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Uno de los temas que marcó pauta esta semana fue la caída en las expectativas económicas unida a una baja en la aprobación del Presidente Piñera. Lo que produjo nerviosismo en el gobierno y que surgieran una serie de críticas, no sólo desde la oposición, en cuanto a la forma en cómo el gobierno ha llevado a cabo su política financiera desde que asumió.

Han pasado 5 meses. ¡Sólo 5 meses! Por lo que no puedo creer que existan quienes pensaban que, en menos de un año, el comportamiento económico del país cambiaría radicalmente. Imposible; sobre todo con la pesada carga que heredó la actual administración gracias a las medidas impulsadas por la Nueva Mayoría.

Refresquemos la memoria sobre algunos hitos del último gobierno: no nos olvidemos del “lapsus” que sufrió el ex Ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, quien no anunció de manera oportuna un déficit fiscal de más de mil millones de dólares; o los proyectos de ley que dejaron comprometidos gastos “permanentes” que exceden nuestros “ingresos” permanentes; o la caída de la inversión, durante los últimos cuatro años, comparable sólo a la mala racha que hubo entre los años 1971-1973.

Además, si nos ponemos detallistas, podemos apreciar que los “legados” económicos que dejaron los dos gobiernos de Michelle Bachelet fueron más que “debiluchos” (parafraseando a la ex Presidenta, quien utilizó el término en una entrevista esta semana para referirse a las últimas cifras de crecimiento). Con un promedio de 3,3% y 1,9%, respectivamente, la ex Mandataria posee los peores resultados económicos desde el retorno a la democracia.

Transmitir confianza genera seguridad en la ciudadanía. Ecuación clave para proyectar a la economía.

El año pasado, desde que Sebastián Piñera comenzó a consolidarse como el más probable Presidente de la República, la proyección económica de Chile comenzó a ser más favorable. Los análisis, tanto nacionales como extranjeros, hablaron de mayor crecimiento y dinamismo, por lo que era factible imaginar nuevos proyectos y una mayor inversión. Y, en parte, esto ha sucedido. La inversión extranjera ha crecido en un 206%; el último Imacec fue de un 4,9%; y la economía alcanzó un 4,7%, consolidando el primer semestre como el mejor desde 2012.

El actual Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, en un seminario, esta semana, se vio obligado a hacer un llamado, al sector privado, para que tenga paciencia y añadió que quizás a su sector se le exige más. Concuerdo con el ministro. Es cierto, a su sector se le exige más; y si miramos el vaso medio lleno, las altas expectativas que genera es porque se reconoce su gran capacidad de gestión (lo que no se traduce en recetas mágicas o en más proyectos de ley).

Por otra parte, leí que el gobierno está elaborando un plan comunicacional para que las autoridades emitan mensajes que refuercen los beneficios aparejados al crecimiento. Comunicar ayuda, pero lo que ayudaría más al gobierno es no sólo informar sobre sus medidas, sino también transmitir una férrea convicción de que son las ideas, detrás de sus políticas, las que el país necesita para lograr el desarrollo. Transmitir confianza genera seguridad en la ciudadanía. Ecuación clave para proyectar a la economía.

Si queremos que nos vaya bien, el esfuerzo debe ser en conjunto. No esperar que otros asuman toda la responsabilidad.

Por último, quiero destacar una entrevista reciente que entregó el Ministro de Economía, José Ramón Valente, aludiendo a su frase (más honesta que polémica) sobre la inversión. El periodista le pregunta sobre las críticas que ha recibido desde que pronunció sus dichos. Valente manifiesta que lo que más le ha dolido han sido las recriminaciones de sus pares, quienes, además de criticarlo, comienzan a explicarle la fórmula que debe implementar para que la economía repunte. Al replicarle a su interlocutor sobre qué está haciendo él/ella para que el país avance en la dirección correcta, la respuesta que obtiene es más que sorprendente: “Ah, no. Eso que lo haga otro o tú en el ministerio”.

Si queremos que nos vaya bien, el esfuerzo debe ser en conjunto. No esperar que otros asuman toda la responsabilidad. Eso es fácil, cortoplacista y autocomplaciente. Totalmente lo opuesto al comportamiento de las naciones desarrolladas.

Por lo tanto, para todos aquellos quienes están en desacuerdo o sienten que tienen mejores ideas para recuperar el dinamismo económico, perdido durante el gobierno de la Nueva Mayoría, quizás lo mejor que pueden hacer es postular su candidatura en la próxima elección. Aunque mejor sería, para la conveniencia de todos, que guardasen silencio y colaboren para que Chile prospere.

@LaPolaSchmidt

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

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