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Publicado el 08 de marzo, 2020

Patricio Arrau: Reforma de Pensiones III: Utilidades

Economista Patricio Arrau

Quienes intentan introducir en la reforma de pensiones reglas de devolución de las utilidades de las AFP para distribuir a las cuentas individuales cuando la rentabilidad sea negativa, lo único que lograrán es que las AFP se desplacen a activos de menor riesgo y rentabilidad, lo que va directamente en desmedro de los afiliados y el nivel de las pensiones.

Patricio Arrau Economista

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En el primer capítulo de esta serie de columnas, revisé las razones por las cuales el sistema previsional de reparto fracasó en el mundo como sistema de seguridad social. Aplaudí a los asesores de Otto von Bismarck por su genialidad y reprendí a los asesores de los legisladores de hoy que llaman “solidaridad” a un distorsionador impuesto al trabajo y pretenden rescatar una idea superada por la historia.

En el segundo capítulo, analicé el obvio sistema que sustituye al fracasado: el sistema de beneficios definidos y cotizaciones indefinidas es naturalmente reemplazado por uno definido por las contribuciones. La versión chilena comete un grave pecado: la clase política desoyó las advertencia de que el nivel de pensiones que entregaría el sistema llevarían necesariamente a su deslegitimación. El pecado incluye a los propios líderes de las AFP que pretendieron que ese aspecto no era de su incumbencia.

En este tercer capítulo analizo una falsa dicotomía. La pretensión de que en la provisión de los llamados bienes públicos asociados a los derechos sociales, que llamaremos bienes sociales, las empresas privadas que tienen utilidades no tendrían un rol que cumplir. Ni en seguridad social, ni en salud, ni en educación habría espacio para la empresa privada que maximiza utilidades. Se trata de una proposición meramente ideológica que no se sostiene con los tiempos.

Las utilidades no son más que la compensación a los recursos de capital invertidos en la provisión de los bienes sociales. Si son demasiado altas en un determinado momento, ello es una falla de competencia o del marco regulatorio, no de sistema.

En Chile, un grupo de prestigiados intelectuales intentó desarrollar una teoría general para esta proposición ideológica. Se trata de Fernando Atria, José Miguel Benavente, Javier Couso, Alfredo Joignant y Guillermo Larraín, quienes publicaron el año 2014 «El Otro Modelo». Nuestro modelo «neoliberal» de provisión de bienes sociales tales como la educación, la salud o las pensiones, donde participan empresas privadas reguladas, según los autores, debe ser sustituido por un «régimen de lo público» que solo admite que estos bienes puedan ser provistos por el Estado o por organizaciones privadas sin fines de lucro. En esta visión surge el movimiento No+AFP; en ella se basó la eliminación de los colegios subvencionados privados en el gobierno de Michelle Bachelet II y en ella se inspiran las abundantes propuestas que pretenden entrometerse en las utilidades de las AFP. Los autores de «El Otro Modelo» fracasaron en su intento por una razón obvia. Su teoría general se basa en que existiría una permanente contradicción en los administradores privados entre proveer el bien social eficientemente y maximizar utilidades. Para ellos no existiría la proposición liberal, a la cual adscribo, de que en la mayoría de los casos la solución privada a los problemas públicos es muy superior al régimen de lo público que ellos proponen. En ambos casos se trata del mismo Homo Sapiens que debe administrar el sistema y que rehusa a ser encasillado.  Es el mismo en la empresa privada, en el Estado o en la institución sin fines de lucro.  Este Homo Sapiens, que a través de una impresionante evolución los últimos 70 mil años lleva incrustado en su sistema nervioso su ser individual, que busca su bienestar propio, capaz de matar para comer, y su ser colaborador, social, comunitario, preocupado de los demás, en parte porque en comunidad aprendió a estar mejor y a conquistar el reino animal en colaboración.

La propuesta neo socialista impone una sola solución para todos y es rechazada por una gran mayoría de chilenos que preferimos la solución privada a este problema público.

El lector es referido al libro de Álvaro Fisher, “De Naturaleza Liberal”, para comprender por qué los autores de «El Otro Modelo» se equivocan. No existen los humanos individualistas, por una parte, y los humanos dedicados al servicio público por otro. Los que se dedican al mundo privado y su propio bienestar, y los que gozan solo de dar a los demás y trabajan en lo público. Somos todos el mismo humano, con las mismas motivaciones, independientemente de si estamos en el sector privado o público. Somos individualistas y socialistas a la vez. Está incrustado en nuestro sistema nervioso y ello no depende del lugar de trabajo. La razón evidente por la cual la solución privada en condiciones de competencia supera a la solución pública en la provisión de los bienes sociales, es que ellos, a diferencia de los derechos civiles, son costosos de producir. La solución privada puede proveer los bienes costosos de producir a costos sociales muy inferiores a la solución pública. Las utilidades no son más que la compensación a los recursos de capital invertidos en la provisión de los bienes sociales. Si son demasiado altas en un determinado momento, ello es una falla de competencia o del marco regulatorio, no de sistema.

Quienes intentan introducir en la reforma de pensiones reglas de devolución de las utilidades de las AFP para distribuir a las cuentas individuales cuando la rentabilidad sea negativa, lo único que lograrán es que las AFP se desplacen a activos de menor riesgo y rentabilidad, lo que va directamente en desmedro de los afiliados y el nivel de las pensiones. Quienes pretenden que un porcentaje de las utilidades de las AFP financie soluciones de reparto, en realidad están introduciendo un nuevo impuesto corporativo. Sinceremos la discusión. La propuesta neo socialista impone una sola solución para todos y es rechazada por una gran mayoría de chilenos que preferimos la solución privada a este problema público. A diferencia de la solución neo socialista que busca arrasar con una parte de nosotros e imponer su solución, la propuesta liberal admite todas las soluciones. El sistema avanza a un sistema mixto, con instituciones privadas como las AFP por el 10% de cotización, un sistema estatal por el 6% adicional, y un nuevo sistema de instituciones sin fines de lucro para competir con las AFP en el 10%. Quien crea que la utilidad de la AFP es un robo, pues bien, podrá confiar sus fondos a una administradora sin fines de lucro. En el próximo capítulo de esta serie analizamos estas  nuevas instituciones, las Cooperativas para la Administración de los Fondos de Pensiones (CFP) y las condiciones que deben cumplirse para que el nuevo sistema cooperativo y el sistema privado puedan convivir y competir sanamente.

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