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Publicado el 24 de julio, 2019

Pablo Valderrama: Ajuste de cuentas

Director Ejecutivo Idea País. Pablo Valderrama

Sería oportuno en esta instancia saber qué medidas se han tomado para hacer frente a la crisis de confianza ciudadana. Más allá de las buenas intenciones, en la experiencia comparada existen alternativas de solución que vale la pena probar o profundizar dentro de la actividad legislativa. Entre ellas está el seguir perfeccionando los mecanismos de transparencia.

Pablo Valderrama Director Ejecutivo Idea País.
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¿En qué estarían pensando los presidentes de las dos cámaras que constituyen nuestro poder legislativo al anunciar que uno de los objetivos de la cuenta pública de su institución sería responderle al Mandatario “en el mismo sitio” en donde él habría anunciado disminuir el número de representantes en el Congreso el pasado 1 de junio? Con estas declaraciones se entrevé que, más que una cuenta pública, se trató de un “ajuste de cuentas” entre poderes del Estado.

Sin entrar en la problemática de si el Presidente debe o no intervenir en el número adecuado de parlamentarios, es necesario adentrarse en el acto republicano que autoridades y representantes de instituciones de la República “rindan cuentas”. En los últimos años este fenómeno ha comenzado a ser cada vez más cotidiano. Sin ir más lejos, si se busca en Google la frase “cuenta pública”, se encuentra que municipalidades y organismos como el INE y el SII han implementado también la práctica. ¿Es una buena noticia? Sí, pero en la medida que sea honesta con su real significado.

Según la ley N° 20.500, «los órganos de la Administración del Estado, anualmente, darán cuenta pública participativa a la ciudadanía de la gestión de sus políticas, planes, programas, acciones y de su ejecución presupuestaria”. Sin embargo, ¿qué autoridad fiscaliza que esto ocurra? Más allá del acto, sus asistentes y el color de las corbatas o vestidos de quienes presiden la ceremonia, ¿quién vela porque realmente se rinda cuenta y no se transforme en un mero acto de propaganda?

Volvamos ahora al caso de la cuenta pública del Congreso. Mientras sus autoridades estuvieron más preocupadas de responderle al Presidente y de defender el número de representantes, la pregunta que queda dando vueltas es qué ocurre con los desafíos que el poder legislativo ha enfrentado en los últimos años. En particular, sería oportuno en esta instancia saber qué medidas se han tomado para hacer frente a la crisis de confianza ciudadana. Más allá de las buenas intenciones que uno u otro parlamentario pueda declarar, en la experiencia comparada existen alternativas de solución que vale la pena probar o profundizar dentro de la actividad legislativa. Entre ellas está el seguir perfeccionando los mecanismos de transparencia.

En este sentido, si bien han existido avances en esta línea, hay muchos aspectos aún por mejorar. Por de pronto, si bien es positivo que exista información disponible -declaración de intereses y patrimonio, gastos operacionales, asistencia a sala, entre otros aspectos-, la mera publicación no es suficiente. Es clave que la información, además estar disponible y actualizada, pueda ser usada adecuadamente por la sociedad civil: centros de estudios, universidades y medios de comunicación, entre otros actores. En la medida que esto ocurra tendremos realmente una rendición de cuentas permanente y efectiva. De lo contrario es fácil perder el norte y quedar solo en lo anecdótico, como en la cuña en que se interpeló al mandatario, en vez de analizar su ejecución presupuestaria, los montos de sus glosas y si se cumplió la meta propuesta.

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