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Publicado el 10 de agosto, 2019

Patricio Gajardo: Lo que está en juego en Hong Kong

Profesor Asociado, Facultad de Derecho y Gobierno, Universidad San Sebastián Patricio Gajardo Lagomarsino

Las manifestaciones en contra del gobierno de Carrie Lam se han intensificado. Piden su dimisión y la implantación efectiva del sufragio universal.

Patricio Gajardo Lagomarsino Profesor Asociado, Facultad de Derecho y Gobierno, Universidad San Sebastián
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Resultó sorprendente que miles de funcionarios de Hong Kong salieran a la calle para censurar la acción del gobierno del que forman parte. Desafiaron la exigencia oficial de “lealtad absoluta” al gobierno autónomo de la ciudad, y bajo la amenaza de que aquellos que participaran pondrían en riesgo su puesto de trabajo. Marcharon arropados por muchos manifestantes, la mayoría jóvenes, que copaban todos los alrededores de Chater Garden en el distrito central.

El gobierno autónomo de Hong Kong lanzó un duro comunicado oficial, recordándoles a los funcionarios de la administración pública que no se pueden rebelar contra el gobierno de turno que dirige la discutida Carrie Lam y amenazando que actuarán de acuerdo con los mecanismos establecidos contra cualquier violación de este principio.

La mayoría de los empleados del departamento de Orden Público asistieron a la marcha, gritando “vamos hacia adelante”, desafiando los riesgos que esto podría suponer para su carrera. El acceso a la función pública es muy exigente: hay que pasar por varias rondas de exámenes y entrevistas, y sólo un pequeño grupo lo logra, pero ellos también estuvieron en la calle.

Por su parte el Ejecutivo local ha dado su brazo a torcer, retirando oficialmente la ley de extradición que gatilló el movimiento de protesta que ya cumple 10 semanas. La medida se propuso después de que un hombre de 19 años, residente de Hong Kong, fuera acusado de asesinar a su novia de 20 años cuando estaba de vacaciones en Taiwán. El individuo huyó a Hong Kong y no podía ser extraditado a Taiwán, porque no existe acuerdo de extradición entre estos dos lugares. Los que promovieron la ley señalaban que la decisión final la tomarían los tribunales en Hong Kong, es decir, extraditar a China continental para que allá se juzguen determinados delitos. Esta iniciativa remeció la región autónoma de Hong Kong; muchos vieron en esta iniciativa una injerencia inaceptable de Beijing en sus asuntos, generando dudas sobre si no podrían utilizar ese recurso para que los acusados de crímenes políticos y religiosos sean extraditados hacia un país que, para los ciudadanos de Hong Kong, posee un defectuoso sistema judicial y en donde no rige el Estado de Derecho. En definitiva, los cambios a la ley dejarían a Hong Kong más susceptible a la coerción política de China.

Las manifestaciones se han mantenido e intensificado, centrando las demandas en la dimisión de Lam y la implantación efectiva del sufragio universal en Hong Kong. No olvidemos que Hong Kong fue una colonia británica hasta 1997, y ha mantenido su independencia judicial, su propia legislatura, su sistema económico. Sus residentes gozan de la protección de ciertos derechos, incluyendo la libertad de reunión y de expresión, libertades que no están a disposición de sus homólogos de China Continental. Por su parte, Beijing mantiene el control de los asuntos exteriores y de defensa y el Gobierno Central se reserva la competencia del jefe del ejecutivo y de los principales oficiales de las autoridades del Ejecutivo de Hong Kong. De este modo, es posible la articulación del sistema económico capitalista y semidemocrático con el sistema político comunista chino .

El gobierno de Xi Jinping asume la gravedad de la situación, y advirtió que la “oposición no juegue con fuego”. La líder Carrie Lam sigue siendo respaldada por Beijing y las protestas que se viven en la ciudad se acercan según el Partido Comunista chino a un “limite extremadamente peligroso y que representa un desafío a la soberanía china, lo que no será tolerado”.

Este año se cumplieron los 30 años de la masacre de Tiananmen y en el único lugar de China que se recuerdan las demandas por libertad y democracia, de los meses de mayo y junio de 1989, es Hong Kong. Tengamos en cuenta, además, que luego del XIX Congreso del Partido Comunista Chino de 2017 se definió una línea de acción estratégica sustentada por el fortalecimiento del rol del partido, el modelo de desarrollo de socialismo de mercado y se delineó una estrategia para situar a China como potencia mundial, en desarrollo tecnológico y su rol principal en el sistema internacional.

Hong Kong será parte sí o sí de este proceso cuando el acuerdo con Gran Bretaña termine el 2047 y Hong Kong sea parte integral del proceso político y económico que decida el Partido Comunista desde Beijing.

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