“No espero nada de ti y aún así logras decepcionarme” es un dicho reciente de la cultura chilena que refleja la constante y desagradable sorpresa que se puede tener sobre el actuar de alguien o algo, cuando cae en los mismos errores una y otra vez. La Convención nos acostumbró a eso. Tal dicho es una expresión común ocupada por quienes analizan el borrador constitucional y asisten al espectáculo de las chambonadas convencionales.

El último número está ocurriendo en la Comisión de Armonización, con las indicaciones refundacionales. Esta instancia es la última oportunidad que tiene el Frente Amplio para arreglar los 499 artículos y entregar un segundo borrador que tenga una cantidad razonable de artículos, sin redundancias ni reiteraciones y sea un texto que tenga una conexión y coherencia interna que permita presumir su viabilidad y materialización. 

Sin embargo, las facultades para armonizar son bastante acotadas, como señala el Reglamento General, aún cuando en las audiencias de expertos en la materia se haya insistido en que la finalidad de presentar un texto coherente permite partir casi desde cero. 

En la sesión del martes, la discusión anticipó la forma y contenido que tendrán las indicaciones. Uno de los primeros puntos que la coordinación se encargó de dejar claro fue el oficio de la Mesa sobre la imposibilidad de la coordinación o de la secretaría de la comisión de declarar inadmisibles las indicaciones, salvo la presentación dentro de plazo y la cantidad de firmas, siguiendo el mismo criterio que la comisión de normas transitorias. Así, las indicaciones de armonización pueden incluir materias que ya han sido rechazadas por el Pleno y se encuentran excluidas del debate constitucional, materias que agregan elementos nuevos no incluidos en las normas permanentes o que eliminan algunos si incluidos. 

El segundo punto de la discusión se refiere a la forma en que ingresen las indicaciones, pues, en palabras del secretario, estas deben votarse vengan en la forma que vengan. Así aparecen las indicaciones refundacionales que incluyen varias acciones y no una sola, como se había hecho hasta el momento en todas las instancias de discusión y votación en la Convención. 

Por tanto, una sola indicación podrá refundir uno o varios incisos o artículos ordenando suprimir, modificar o añadir palabras, frases, oraciones o incisos, además de “trasladar” incisos de un artículo a otro o refundir incisos o artículos.

 Por cierto, la posibilidad de desarmar los artículos y reescribir el borrador constitucional es enorme. La única manera de que repunte el Apruebo en las encuestas y facilite su campaña comunicacional requiere de la desvinculación entre la Convención y el borrador constitucional, cuestión que debería ocurrir en un mes, y contar con un texto “armonizado”. La finalidad no es solo rellenar los vacíos que han quedado, sino también, mediante una práctica contraria al Reglamento, maquillar el texto para darle una apariencia de coherencia y moderación con el único objetivo de aumentar las probabilidades de que sea aprobado. 

Algunos dirán que es una discusión que no tiene mayor impacto y que no le interesa a la ciudadanía. Sin embargo, bastantes personajes públicos han condicionado su voto hasta que haya finalizado el plazo del año para comunicar públicamente su intención. Muchos indecisos mantienen la esperanza de una moderación del texto hasta el último día, pero si el segundo borrador logra calmar sus aprehensiones mediante un proceso contrario al Reglamento General de la Convención, deberán decidir si legitiman esta nueva versión obtenida por secretaría. Dicha decisión también afectará a los convencionales de centroizquierda que apuestan por la legitimidad del proceso, pues la acción de reclamación del artículo 135 de la Constitución vigente está a la vuelta de la esquina.

La izquierda de la Convención sabe que se le acaba el tiempo y las oportunidades para mejorar el texto. Solo queda esperar al domingo -que vence el plazo para presentar indicaciones- para saber hasta qué punto “armonizarán” y si nos encontraremos ante una -otra más- infracción al Reglamento, pues con tal de lograr las transformaciones sociales, todo vale.

*Roberto Astaburuaga Briseño — Abogado Comunidad y Justicia 

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