Cuando el pueblo se expresa en las urnas, las autoridades deben asumir las consecuencias. La aplastante derrota del proyecto de nueva constitución en el plebiscito del 4 de septiembre obligó al Presidente Gabriel Boric a realizar un cambio de gabinete que probablemente pase a la historia como una de las mayores humillaciones que haya sufrido algún presidente en su primer año de mandato. Al reemplazar a sus principales aliados políticos del Frente Amplio por reconocidas figuras de la Concertación/Nueva Mayoría, Boric tiene ahora un gabinete que reproduce el estilo y las prioridades de los gobiernos que él criticó desde el inicio de su breve y exitosa carrera política.  Ahora que la Concertación/Nueva Mayoría ha sido exitosa en su toma hostil del gobierno del PC/Frente Amplio, Gabriel Boric parece apostar a que, siendo más concertacionista/Nueva Mayoría, su gobierno podrá ser más exitoso.

El nombramiento de Carolina Tohá refleja a la perfección el exitoso intento de toma hostil que hizo la Nueva Mayoría al gobierno de Boric. Tohá, hija de un ministro de Allende que murió mientras era prisionero político de la dictadura, hizo su debut político en televisión en 1988, cuando estuvo sentada al lado de Ricardo Lagos el día que éste desafió a Pinochet apuntándole con el dedo. Tohá aparece en casi todas las fotos importantes de los 30 años de la república concertacionista que genera tanta molestia y rechazo en las filas del Frente Amplio. Tohá es ex diputada, ex ministra en el primer gobierno de Bachelet, ex subsecretaria en el gobierno de Ricardo Lagos y como alcaldesa de Santiago (2016-2016) debió lidiar con muchos estudiantes que entonces protestaban y que ahora están en puestos claves del gobierno. Es difícil imaginar a alguien cuya historia de vida política se asocie más a la Concertación/Nueva Mayoría que la de la flamante ministra del Interior. 

La llegada de Ana Lya Uriarte al Ministerio Secretaría General de la Presidencia fue de última hora y producto de un error no forzado de la administración Boric, que no fue capaz de hacer una revisión de antecedentes al nuevo subsecretario del Interior, Nicolás Cataldo, que fue removido de su cargo antes de ser oficialmente nombrado. Pero su llegada se suma al creciente contingente de rostros de la vieja Concertación que llegan a salvar al gobierno de Boric después de la derrota del 4 de septiembre. 

Por un lado, estos nombramientos dan tranquilidad porque ambas ministras tienen experiencia y han demostrado capacidad política. Existe la sensación de que finalmente ya hay más adultos a cargo.  

Pero, por otro lado, no puede negarse que también existe la percepción de que Boric ha capitulado en su proyecto político original de la misma forma en que el proyecto refundacional de la nueva constitución fue derrotado en las urnas el pasado domingo.

Es verdad que ahora el gabinete aparece con más capacidad para enfrentar los desafíos que se vienen para el país. Pero también parece posible imaginar al segundo piso de La Moneda convertido en una sala de juegos para los menores de edad, políticamente hablando, mientras los adultos enfrentan los complejos problemas del país desde el primer piso del palacio de gobierno.

La trayectoria política de Gabriel Boric nos permite anticipar que el presidente mantendrá el entusiasmo y la convicción de avanzar, aunque no tenga muy claro cuál es el país que quiere construir. No basta con decir que quieres más justicia social, oportunidades y más democracia. Porque, aun si crees que los de la vereda del frente -los de derecha- no quieren lo mismo, la historia te debiera enseñar que los de tu misma vereda —aquellos que ahora ocupan los cargos importantes en tu gobierno—también querían lo mismo y, no obstante, no lo lograron —o al menos, tú hiciste carrera política acusándolos de no haberlo logrado. Si ahora que le toca morder el polvo de la derrota electoral opta por pedir ayuda a aquellos a los que hizo carrera política criticando, no cuesta imaginar que el día de mañana pueda arrepentirse y volver a dar un sorpresivo giro a la izquierda más radical que hoy parece haber abandonado. 

Pero más allá de lo que pueda hacer el Presidente Boric para sorprendernos el día de mañana, lo innegable hoy es que el sismo producido por el resultado del plebiscito del 4 de septiembre ha hecho que la vieja Concertación vuelva a las posiciones de poder que perdió a manos de la irrupción del Frente Amplio.

A diferencia de una empresa tecnológica exitosa que entra al mercado y termina absorbiendo a los que antes eran los actores relevantes, en este caso la irrupción del Frente Amplio parece haberse convertido en una oportunidad para que la antigua Concertación encontrara una nueva forma de mantenerse en el poder. 

El hecho de que el cambio de gabinete haya sido tan bien recibido por la clase política y empresarial subrayan el gran problema que tiene el gobierno del Presidente Boric. La premisa sobre la que se construyó este esfuerzo por producir un cambio generacional en la izquierda —la afirmación sobre lo malo que fueron los 30 años— ya no funciona. El resultado del plebiscito la ha invalidado. Ahora, el Presidente Boric necesita construir un nuevo relato para su gobierno con la ayuda de esos mismos partidos que él buscó reemplazar. Irónicamente, el legado de Boric ahora depende, en buena medida, de poder construir vasos comunicantes con el legado de los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría.  

*Patricio Navia es Doctor en Ciencia Política y profesor de la UDP.

Patricio Navia

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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