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Publicado el 01 de septiembre, 2017

Para no seguir metiendo la pata

Periodista y Licenciada en Historia Paula Schmidt
El filósofo chino Lao-Tse expresó que el sabio no enseña con palabras, sino con actos.  Bueno sería que nuestras autoridades, comenzando por el Fiscal Nacional y el ministro del Interior, interiorizaran ese trozo de sapiencia milenaria.
Paula Schmidt Periodista y Licenciada en Historia
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El sentido lamento del ministro Nicolás Eyzaguirre —desde ayer titular de Hacienda— sobre “la mala pata” de su gobierno se podría analizar desde otro ángulo. Más bien, será la próxima administración la que tendrá la “mala pata” de heredar y tener que recomponer a un país que se estancó debido a reformas que desaceleraron la economía, rigidizaron al mercado laboral y nunca le inyectaron calidad a la educación.

Pero hay más. El próximo gobierno también tendrá que hacerse cargo de otro gran desafío.  Uno violento, sumamente crudo y que huele a grave crisis social. Me refiero al conflicto en La Araucanía, hoy transformado (literalmente) en una gran bola de fuego, que asfixia la vida y devora el alma de su población, y que, lamentablemente —tras la quema de 29 camiones en Los Ríos—, demuestra que posee capacidad para expandirse y goza de buena salud.

Nuestra Carta Fundamental establece en las bases institucionales de la Nación que el Estado está al servicio de la persona y que su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización, con pleno respeto a los derechos y garantías que establece la Constitución.

También manifiesta, como deber del Estado, resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia (…), promover la integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional.

Resulta trágico que casi nada de lo establecido en las bases institucionales antes mencionadas se cumpla en La Araucanía. Primero, porque el Estado no ha sido capaz de crear las condiciones sociales necesarias para que surja el bien común. Porque quienes habitan en la zona poco y nada pueden realizarse (y proyectarse) si es que temen a diario perder su sustento, su hogar, e incluso su vida, de manera violenta. Por último, ¿cómo pueden ellos integrarse con igualdad de oportunidades en la vida nacional si es que el Estado no les brinda protección?

La familia Luchsinger Mckay es un ejemplo a seguir por el valor y el temple de sus miembros, quienes, a pesar de todo, aún permanecen en La Araucanía. Personas que tras haber perdido a sus padres en el atentado que sufrieron, en enero de 2013, han aprendido a sobrevivir en medio de un ambiente hostil. Siendo capaces, además, de reconstruir no sólo su hogar, sino también su dignidad, a pesar del dolor.

El filósofo chino Lao-Tse expresó que el sabio no enseña con palabras, sino con actos.  Bueno sería que nuestras autoridades, comenzando por el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, y el ministro del Interior, ejercieran con responsabilidad sus cargos e interiorizaran ese trozo de sapiencia milenaria. Porque detrás del grave atentado en Los Ríos, no fueron sus actos, sino que sus palabras, las que lograron herir a muchos; personas que, sin saber a qué atenerse o mejor dicho a qué aferrarse, escucharon una vez más declaraciones esquivas e irresolutas, en vez de vislumbrar acciones concretas para cortar de raíz la intimidación, el miedo y la incertidumbre que se respira en la zona.

Es por eso que no podemos olvidar que las instituciones están compuestas por personas, y que no son sus palabras, sino su férrea voluntad para ejercer liderazgo, su conducta y un hábil manejo para solucionar problemas los que, en parte, hacen posible de que cumplan sus funciones como deben. Por lo tanto, haría falta recordarles a nuestras autoridades que no son palabras, sino acciones, las requeridas para que no sigan “metiendo la pata”, no sólo en La Araucanía.

 

Paula Schmidt, periodista e historiadora

@LaPolaSchmidt

 

 

FOTO: MARCO MALDONADO/AGENCIAUNO

 

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