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Publicado el 24 de octubre, 2015

Paro del Registro Civil y huelga sin reemplazo

Mucho se ha dicho de Bachelet está decidida a ejercer su liderazgo y que no se deja pautear. Creo que por el bien del país ha llegado el momento de demostrar que estas afirmaciones son ciertas y decirle de una vez por todas al PC, a la CUT y a la extrema izquierda que los intereses de Chile están por sobre sus intereses ideológicos y corrija los errores que contiene el actual Proyecto de Reforma Laboral.
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Más de 20 días de paro en el Registro Civil, donde solo operan servicio muy mínimos y miles de personas se han visto seriamente afectadas, les ha permitido a muchos, incluido el propio gobierno, experimentar en forma directa lo que significa una huelga sin posibilidad de reemplazo. Según el proyecto de Reforma Laboral que tanto insisten en transformar en ley los partidarios de la Nueva Mayoría (o deberíamos decir Nueva Minoría, según el apoyo que actualmente reciben en las encuestas), se está cumpliendo exactamente el objetivo que estos parlamentarios parecen perseguir con su proyecto: que la empresa y sus clientes -en este caso, Registro Civil y miles de usuarios- queden sin poder acceder al servicio que la empresa otorga y que ésta quede sin posibilidad de reemplazar a los huelguistas o a quienes están en paro, como sucede en el servicio público. Todo esto, evidentemente, sin importar el daño que se provoque a la ciudadanía, con tal que el Sindicato o la Organización de Funcionarios Públicos obtenga sus objetivos. O sea, una minoría impone su voluntad por la vía de la fuerza a una mayoría, sin importar el costo que esto tenga para el país. Claramente, esto no parece muy democrático ni tampoco es un ejemplo de justicia social cuando el bienestar de la mayoría queda absolutamente subordinado frente al beneficio de una minoría.

Este paro del Registro Civil ha sido extremadamente útil e ilustrativo para toda la ciudadanía y creo que también para el gobierno. En general, las personas tienden a minimizar o sencillamente ignorar los efectos de alguna medida, cuando creen que éstos no les llegarán a ellos. Mostrándose muy condescendientes con quienes las proponen. Incluso, no faltan aquellos que desde su rol de simples espectadores tratan de alarmistas e incluso de ideológicamente mal intencionados a quienes hacen presente que los efectos de esas medidas sí serán muy perjudiciales. Sin embargo, esta actitud cambia radicalmente cuando las consecuencias de dichas medidas sí les afectan directamente.

Lo mismo ha sucedido con el gobierno, el que hasta antes de esta paralización, para justificar e insistir a pesar de todo lo que se le ha señalado en contrario, con su propuesta de Reforma Laboral, ha argumentado que ésta persigue incentivar el diálogo permanente entre las partes, las buenas relaciones laborales y que por último los trabajadores serán muy responsables al momento de aplicar una medida tan drástica como ésta, y que de llegar a ejercerla serán muy responsables al momento de definir y acordar los Servicios Mínimos que permitan que la empresa, o en este caso el Servicio, no paralicen totalmente. Gobierno, que ahora está enfrentando en carne propia y en forma anticipada a los efectos de lo que ellos pretenden que pase en todas las empresas del país.

Lo paradójico de esta situación es que los funcionarios del Servicio Civil han acusado al gobierno de falta de diálogo, de nula  disposición a buscar un arreglo, de prácticas antisindicales al reemplazar a los funcionarios en paro con funcionarios externos. Por su parte, el gobierno ha dicho a través de su Subsecretario del Interior que este paro no se justifica por ningún motivo, dado el alto promedio de sueldo que tendrían los funcionarios del Registro Civil. Según él, por sobre $1.000.000. También ha señalado que para poder iniciar cualquier conversación con los funcionarios en paro, estos deben deponerlo y retomar sus funciones habituales.

En otras palabras, y traducido a lenguaje empresa privada, los huelguistas pueden ser reemplazados con trabajadores externos y para que haya cualquier conversación deben primero deponer la huelga. Dado todo esto, la única razón para insistir en una Reforma Laboral tan negativa como la que la izquierda quiere instaurar en Chile, sería su intención de aplicar la vieja frase del dictador comunista Joseph Stalin, quien señalaba que “Cuando la Realidad no confirma la teoría, entonces hay que cambiar la realidad”.

Mucho se ha dicho este último tiempo de que la Presidenta Bachelet está decidida a ejercer su liderazgo y que no se deja pautear por nadie. Pues bien, creo que por el bien del país ha llegado el momento de demostrar que estas afirmaciones son ciertas y decirle de una vez por todas al Partido Comunista, a la CUT y a la extrema izquierda que los intereses de Chile están por sobre sus intereses ideológicos y corrija los errores que contiene el actual Proyecto de Reforma Laboral. Las consecuencias de no hacerlo son muy evidentes y esta vez no podrá señalar, como lo hizo frente al Transantiago, que no le habían informado adecuadamente sobre las implicancias de la implementación del mismo.

 

Huberto Berg, Director Berg Consultores S.A.

 

 

FOTO: JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

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