Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 21 de septiembre, 2018

Pablo Valderrama: La maternidad relegada a lo individual

Director Ejecutivo Idea País. Pablo Valderrama

La conclusión del análisis realizado por el CEP a la Encuesta Casen 2017, en donde determinan que “no hay mejor anticonceptivo que un futuro brillante” y que, a más tardía edad en que se es madre, mejor resultado económico tendrá esa persona, resulta, a lo menos, paralizante.

Pablo Valderrama Director Ejecutivo Idea País.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

En un país cuya tasa de reemplazo generacional es de 1.7 hijos por mujer, resulta un contrasentido encasillar a la maternidad como una “desventaja social”, “carga financiera” o un asunto “negativo para el desarrollo profesional”. Con todo, no hay que desconocer que traer un hijo al mundo es una tarea que a ratos se torna difícil, se duerme menos, aparecen enfermedades inesperadas y un sinfín de “contras” que no se pueden ocultar. Sin embargo, ¿eso hace que la maternidad sea catalogada como un yugo social?

 

Por una parte, con un envejecimiento que avanza a pasos de gigante, es ineludible pensar que necesitamos de más manos jóvenes que puedan solventar económicamente la previsión y jubilación de los más viejos. Y por otra, sobre los padres, estudios han demostrado que los empleados que tienen hijos son más comprometidos con su labor. Así lo han señalado un grupo de investigadores norteamericanos, luego de analizar más de 10.000 publicaciones de economistas académicos, y cuya conclusión es que, en el transcurso de una carrera de 30 años, las madres suelen ser más productivas que las mujeres sin hijos, aspecto que se repite en los hombres. Desde otra mirada, un grupo de psicólogos de UC Tiverside, Standford y British Columbia concluyeron que “las personas con hijos experimentan mayor cantidad de emociones positivas que aquellos que no son padres”.

 

Aún así, enfrentar la maternidad –y desde luego la paternidad– únicamente con el lente del desarrollo profesional y económico resulta una perspectiva necesaria pero insuficiente, pues es en la familia donde las personas adquieren y refuerzan valores fundamentales para una sana convivencia social, tales como la generosidad, responsabilidad y solidaridad. Es allí donde se inculca la empatía, el atender y comprender al otro. Por lo mismo, por más que se quiera, una maternidad desprotegida es contraproducente si lo que se quiere es permitir el desarrollo individual futuro.

 

¿Qué hacemos entonces? En lugar de levantar voces en contra de la maternidad y de reducirla a una antítesis de éxito profesional e individual, trabajemos en políticas públicas que la fortalezcan. Necesitamos promover la corresponsabilidad social: no podemos dejar caer todo el peso en aquellos que han optado por ser padres. Debemos avanzar hacia una política de “protección de la maternidad”, en donde madre e hijo tengan asegurada su solvencia el primer año de vida. En este sentido, el pre y postnatal de 6 meses deja vacíos importantes, como es el caso de mujeres que no trabajan y que, por lo mismo, no perciben ninguna asignación previsional adicional. Se repite esta situación en mujeres que tienen lagunas previsionales en los tres meses previos a la concepción y, por ende, quedan sin derecho de pre y postnatal, aunque luego se haya empleado. Qué decir de las deudoras de crédito universitario cuya maternidad no es motivo para prorrogar las cuotas.

 

En fin, urge adoptar una mirada solidaria de la maternidad que reemplace la perspectiva individualista que pareciera seguir presente y que le haga más fácil la pega a tantas personas forzadas a postergar el nacimiento de un hijo por no contar con los apoyos necesarios para hacerlo.

 

 

FOTO:CRISTIAN OPAZO / AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más