El Pleno de la Convención rechazó casi en su totalidad la propuesta de la Comisión de Sistema Político. Apenas tres artículos de los noventa y seis enviados alcanzaron los dos tercios en la votación en general del Pleno, por lo que la propuesta fue reenviada a la Comisión. Es un rechazo vergonzoso de la propuesta que se ocupa de una de las materias medulares de toda Constitución.

En efecto, la que suele llamarse parte orgánica de la Constitución, esto es la que determina cuáles son los poderes y órganos del Estado, su composición, competencia, procedimientos y relaciones recíprocas, es básica en toda Constitución. Podrá haber una que carezca de declaración de derechos porque esta se encuentra en un texto diverso, que es lo que ocurre en la Constitución francesa de 1958, pero no puede haber Constitución sin organizar los poderes y órganos del Estado, los cuales, en su conjunto configuran el sistema político de un país.

Pero, para configurar el sistema político de un país es previo adoptar antes algunas decisiones políticas fundamentales entre las que se encuentran el régimen de gobierno, el modelo de Poder Ejecutivo, la alternativa entre uni o bicameralismo, el procedimiento legislativo y el sistema electoral, asuntos todos ellos en que la propuesta de la Comisión de Sistema Político era confusa, e incluso contradictoria, con más de algún vacío importante.

He de decir que no me extraña esta situación en que a poco más de tres meses de cumplirse el plazo que tiene la Convención Constituyente para cumplir su cometido, aún no decide si Chile tendrá un régimen de gobierno presidencial, parlamentario o semipresidencial, cuál será la composición del Ejecutivo, si habrá un Congreso uni o bicameral y en caso que se adopte esta solución qué modelo de bicameralismo existirá.

Y es porque el sistema político es algo que, junto con la forma de Estado, debió decidirse prioritariamente antes de entrar a discutir el articulado de la nueva Constitución.

Sin embargo y aunque sea tardíamente, en lugar de formular propuestas claras y coherentes, el informe contiene un conjunto abigarrado y confuso de normas que no permite discernir si Chile tendrá un régimen de gobierno presidencial o uno que sin llamarse tal se parece a uno semipresidencial. Mas, en cuanto a la composición del Legislativo ya no se habla siquiera de Congreso Nacional y la cámara más importante es la que aparece con el nuevo nombre de Congreso Plurinacional, mientras que en lugar del Senado se habla en algunos de los artículos propuestos de Cámara Territorial y en otros de Consejo Territorial, cuyas atribuciones en todo caso son mucho menores que las del Congreso Plurinacional por lo que estamos frente a un sistema bicameral fuertemente desbalanceado. 

Ahora, en cuanto al Ejecutivo, junto al Presidente o Presidenta de la República aparece un Vicepresidente o Vicepresidenta, figura como es sabido del todo ajena a nuestra tradición constitucional y cuya justificación no parece ser otra que la de lograr una paridad de género en la cabeza del Poder Ejecutivo, ya que la elección presidencial será entre duplas de las cuales uno de sus integrantes ha de ser hombre y la otra mujer. 

Además, en la propuesta de la Comisión se crea un Ministro de Gobierno, con atribuciones importantes y que se parece sospechosamente al Jefe de Gobierno de un sistema semipresidencial.

La existencia de un jefe de gabinete o ministro coordinador es una figura interesante en un régimen presidencial, siempre que, siendo de confianza del Presidente de la República pueda descargar a este de aquellas atribuciones cuya atención dificulta las tareas de conducción política propias del Jefe de Estado en un sistema de gobierno presidencial. Esa figura de un ministro poderoso, como alguna vez lo he dicho, tiene ilustres modelos en las primeras décadas de vigencia de la Constitución de 1833. Tales fueron Diego Portales y Antonio Varas, Ministros del Interior respectivamente de José Joaquín Prieto y de Manuel Montt.

Quedamos, pues, a la espera, cuando el tiempo apremia, qué sistema político adoptará la Convención Constituyente.

*Raúl Bertelsen- Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de los Andes

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